2.6.06

Vámonos...

Vámonos donde nadie nos juzgue,
donde nadie nos diga que hacemos mal...

Se me clavó tu voz Chavela. Se aferró a mi cuerpo durante todo el concierto con la potencia que tienen tus notas rotas, agonizantes de pasión y desbordadas de vida. La vida que has recorrido con tus canciones, con tus músicas, con tus pasiones dentro y fuera de los escenarios. Dentro y fuera de lo convencional.

Vámonos, cantaste con la fuerza de una juventud que late bajo tus años. Con la emoción que da la desmesura de los clásicos. De quien está por encima de todo juicio. Por eso tus palabras sonaban próximas, limpias, sin afectación alguna. Y tras ellas, la negra noche de amores desencontrados, de sexo prohibido, de lugares inconfensables donde solo los auténticos poetas -aquellos que no confunden el lirismo con la ñoñería- saben vivir. Y cantar... Mucho hay de sórdido en tus poemas de amor. Tanto como en el auténtico romanticismo, el que nació de Byron, de Schiller, de Heine. El que se adentra en la locura, en el abandono, en la entrega que anula la identidad para probar el abismo sin necesidad de seguridades convencionales o de promesas fatuas.

Arrancaste muchas lágrimas en el Albéniz, Chavela. Eras consciente de ello porque tu voz también lloraba con nosotros en cada tema. Pidiendo luz de luna, pidiendo otro último trago, pidiendo todos los tópicos literarios que trenzan tus canciones y que, si nos dejamos vivir en libertad, también trenzan las vidas plenas. Las vidas de sórdida y tierna redondez, como la redondez felina de la luna en cualquiera de los callejones de este Madrid a medias.

Vámonos... Cantabas. Y me fui. Por un instante -por una nota- me deslicé hasta una ciudad lejos de aquí. Una ciudad fea, insípida y anodina. Una ciudad donde voy una y mil veces. porque allí late la parte de mí que me hace respirar, que me da sentido. La parte de mí que pocos han entendido y muchos han juzgado. Porque no es fácil asumir la plenitud del otro sin envidiarla, supongo. Ni la libertad y la temeridad sin prejuzgarla.

Vámonos... Nos decías. Y me fui. Me fui con él -dentro de él, de su cuerpo, de su emoción, de sus propias músicas- mientras tu voz seguía arrancándome unas lágrimas que no son más que la confirmación de sentirme vivo. Sórdida, tierna, vehementemente vivo. Y, para colmo, enamorado.

Gracias, Chavela.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, la envidia de la plenitud ajena, cuando parte de la inseguridad propia, no solo es dañina, sino enfermiza. Quien más sufre, en el fondo, el enfermo, el inseguro. Ese otro, el que vive intensamente sin preguntarse si los demás aman más o menos, si aman mejor o peor, ése es el verdaderametne feliz. El amor no premite comparaciones. O se siente o no se siente. O se vive o no se vive... Ahora, si se vive y se siente, entonces, es, cada vez, único, diferente, incomparable...
Vámanos (curiosamente) siempre fue mi canción favorita de Chavela.

inquilino dijo...

Vaya, qué curioso, fíjate que yo también estuve ;-)

Por cierto, este usuario anónimo que te has echado pone siempre los puntos donde hay que ponerlos. Buen tamden, sí señor :-)

Cinephilus dijo...

Emocionante y hermoso concierto, inquilino ;-)
Qué lujazo compartirlo con dos corazoncitos tan especiales en mi vida...

inquilino dijo...

Todos los que usted quiera, Mr. Increíble ;-)

Anónimo en erupción dijo...

Chavela es impulso de vida, pasión sincera y descontrolada, arrojo a la vida, sentimientos limpios de nacimiento y turbios de hábito, mirada oscura, arrugas bellas, de las que impone la intensidad de la via... Chavela es vida en estado puro, necesidad de amar para sentirse vivo, desprecio a las reglas, rompedora de insensateces, sexo que guía en la noche, verbo que regala el día... Cuando os leo, también veo mucho de eso. Por eso me dejo caer, con el hábito que sea, por vuestros blogs, para dejar un rastro que con inmensa intención de complicidad recuerde a todos que lo importante es seguir vibrando, seguir viviendo, seguir amando...

vi230850 dijo...

algunas voces rotas tienen poderes mágicos, también algunas palabras rotas...