23.5.06

Clive Owen... oculto

Evidentemente, Spike Lee es heterosexual.
Esta aguda conclusión se desprende de varios datos de su última película, The inside man (inventivamente traducida en nuestra cartelera como Plan oculto). Entre estos datos destacan:
1. Los planos recurrentes sobre las piernas de una Jodie Foster absolutamente radiante.
2. La idea -¡descabellada!- de colocar una máscara al atractivo Clive Owen durante casi todo el metraje de la proyección
Es obvio que el guión exigía la máscara pero... ¿no se podían haber usado analepsis, prolepsis o cualquier tipo de figura retórica acabada en -lepsis para lucir al estupendo actor?
Después de tan sesuda apertura crítica..., cabe destacar que esta película aparentemente sencilla y comercial es un trabajo más que solvente de su director, ya liberado -menos mal- de sus arrebatos mesiánicos pretéritos (Malcolm X).
The inside man retoma con soltura -y sin persecución de coches alguna- el género del thriller y se olvida, por una vez, de los psicópatas y los serial killers para homenajear al cine de atracos de los 70. Como condimentos, un buen trío de buenos actores -con un Denzel Washington más divertido y canalla de lo habitual- y, sobre todo, un guión con sorpresa que esconde los recovecos necesarios, sin marearnos hasta la extenuación. Incluso la estructura tiene el punto justo de juego, sin excesivos rompecabezas que distorsionen el pulso narrativo. No se pretende que el filme sea más de lo que es, una buena muestra de su género.
Pero lo mejor, por encima de las habilidades del gran contador de historias que es Spike Lee, reside en su capacidad para trazar un retrato de la sociedad post 11-S. Breves retazos -casi todos basados en un humor agrio y punzante- le bastan para hablar de la violencia, la psicosis colectiva o el racismo, sin necesidad de caer en la blandenguería de joyas del kitsch contemporáneo como la sobrevaloradísima Crash.
No es lo mejor de Spike Lee, ni siquiera lo más arriesgado, pero al menos es un título digno en una cartelera copada por la mediocridad de misiones imposibles, niñeras mágicas, perros en trineos y otras maravillas para paladares duros. Y duro, muy duro, es poder disfrutar tan poco de Mr. Owen a lo largo de esta filme...
Afortunadamente, a los fans de Clive siempre nos quedará su erótica presencia en Closer. Una de esas películas donde no se cuenta absolutamente nada -remake inconfeso, aséptico y pobre de Sexo, mentiras y cintas de vídeo- y se justifica la vacuidad de su esencia con la pretensión de su modernidad... Estupendas, por cierto, sus escenas de cama en la que se pretendía una película adulta sobre el sexo y donde los adultos en cuestión se acostaban en pijama de algodón (ellos) y de lino (ellas). Pero de esa osadísima película -y de qué hacía allí perdida Julia Roberts- hablamos otro día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por favor, por favor, por favor, nunca malgastes tu talento escribiendo sobre la castaña que fue Closer.
Tampoco me va mucho Clive, la verdad, pero me encanta el resto de la opinión.
Decididamente me engancho

Sinclair