10.8.06

Drama queen



Buscaba una película interesante con la que colgar en este blog el Cerrado por vacaciones de rigor, pero mi intento ha resultado un tanto fallido.
La opción elegida: la canadiense C.R.A.Z.Y., de título tan tramposo -con un poquito de perspicacia se adivina el truco a los quince minutos de metraje- como su guión. Un melodrama escrito con la intención doble de hacernos reír y llorar a un tiempo y sin conseguir, en mi caso, ninguno de sus dos propósitos.
El humor le debe mucho a cintas como Léolo -símil que le queda un tanto grande- o a Billy Elliot -de nuevo, la comparación es excesiva para este filme- y el drama se inspira en el folletín de toda la vida y se limita a intentar emocionarnos sin ningún pudor, tocando cuanta fibra sensible se le ocurre al guionista y a su director.
La banda sonora, absolutamente genial, no cuenta con una dirección que la convierta en algo más que un buen disco de fondo, así que no encontramos secuencias musicales tan novedosas como las de aquel Billy Elliot, sino mediocres karaokes -bastante gratuitos y muy en la línea de Viva el espectáculo, con Miriam Díaz Aroca- en los que se saca partido a lo que han costado los carísimos derechos de autor de cada tema(zo).
Por lo demás, la humanidad de la cinta -que la hay, aunque mucha menos de la que sus autores pretenden- se basa en elementos que hemos visto una y mil veces -el dejà vu no abandona al espectador durante toda la proyección-, y no se sabe hacer elipsis en aquellos momentos narrativos donde agradeceríamos que no se subestimase nuestra capacidad y se nos evitasen ciertas reiteraciones.
Pese a su buen arranque, el ritmo se ralentiza y se hace cíclicamente tedioso conforme avanza la película, hasta desembocar en un desenlace que, pese a su intento onírico, no deja de ser grotesco. Entre este final y el de bodrios mucho más breves como Poseidón, casi prefiero el del segundo, donde -al menos- el desenlace es coherente con la estupidez previa y, además, llega media hora antes que en C.R.A.Z.Y.
También me llama la atención la cantidad de violencia de la película. Mucha más violencia que sexo en un filme que, supuestamente, relata momentos de la infancia, adolescencia y juventud de un chico que no admite su homosexualidad. Sin embargo, la violencia debe ser más rentable y menos morbosa, así que vemos unas cuantas peleas -todas iguales, todas ñoñas, todas más o menos predecibles- y ni un solo polvo en condiciones -sensualidad, cero, la verdad-. Personalmente, no he tenido ocasión de pelearme tantas veces por mi condición gay, pero será que no he reivindicado esa naturaleza con la suficiente energía...
Y como corifeos de esa violencia o de ese drama o incluso del humor, un grupo familiar donde los padres tratan de hacer interpretaciones soberbias a base de mohínes -la madre ha podido con mis nervios: a su lado, Meryl Streep es inexpresiva- y los hermanos son un conjunto de estereotipos andantes sin ningún tipo de diferenciación -salvo los tatuajes del macarra, el bigote del intelectual y los biceps del deportista-. La caricatura no funciona en una película con tantas pretensiones, que no acaba de quedarse en ningún lugar y, en el fondo, tampoco cuenta casi nada.
La verdad es que, antes de tomar mi avión de mañana, me apetecía escribir sobre una película que me hubiese sugerido o motivado y no sobre esta fusión de dramatismo, victimismo y melaza familiar que se acerca más a La casa de la Pradera que a la original Ma vie en rose, otra de las referencias -supongo- ocultas de la cinta.
En general, su exceso dramático-onírico (no todos somos Fellini, eso es algo que muchos directores deberían tener en cuenta más a menudo) me ha resultado tan poco realista como las preocupaciones superficiales de los protas de Queer as folk, que -a propósito- cada día me recuerdan más a los personajes de Al salir de clase por la vacuidad de las tramas, la repetición de los ambientes (Babylon-el gimnasio-la cafetería-el piso de Brian) y la simpleza de la moralina que cierra cada episodio.
Afortunadamente, la sensibilidad gay es mucho más compleja, mucho más rica, mucho más sensual y mucho más crazy (sin puntos, sin siglas y sin tanto dramatismo) que todo eso.

Felices vacaciones.
Nos vemos -tras Bruselas, París y Tenerife- a finales de agosto... ;-)

5 comentarios:

Mart-ini dijo...

Bueno hombre.. pues pásatelo bien. Ya que nos has quitado las ganas de ver la peli, al menos, disfruta tú en grandes y luego nos cuentas ¿vale? Un beso, te lo mereces.

NaT dijo...

Pues si que vas a viajar...
¡¡¡disfruta como un enano!!!

Un beso... de cine

dreambear dijo...

Feliz viaje!!!! y un abrazo de oso para ti

trementina dijo...

Entonces no recomiendas la película??

Buen viaje, y como no, haz muchas fotos.

Cinephilus dijo...

Hola a todos desde la capital del chocolate, jeje
Pues no, la verdad es que la peli no la recomiendo del todo... Pero al menos es una peli digna y eso, en fin, ya es algo
Besos a repartir...