19.6.06

Mancuernas, visa y escapismo

Las oposiciones no solo van a acabar con mi paciencia, sino también con mi salud y mi cuenta corriente. Y es que, tras un fin de semana enclaustrado entre tacos y tacos de apuntes sin sentido alguno (¿a alguien le interesa la ontogénesis? ¿o la transfrástrica? ¿¿¿qué XCVHGKAHG es eso???), era necesario buscar vías de escape para salir de tanto letargo vital. Dos, en este caso, han sido las salidas escogidas:
a) El gimnasio
Este epígrafe justifica por qué las oposiciones me van a costar la salud... Porque gracias a ellas el gimnasio se ha convertido en un refugio donde, al menos, puedo huir de los apuntes con la excusa de "tengo que hacer deporte". De repente, me he sorprendido a mí mismo machacándome como los más macarras del recinto -hasta me he comprado unos guantes sin dedos absurdos para evitar callos en mis sensibles manos de editor-dramaturgo- y me he pillado in fraganti sintiendo una extrañísima satisfacción cuando aumento el peso de las mancuernas o el de la máquina de pectorales. No sé si serán las endorfinas (nunca he visto a esas señoras de las que todo el mundo habla), pero espero que esto sea transitorio porque gracias a tanta pasión deportiva tengo unas agujetas absolutamente brutales y una sensación de estar convirtiéndome en un cutre-rocky de barrio que no me pega nada...
b) El Corte Inglés
Sí, ese terrible centro de consumismo insano que, para mal de los adictos a la visa, no cierra los domingos su sección de discos y vídeos (ni su club del gourmet, cuyos chocolates van en contra de las mancuernas del epígrafe a, claro). Como mi horario de estudiante no me permite más que salir a horas estúpidas -la de la comida, básicamente, porque el resto estoy sentado frente a los apuntes en actitud de estudio-, es toda una tentación acercarse por ese antro tan próximo a mi casa y acaparar todo lo acaparable "para cuando tenga tiempo libre". Teniendo en cuenta el ritmo de compras de libros, discos y dvds que llevo en este mes opositor, en ese tiempo libre no voy a tener libertad alguna, porque estaré ocupadísimo desprecintando compact-discs y películas (con lo difíciles que son de desprecintar, por cierto) para amortizar el gasto tarjetario de este mes...
A pesar de todo, el consumismo también tiene sus ventajas, y quizá por eso este domingo pude hacerme con algunas de esas películas que, sin ser perfectas, me gustan especialmente... Todas, por cierto, están de oferta en grandes centros comerciales (nótese mi talento para el marketing), así que recomiendo sin condiciones la inversión de nueve euritos que requiere cada una de ellas. Ahí va la lista:
- Amigos y vecinos, una película divertida, irónica y bastante salvaje sobre las relaciones de pareja. Una de esas escasas cintas donde se habla de sexualidad sin tapujos y con escenas de cama realistas (lo que quiso ser Closer y nunca fue). Algún personaje algo exagerado, como el de Jason Patrick, pero más que interesante en su malsano planteamiento. Y Jason Patrick, aunque poco verosímil, luce un desnudo o semidesnudo absolutamente estupendo durante casi todo el metraje. Ah, y sale Catherine Keener, a la que dejan interpretar un papel estupendo con el que consolarse de su "yo pasaba por aquí" en la infumable Capote.
- Picnic, una joya malentendida, malinterpretada y subvalorada del cine clásico. Llena dedecisiones caprichosas -como la de su madurito protagonista para un papel que requería, supuestamente, a un hombre más joven- que, sin embargo, acaban confiriendo a la película su verdadero carácter.
- Los novios búlgaros, una película menor a partir de una novela de Mendicutti aún más menor (lo sé: esto va decreciendo de tamaño por momentos) que, sin embargo, cuenta con dos atractivos. El atractivo evidente, Dritan Biba, un hombre que deberían clonar y regalar con cada pack de yogures para que todos lo disfrutásemos en casa, y uno de los pocos cuerpos espectaculares del reciente cine español. El atractivo oculto, la inteligencia y verbosidad de Eloy de la Iglesia, uno de los pocos cineastas no relamidos, no pedantes y no vacuos del igualmente reciente cine español.
- La tormenta de hielo, un clásico moderno, una de las maravillas cinematográficas de Ang Lee que, antes de su inmensa Brokeback Mountain, ya dejó testimonio de una época -los 70- y de una atmósfera -la crisis de la familia como institución- en una narración llena de matices y actuaciones memorables.
- Soñadores, un Bertolucci desprejuiciado, vital, rejuvenecido. Una de sus obras menos redondas -seguramente- pero también de las más frescas y sugerentes. Las escenas de sexo, refrescantes. El punto de vista gana con un segundo visionado. Y, si se deja que la película se cuele en la conciencia del espectador, da mucho que pensar...

6 comentarios:

neptuno dijo...

Yo me quedo con la tienda del gourmet del corte inglés (que frecuento también a veces, lo reconozco) acompañado del búlgaro de marras, tras sesión de gimnasio (él), para darnos un baño tan tórrrido como el de William Holden (a pesar de su madurez)en Picnic e irnos finalmente al apartamento parisino de soñadores (los dos, claro) a dejarnos llevar por lo que la sexualidad nos sugiera...

inquilino dijo...

Eso de tener un Corte Inglés cerca de casa es una desgracia como otra cualquiera :-)
Claro que, hoy en día, con lo bien surtiditos que vienen los quioscos ya ni siquiera es necesario tener un centro comercial cerca para llenar la casa de productos y pseudoproductos culturales.

PD. Con mancuerna o sin ella te estás poniendo de un guapetón que no hay quien te tosa ;-)

Cinephilus dijo...

ays,inquilino, acabas de dar en otro de mis talones de aquiles...
eso de los quioscos es una tentación terrible... deberían multarles por ofrecer tanto libro, tanto dvd, tanto cd... yo necesito siete u ocho vidas más (y sus respectivos sueldos, claro)
muaks
p.s. hay que ver la imaginación que tenemos en los mares, neptuno... ya me contarás qué tal te lo montas con dritan, porque el muchacho promete

Mart-ini dijo...

Dritan Biba es el búlgaro no????

Ummmmmmmmmmmmmmmm... sorry, voy a recoger las babas... (mi talón de aquiles)

Por cierto, si van a poner Queer as Folk en abierto (cuatro tenía que ser) ¿por qué no lo van a regalar con los "danone"? (pregunto yo)

Besos con tu permiso

Cinephilus dijo...

Exacto, Queer as Folk por fin en abierto. Solo tengo una duda, la versión británica o la made in USA? Todo el mundo prefiere la británica aunque yo, lo confieso, soy fan de ambas pero me tiran más los bellezones americanos. Qué le voy a hacer...
Y sí, Dritan es el búlgaro.. hmmmmmm...

vi230850 dijo...

Acepto las sugerencias y reconozco lo sugerente de soñadores