20.6.06

Selectividad

A Sara le han quedado dos. De camino a casa se le caen un par de lágrimas traidoras de esas que detesta no poder controlar. En realidad, lo de que le hayan quedado dos le importa poco. Total, ya contaba con pasar el verano estudiando y, a su manera, prefiere posponer el mal trago de la selectividad. No sabe qué quiere estudiar ni qué nota de corte necesita para hacer ese no sé qué que la sigue esperando. Tartamudea cuando habla de su futuro y el único que corte en el que piensa es uno de mangas, bien grande y bien rotundo a los que la marean con nombres de carreras en las que no tiene motivo alguno para correr. Para seguir corriendo.

La tercera lágrima la obliga a sentarse. Está furiosa consigo misma. Debería controlarse. No está dispuesta a llorar por algo así. Qué va a hacerle si Raúl es gilipollas. Raúl no es motivo para llorar. Claro que no. Ni siquiera es el primero de los tíos con los que sale. Ni el más guapo. Es uno más. Guapo, sí, claro, es guapo. Porque Sara puede elegir a los chicos que le apetezca. Y Raúl no es el mejor. Con los mejores ya estuvo antes. Antes de aburrirse de todos ellos -su insti no es muy grande- y conocer a Raúl.

El boletín de notas se humedece. Mierda, ahora pensarán que ha llorado por esa chorrada. A Sara le da rabia que conozcan su debilidad, porque esa debilidad en verdad no existe, porque ella no es débil, porque le importan una mierda las notas y la selectividad y las carreras esas donde no piensa competir por nada ni con nadie. Ella siempre se lleva a los más guapos sin competición alguna, a los más simpáticos, a los más enrollados. Raúl no era más que un tío de tantos. No llora ni va a llorar por él. Claro que no.

Repasa el círculo que sus lágrimas furtivas han dejado sobre la cartulina. Un círculo casi perfecto. Como parecía serlo todo antes de esta mañana. Antes de que se encontrara en el baño con Ali. Porque Ali es su mejor amiga. Y Ali también ha suspendido dos. Y Ali le propuso que estudiaran juntas este verano, que eligieran la misma carrera, que lo compartieran todo como habían hecho desde hacía ya tantos años. Ali no especificó qué incluía ella en ese todo. No mencionó a Raúl. Por eso Sara se ha sorprendido al verlos en el baño de tías. Porque no sabía que el simple de Raúl salía también con la simple de Ali, que ni es tan guapa como ella, ni tan simpática como ella, ni tiene tanto éxito con los tíos como ha tenido siempre ella.

No puede controlarlo y rompe a llorar de una vez. Por primera vez en sus diecisiete años. No es mucho, en realidad. Hasta ahora las cosas habían sido distintas. No había tenido que estudiar en verano. No había tenido que pensar demasiado en qué quería ser de mayor. Ni siquiera tuvo que pensar si quería ser mayor. Ahora, por primera vez, tan solo siente las náuseas que le provoca un confuso sentimiento de traición, el vértigo que le produce una decepción con la que no contaba -Raúl no le duele tanto, pero Ali sí- y piensa que, definitivamente, mentirá en casa y dirá que está triste por las notas, por la selectividad, por el futuro. Dirá lo que pueda inventar para no asumir que lo único que ocurre es que la vida, por primera vez, le ha hecho sentir miedo. Inseguridad. Y -eso ya no la abandonará jamás- desconfianza.

6 comentarios:

ma´heona´e dijo...

Te hace pensar en muchas cosas, sobre todo en una: que lo que duele más es la traición de una amiga, no un hombre más, uno entre tantos.

Y mentir para esconder las lágrimas, para justificarlas poniendo otra excusa... Qué frecuente.

Un besote

Cinephilus dijo...

Totalmente de acuerdo... No recuerdo heridas más dolorosas que las de las traiciones de una amistad...
Otro beso y gracias por la visita. Espero que vuelvas por aquí ;-)

vi230850 dijo...

Que crecer tampoco sea esto, amigo.

Pero sabemos que también lo es...

Cinephilus dijo...

Me temo que sí, amigo... Aunque lo importante es saber convivir con esos desengaños, aprender de ellos y evitar, ante todo, que nos roben la ilusión y la inocencia. Porque en esa inocencia -en su posibilidad- reside una gran parte de nuestra felicidad, no te parece?

Naxo dijo...

Qué bueno... Me ha hecho recordar bastantes problemas personales de mi época de 2º de bachiller...
Aunque yo conseguí superar la nota de corte para una carrera que no me gusta con un 8'832 xDDD
Besos, genial post!

Vulcano Lover dijo...

Maravilloso, comme d'habitude.