4.5.06

Que se pierdan, que se pierdan

No pude resistirme. La verdad es que mi grado de autocontrol deja mucho que desear últimamente y, quizá por eso, sigo buceando en ese cutrerío televisivo patrio que con tanto ahínco cultivamos entre todos.
Hace unas semanas Tele5 amenazaba con la reposición de la (fallida) isla de Antena3 y este martes, sin mayores miramientos y -sobre todo- sin antestesia- cumplió su amenaza... La amenaza en cuestión se tradujo en un surtido de famosos absolutamente desconocidos -entre célebres resucitados y célebres de nuevo cuño-, un aburrido (y cabreado por la mala producción) Jesús Vázquez y una calva descomunal llamada José María Íñigo que, allá en el Caribe, sustituye las curvas y los bikinis de la (desde ya) añoradísima Paula Vázquez.
El programa solo tardó unos quince minutos en deleitarnos con un precioso plano de las tetas de Marlene Mourreau (siempre generosa con su público) nadando bocarriba y otros quince minutos en expulsarla de la isla. Lástima... Imagino que la preferirán en plató para que siga enseñando lo que se tercie y aporte algo de gracia a un programa que ha nacido cadáver y donde se oyó al pobre Íñigo decir que "Había que evitar los tiempos muertos". No se evitaron, desde luego. Los espectadores pudimos padecerlos todos. Uno tras otro.
Entretanto, desfilaban por la afortunada isla unas cuantas personalidades impagables: el padre de un concursante de Gran Hermano, dos ex-triunfitos, un humorista venido a menos, un modelo (el más feo de todos los modelos conocidos, por cierto, que ni eso se ha cuidado en esta ocasión), una vedette con sobredosis de botox, una periodista que no sabía nadar (buena idea irse a una isla, desde luego), una miss España (condimento indispensable en todo reality que se precie), una italiana que ni siquiera yo conozco y, sobre todo, el ínclito Pipi, exnovio de Terelu y periodista en ratos de ocio.
El programa, aburrido hasta el dolor, ni siquiera parece augurar momentos de carnaza a lo Gran Hermano ni de vileza audiovisual a lo Hotel Glam... Lo único que podemos esperar de él es que, en efecto, los náufragos perdidos en la isla se queden allí perdidos... para siempre.

P.S. Jesús Vázquez, eso sí, tan guapo como siempre... Tan solo, algo excedido en su modernidad (esa camisa doblemente abierta y esos brillos en la chaqueta no eran lo mejor para un estreno). Mejor en su versión más sport en el vespertino Allá tú. Lo suyo son las t-shirts y los jeans. Sin duda.

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