1.6.06

Triste espectáculo

Soy editor. Una cuestión de azar, en realidad, como casi todas las cosas que nos acaban definiendo sin que siquiera lo pretendamos. Y como editor aprendí hace tiempo que la industria cultural no es más que eso, una industria que compra y que vende, en la que -a veces- uno puede darse de bruces con ciertas formas de auténtica cultura -raras veces, en realidad.

Por eso, por pura coherencia profesional, entendí que hace unos meses tuviera sobre mi mesa un par de libros dedicados a Rocío Jurado. Dos libros que debían estar listos "para cuando ocurriera lo inevitable", matizaban las altas instancias. Así que el editor hizo aquel trabajo con fines póstumos intentando olvidar -mientras preparaba su publicación- que aquellas páginas hablaban de la muerte de quien entonces luchaba por su vida.

Hoy, al fin, la prensa ha dado su ansiadísima noticia. Hoy, al fin, han podido publicar su exclusiva. Hoy han satisfecho su furiosa necesidad informativa. Sus ganas de luto y de carnaza mediática. Pero ni siquiera hoy dejarán de bombardearnos con el relato del después de. Hemos vivido la agonía de la cantante en tiempo real y ahora, cuando ella acaba de marcharse, viviremos el duelo de la familia. Eso también es noticia. También ha de ser público. También es, ante todo, industria.

Resulta triste comprobar nuestra capacidad para hacer espectáculo del horror. Para asistir con delectación a ese mismo espectáculo. Hemos cambiado leones por cámaras y gladiadores por paparazzis, pero seguimos asistiendo al mismo circo y con las mismas ganas. Ahora, cuando encendamos (si osamos hacerlo) nuestro televisor, nos esperan días de especiales, de coloquios, de recordatorios. Ahora nos queda asistir como cómplices a todo un negocio que lleva meses preparado y que, como aquel libro que se pasó por mi mesa hace unos meses, ha encontrado, al fin su -triste, sórdida y terrible- razón de ser.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El morbo, en su primera acepción, es un vicio muy nacional. Y la prueba es que el sistema mediático en torno a lo "rosa" no existe en la magnitud de aquí en ningún otro sitio... Es parte de nuestra endémica falta de civismo, de pérdida de la dignidad personal, de la banalización de la identidad como pueblo... Y de tantas otras cosas más. El resto, simple ejercicio de hábiles talentos para el negocio. Simple máquina para hcer dinero de ess circunstancia. Hasta que este tipo de hechos no dejen inducirnos al consumo de su desvirtualización, creo que no terminará. Pero para eso, hay que promover los medios de comunicación verdaderamente profesionales, basados en un concepto objetivo de lo que es la información, cosa que los poderes no están discpuestos a hacer.
En el caso editorial, habría que promover 2 cosas:
1) la cultura. La gente (en el fondo todos) tenemos una parte en la que nos tragamos lo que nos echen. Y no se puede justificar ello con el argumento de "al menos leen". Si nos dan cultura, también la consumiremos, eso por descontado.
2) Promover un espíritu crítico en las personas. Eso es más trabajo del sistema educativo y por lo que me cuentan, creo que los que la manejan (desde el poder y desde las editoriales también) tampoco está nadie muy por la labor de enseñar a los jóvenes a plantearse la realidad, a dudar de las visiones sobre las cosas. Y cómo sino se puede apreciar la Literatura sino es a través de la duda...
En fin, este es un debate perdido, y mis argumentos no son nuevos, pero NECESITABA deciro (más bien gritarlo). Hay cosas que a uno le queman en la lengua...

inquilino dijo...

Usuario anónimo, bien dicho. Hay terrenos que deben seguir pisándose, aunque estén muy trillados. Si dejamos de quejarnos perderemos definitivamente la batalla.

Naxo dijo...

Resulta muy deprimente ver cómo se utilizan temas como éste (la muerte de una persona) para conseguir audiencias, dinero...
Y todos (o casi) a enchufar como borregos Aquí hay tomate, Salsa Rosa, etc., para sentirnos como si estuviéramos dentro del velatorio.
Saludos

Cinephilus dijo...

Totalmente de acuerdo con todos vosotros... Solo la educación y la cultura pueden salvarnos de este comercio del dolor y de las vísceras ajenas... Ojalá salgamos de una vez de este patético círculo vicioso.
Abrazos

Mart-ini dijo...

Y lo más gracioso es que TODOS son AMIGOS INTIMOS y TODOS TIENEN ALGO QUE CONTAR... una lástima... de verdad...

Un abrazo, con tu permiso.

El Calentito dijo...

Lo peor de todo, es que no ha pasado ni 24 horas desde que la han enterrado y ya están hablando de lo que va a pasar con su patrimonio, y que harán con Ortega Cano...
Amigos pasen y vean... porque el espectáculo debe continuar...