25.5.06

Crucifixión

Madonna se ha crucificado para cantar I love New York en su último concierto y se ha montado un gran escándalo. Esto demuestra que montar escándalos, a fecha de hoy, sigue siendo básicamente muy sencillo. Que la cantante lograse provocar con su vídeo de Like a prayer en los últimos 80 podía tener sentido. Que fuese especialmente controvertida su defensa del aborto en los tiempos de Papa, don't preach tenía su porqué contextual. Que hace dos días se organizara un cristo -y nunca mejor dicho- por su crucifixión entre pantallas de plasma con imágenes de Bush y Blair me parece, cuando menos, pueril.

Y mientras ella escandalizaba a los de siempre, los de siempre -que son ubicuos, como el mismo cristo del concierto- tapaban con pancartas el cartel de El código da Vinci en los cines italianos. La película, es verdad, bien merecería ser censurada de principio a fin por motivos auténticamente escandalosos, como el peinado de Tom Hanks (deberían matarle a él y a su peluquero), la sosería de la Tautou (se le quedó cara de tonta en Amèlie y aún no se le ha quitado del todo) y la birria de narración cinematográfica (todo transcurre con pesadísimos diálogos y la cámara parece que tuviera artrosis). Eso bastaría para tapar el cartel y hasta para desterrar a sus creadores, pero considerar escandaloso su contenido es, de nuevo, un tanto sorprendente.

En el fondo, las leyes del escándalo siguen siendo las mismas. Pueden manejarse con la sabiduría del marketing y, como en los dos ejemplos anteriores, dar el resultado esperado que no se traduce en pensamiento, sino en dólares. Lejos queda la provocación real, auténtica, lejos queda el escándalo que sea motor y revolución, lejos queda la lucha por cuestiones como una vivienda digna, un trabajo digno o una deuda externa homicida sobre países que no la resisten. Lejos queda todo eso cuando los medios destilan tinta hablando de la Madonna crucificada o de la Magdalena de Dan Brown (que nada tiene que ver con la magdalena de Proust).

Gracias a lo políticamente correcto seguimos maniatados a la ñoñería y la simplicidad de las formas. Rasgándonos las vestiduras mientras los grandes pensadores del marketing se llenan los bolsillos a costa de tanta banalidad. Definitivamente, gracias a lo políticamente correcto cada día somos un poco más borregos y, si seguimos sin saber mirar o enfocar la realidad con algo de afán crítico, un poco más alelados. Igual que la mirada de la Tautou.

9 comentarios:

Mart-ini dijo...

me gusta tu "mirada"

Me pasaré por aquí más amenudo

Un abrazo, con tu permiso

Cinephilus dijo...

Abrazo permitido ;-) Vuelve por aquí tantas veces como quieras.
Y un abrazo de retorno, claro :-)

inquilino dijo...

"En el fondo, las leyes del escándalo siguen siendo las mismas."

Je je, que se lo diga a Leo Bassi, a ver de qué iba a vivir él si no.

Cinephilus dijo...

jajaja... y que lo digas, inquilino... leo sí que lo controla bien
bueno, leo y calixto bieito, que es otro que ha hecho de su incompetencia un modo de vida... y de buena vida, además

Anónimo dijo...

Yo esta mañana me he comido una magdalena del Starbucks que estaba buenísima. No es ni la de Brown ni la de Proust (esa se empapaba demasiado en la leche) pero tenía pepitas de chocolate y después de comerla se me ha quedado una cara más estúpida aún que la de Audrey Tautou. Yo sí que soy crítico, eh!!

Cinephilus dijo...

A mí, lo confieso, las pepitas de chocolate también me dejan cara de tonto... Casi tan tonto como deja el sexo... Glups, se me va la cabeza cual Proust en el Starbucks... Claro, como es viernesssss!!!!!!!

Anónimo dijo...

Bueno, podemos crear el muevo mito romántico del siglo XXI, con un nuevo Proust que coma magdalenas de chocolate en cadenas americanas de fastfood y con ellas recuerde la vida de sufrimiento de reos y mártires varios de la humanidad. Para luego encontrarse con viejecitas clarividentes que le hagan reflexionar sobre la gran aventura de vivir y sobre el problema de la vivienda en la juventud europea actual. Sí, en una puesta en escena de mudanza con carga de sofá (de Ikea,por supuesto) incluída. Why not? Sonar, suena bien ¿no?

Naxo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, menos en lo de la mirada de Audrey Tautou... A mí es que esta chica me fascina.
Y sí, ciertamente el escándalo utilizado para vender más copias o llenar más salas y auditorios es demasiado frecuente...
Saludos! :-)

Cinephilus dijo...

vale, naxo, retiro lo de la Tautou :-)
saludos a todos