19.5.06

Eurovision 2006

Uribarri cree que Las Ketchup son una elección inadecuada. Lo mismo dijo Peñafiel de Letizia, que era una opción inadecuada para el príncipe, y todavía no ha mejorado en exceso su relación (la de Peñafiel con Letizia, quiero decir, que de la de Letizia con el príncipe poco sabemos).

Uribarri, que tantas veces nos ha acompañado a los fans del festival (lo admito: los he visto casi todos) y que es el culpable de que muchos aprendiéramos los números en francés a ritmo de Malta, douce points, Malta, twelve points, está indignado porque llevamos una canción que no se entiende y cuya gracia reside en la letra y no en la música ni el ritmo. Por eso Uribarri, sabio del festival donde los haya, ha decidido acudir hoy a un programa del corazón para contar cuantas intimidades recuerde. Y cuanto más perversas las recuerde, mejor.

Uribarri, tal vez, esté enfadado por la patada que TVE le ha dado al experto en esta gala. El profético presentador que siempre acertaba con eso de Grecia, seguro que nos vota (porque, como decía entre líneas, para algo la reina nos vino desde allí) ha sido destituido en sus rappelísticas funciones. A cambio, este año, mandan al sosito busto parlante de Gente, la encargada de alternar los reportajes de Pepa Bueno sobre degüellos, violaciones, asesinatos y lanzamiento de cabra desde el campanario con los suyos sobre el nuevo corte de pelo de Gonzalo Miró o las ataduras arbóreas de la Baronesa.

Uribarri, eso sí, ponderaba ayer la sabia elección de los presentadores, porque Grecia ha optado por el más que interesante Sakis Rouvas (en la foto), el cantante que hace dos años nos deleitara con su salto en el aire hacia atrás, su camiseta sin mangas y sus abdominales de infarto. Un cantante que antes fue gimnasta y que ahora es, además presentador. Su Shake it no tenía más gracia que la de verle a él, pero aquello bastó para que la red se colapsara con descargas de sus vídeos, donde suele aparecer vestido con cierta escasez. Falta de presupuesto o exceso de narcisismo que sus fans agradecemos igualmente. Algo así como las camisas sin botones de Jesús Vázquez.

Ayer, la 2 nos ofrecía, con permiso de Uribarri, un adelanto de lo que vamos a ver y sufrir mañana. Poco importaban los zombies de Finlandia -¿por qué ese triunfo del feísmo, ya sea el Koala o el remake nórdico de Thriller?-, las soserías-baladas (balidos, más bien) de los países francófonos... poco importaba todo aquello ante la impecable planta del imprescindible Sakis. Este año, eso sí, Grecia nos lleva una mujer... Una pena para el público eurovisivo gay, que en las últimas ediciones pasa un año de nervios esperando con auténtica devoción la presencia de los cantantes griegos y chipriotas.

Uribarri, de todas formas, se encargará esta noche de poner de vuelta y media todo lo que se tercie... Espero que, al menos, no se meta con Rosa, que ya tuvo bastante con lo que tuvo. Y a quien todavía recuerdo haber visto en cierta fiesta en cierta casa en cierto momento de la vida de una de las amigas que más quiero... Europe's living a celebration, cantaba Rosa. Y Europa -Viena, en este caso- se preparaba para la celebration que fue el desembarco de su nueva Kaiserin...

Uribarri, diga esta noche lo que diga, seguirá siendo la versión eurovisiva de los lunnies como método para aprender idiomas. Yo, personalmente, soy incapaz de pronunciar los números franceses sin imaginarme un panel lleno de países y un puñado de canciones que, cinco minutos después del concurso, jamás recordaré. Hay amnesias que, la verdad, se agradecen mucho.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por no hablar de aquel ruaiominí (Royaume Uni, Reino Unido) que quitaba el sentío...

inquilino dijo...

jiji, cualquier excusa es buena para colgar un buen torso
Finlandia ganó simplemente porque hubo campaña en favor suyo en Internet. La comenzó Boing boing, probablemente el blog más influyente de toda la blogosfera (al menos en lo que a Occidente se refiere), y pronto se hicieron eco miles de blogs por toda Europa. Y claro, sms a sms, arrasaron. Con este nuevo sistema de votación está claro que habrá que tener en cuenta los gustos de los blogueros europeos si se quiere triunfar.

Cinephilus dijo...

La victoria de Finlandia es el triunfo del marketing... Aunque no estoy totalmente de acuerdo en la influencia de los blogs como causa principal. Yo mismo, que soy un pesadísimo fanático eurovisivo, los conocí a través de la tele y no de internet, porque su presencia en los medios ha sido abusiva desde días antes del concurso y todos los conocíamos con o sin acceso no ya a los blogs, sino a la propia red.
Además, gran parte del público eurovisivo no son, precisamente, habituales de la blogosfera, me temo... Basta ver a los eurofans patrios, de los que disfrutamos en una entrevista de lo más freaky con Carlos Lozano...
En mi entorno, desde luego, hubo quienes les votaron -sí, en mi entorno hay amig@s que votan el día de Eurovisión, jeje- y no conocen ni por asomo el blog Boing-boing.
Lo cierto es que, según comentan, tanto el año anterior (con la estupenda canción disco griega You're my number one) y este, la mayoría de sms que han dado la victoria a uno u otro tema proceden de adolescentes (de ahí que Rusia fuera el segundo: las quinceañeras se volcaron en masa con el muchachito ruso). Así que como no modernicemos repertorio y estética, poco haremos en lo sucesivo...
Lástima -por cierto- que no ganara Rumania, uno de los poquitos que no desafinó.
Y lástima que no enmudezcan las Ketchup, porque sus alaridos -sillas van, sillas vienen- me hicieron enfermar... Aún sigo febrilmente etílico de sus -ejem- voces...

inquilino dijo...

Ya, Cinephilus, pero a los votos de los eurovisivos de pro se unieron los de millones de frikis (y me incluyo, aunque no voté) que jamás se les habría ocurrido votar en eurovisión de no ser por los pintas estos.
Y sí, mi prefe, era el Tornero rumano. Lástima.
Ah, el debate de después, lo más friki que he visto en mucho tiempo. Ver a Massiel gritándo que los Lordi entroncaban con toda la mitología nórdica no tiene precio. Y tampoco verla después diciendo que las Ketchup no son nadie pese a que su Aserejé haya sido nuestra canción más internacional (con permiso de Macarena) y que ella sí que es una artistaza porque ha ¿representado? media docena de obras de teatro. Dios mío, hay que ver los efectos que un cerebro de panchito puede ejercer en el amor propio de alguien.