22.6.06

Onanismo

Es un mensaje más. Un texto escueto e insípido que se pretende divertido y original. Pero el remitente no fue nunca original, ni siquiera cuando se acostaban con más frecuencia, cuando inventaban una relación que no quería ser tal, cuando después de algún polvo se empeñaban en irse juntos al cine para confirmar que no se soportaban más allá de las sábanas. Y ni siquiera dentro de ellas mejoraba la situación...

El remitente no recuerda grandes orgasmos. Los polvos con el destinatario se basaban más en el morbo que le provocaba su cuerpo que en la agilidad que demostraban sus piernas. En su tacto musculoso y velludo más que en la correcta -pero anodina- posición de sus manos. En la voluminosa geometría de su sexo más que en la torpe penetración con la que cerraban algunas de sus noches. En el fondo, aquella atracción casi animal -nunca corroborada por los hechos- era el motor tanto del sexo como del cine. Moderado en resultados el primero y desastroso en consecuencias el segundo.

Durante los meses que pasaron juntos, a fuerza de intentar quererse solo consiguieron aburrirse. Les quedó, eso sí, la costumbre de los mensajes, conscientes de que si no fuera por el progreso de la telefonía móvil, nunca habrían tenido valor ni ganas para marcar el teléfono convencional y cambiar los 160 caracteres por su timbre de voz.

Ahora, el único timbre que aún sonaba de vez en cuando era de algún que otro sms con el que, en sus horas bajas, probaban a seducir al ya seducido. Cada timbrazo era la confirmación de que no habían ligado en las últimas semanas o de que, después de haberlo hecho, habían caído en una nueva desilusión o, las menos veces, en algún desenamoramiento. De algún modo, pensaba el remitente, haberse aburrido era una garantía, porque les permitía desahogarse sin apasionamientos ni cicatrices que abrir o cerrar. Se habían asegurado, sin pretenderlo, una especie de onanismo vitalicio que ambos, en su vertiente pragmática, sabían aprovechar. Eso era, más o menos, lo que pensaba el remitente, que no solía preguntar por sus pensamientos (en caso de que los tuviera o tuviese) al destinatario.

Hoy, después de demasiadas noches en blanco en el último mes, el timbrazo ha sonado nítido y certero. El remitente siente una erección rotunda ante la perspectiva de cambiar el rumbo de los acontecimientos. El destinatario sigue teniendo un cuerpo apetecible y correrse sobre él se convierte, mientras teclea su mensaje, en el mejor objetivo de la semana.

No muy lejos, en otro lugar, el destinatario no va a responder ese mensaje. Porque el destinatario no sabe nada de ese onanismo neutro, de esa satisfacción inmediata. El destinatario sabe que se aburren juntos, que no se gustan del todo, que no tienen nada que ver. Pero también sabe que cada vez que el remitente se derrama sobre su cuerpo, a él se le desbordan las ganas y le martiriza la adicción a una piel que no acaba de pertenecerle. El destinatario piensa que la vida es imperfecta y que las dependencias surgen, casi siempre, con quien no debieran. Por eso, esta vez, ya no va responder ese mensaje y, a cambio, se meterá en un bar o en una sauna o en un cuarto oscuro donde desahogar la frustración por no poder verlo. No es mala idea, se dice. Y sin poder evitarlo, en un arrebato que él mismo calificará de estúpido, rompe a llorar.

9 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Espero qeu esto no sea una respuesta a mi reto de que los relatois eróticos también podían tener regustillo amargo... (yo lo decía más por el del que escribí yo el martes, que lo tenía y mucho)
En fin, pues nada... Se me ocurre un calificativo... pero me lo callo... je je je

Cinephilus dijo...

jajaja.. no, pero la verdad es que podíamos inventar el pasatiempo de escribir sobre temas o sensaciones en esta blogosfera tan peculiar y heterogénea
en el fondo, hoy me apetecía hablar sobre formas de insatisfacción y de cómo la dependencia surge cuando, tal vez, no debería o de quien no sería coherente que apareciera
no es más que un relato sobre la naturaleza irracional de las emociones; al menos, de esas que acaban moviendo el mundo

P.S. He dicho que hoy voy al concierto de SHAKIRAAAAAAAAAAAAAAAAAA? Al fin!!!!

Vulcano Lover dijo...

Sí, bueno, eso de escribir sobre temas propuestos ya se ha hecho por aquí alguna vez, si mal no recuerdo, incluso con curiosas participaciones.
La dependencia es un sentimiento muy complejo, por que se agarra con fuerza desigual al consciente y al subsconciente... Somos tan curiosas las personitas!!!!!!

Sí, lo habías dicho ya... Pareces un niño intentando dar envidia (y lo peor de todo, que lo consigues)
;-)

Cinephilus dijo...

un niño yooooo???
pero si soy superadulto y supermaduro y supermetafísico y supertrascendente!!!!!!!!!
y, por cierto, hoy me voy a ver a shakiraaaaaaaaaaaa
p.s. claro, que mañana tengo las opos... digo yo que eso ya sí que no da envidia, no? ;-P

Vulcano Lover dijo...

No sé no sé, porque con esa mente manipuladorcilla que tienes tú, seguro que puedes hacer de unas oposiciones algo hasta apatecible (sobre el papel, me refiero!!!)

Exijo YA relato erótico de opositor en examen!!!!!!!!!!!!!!

juas juas...

Cinephilus dijo...

Eso es explotación blogoesférica!!!!
Pero... hmmmm... mola ;-)
Cuenta con ese relato en breve
Y sí, intentaré hacer algo apetecible. Es más, si en el tribunal algún examinador es mono, lo mismo les propongo marcarme un oral...

Vulcano Lover dijo...

haces bien, me huele a mí que tú en el oral sales ganando...

sultana dijo...

Simplemente...delicioso.

Mart-ini dijo...

Bueno... siento interrumpir en este teje-maneje de peticiones-obligaciones... yo, sin quererlo ni beberlo, cometí el error de escribir un relato erótico el día 15 que, ni por asomo, llega a la calidad" de los de ustedes... así que me limito a decir que me encantó este...

"En su tacto musculoso y velludo ..."

(la parte que me gustó)

Un beso, con tu permiso, Cinephilus...