18.9.06

Absolut...amente masculino


Este fin de semana, además de haberme convertido en la versión humana de una botella de Absolut (cambiando el cristal de la botella por mi cuerpo escultural), también me he dedicado a la lectura. Mi última decepción literaria fue esa simpleza burda y facilona de Vargas Llosa (pese a ello sigue siendo uno de mis narradores de cabecera) titulada Travesuras de la niña mala, donde la niña -que no sé si es mala o no, la verdad- sí que se comporta como uno de los personajes más antipáticos y vacíos que recuerdo. Lo mejor es asistir al rosario de lugares comunes, tópicos y muletillas que usa su autor para hacer lirismo de andar por casa (¿por qué tanta gente piensa que lo poético es enrevesado, vacuo, culturalista y cursi?) y cobrar el generoso anticipo de su editorial, que suponemos ha sido su único aliciente para construir semejante bodrio (no, no es tan terrible como algo de Espido Freire, pero se acerca). Teniendo en cuenta esta desilusión post-literaria, he decido refugiar mi ocio en el apasionante mundo de las revistas masculinas que, la verdad, me han llegado muy hondo a ese corazoncito hetero que no sabía que guardaba en mi interior.

Hace algunos posts se debatía -con argumentos variados y todos interesantes- sobre la conveniencia de usar los adjetivos femenino y gay para calificar ciertas formas de expresión cultural o artística. En el caso de la prensa masculina el adjetivo no sé si se discute con idéntica frecuencia, pero resulta, cuando menos, chocante. Y es que el objeto de mi lectura ha sido la fascinante DT, que en un alarde de metrosexualidad galopante ha cambiado a la maciza de turno de todas las portadas por la imagen de Matt Damon (a la sazón, icono gay en ciertos ambientes). Por si fuera poco, la revista está llena de reportajes sospechosamente homoeróticos, como el posado de no sé cuántos futbolistas descalzos y potencialmente guapos con modelos ajustaditos y otoñales. Su título, de lo más machote en apariencia y de lo más equívoco en consonancia con las imágenes: Nos gusta el fútbol. Sí, desde luego, ese fútbol (Cannavaro, Figo y compañía) nos gusta cantidad. Personalmente, me he sentido de lo más hetero al compartir con los demás lectores de DT su interés por semejantes muchachos.

Problemas de orientación aparte (¿necesitan nuevos mercados en DT? ¿se han drogado los editores antes de lanzar este número? ¿es en realidad una edición camuflada de la revista Zero?), el reportaje que más me ha interesado es el que aborda la identidad de toda una generación de hombres distribuyéndonos en tres grupos distintos: los singles, los dinkies y los lat. No, no se trata de nuevas especies de teletubbies, sino de tres etiquetas que esos seres ociosos llamados sociólogos (¿no dice nada el Apocalipsis sobre su advenimiento en la tierra?) se han inventado en medio de uno de sus arrebatos de inspiración. El single es el soltero de toda la vida (ahí los sociólogos se limitaron al calco semántico, una pena), el dinkie es el joven que quiere chica pero no quiere niños (su nombre es un acrónimo de doble income no kids: ahí los sociólogos ya empezaban a coger inspiración) y el lat es el que quiere chica pero la prefiere viviendo en otra casa mientras él hace vida de soltero en su apartamento (living apart together, fue lo que -ya ebrios del todo- dijeron los sociólogos en cuestión).

Desde la apasionante lectura de este reportaje no salgo del mar de dudas en el que me hallo, ya que no sé si, por mi situación, soy un dinkie o un lat. Menos mal que Gran Hermano arrancó con vitalidad y vulgaridad renovadas para salvarme de mis cuitas y aportarme momentos de distracción en los que olvidar tamaño dilema metafísico. Supongo, en el fondo, que soy un dinkie y, además, un dinkie absolutamente vocacional. Creo que mi escueta necesidad de paternidad se va a ver saciada por los adolescentes que, desde mañana, aguardarán con los brazos y cuadernos abiertos ansiosos de sabiduría... De todos modos, dinkies, singles y lats aparte, este fin de semana la etiqueta que más se ha ajustado a mi personalidad ha sido la del Absolut así que, puestos a ser algo, yo debo de ser vodka. O, como dirían los sociólogos y la DT, un vodkie.

17 comentarios:

SisterBoy dijo...

Eso de lat lo inventaron Sartre y Bouvier, para mí es la mejor opción siempre y cuando se trate de gente con dinero suficiente para no tener que compartir el apartamento :)

Mart-ini dijo...

ichi... ¿ahora que he aprendido lo que es un metrosexual vas y me sales con esas?

Pos nada, a "culturizarme" con eso....

inquilino dijo...

X-DDD
Siempre me pregunté por qué las revistas femeninas traían en su portada un foto de un tía, a ser posible esquelética además. Lo más fascinante de todo es su temática. Dios mío, ¿cómo éramos capaces de organizarnos, de vivir siquiera, antes de que estas revistas vinieran a iluminarnos con artículos tales como "Lo que se debe llevar en el bolso", "Complácele, pero no demasiado" o "Consejos para compaginar tu labor de madre con tu curso de macramé"? Yo, desde luego, soy mucho más feliz desde que leí detenidamente "Lo que se debe llevar en el bolso". Años y años cargando con un bolso vacío e inútil hasta que me abrieron los ojos y me enseñaron que no se debe salir de casa sin un eyeliner, una agenda anual y un kit de costura. ¿Qué hubiera hecho yo en el Caprabo si de repente me descubro en un espejo sin la sombra de ojos bien marcada?

inquilino dijo...

PD. Desde luego, Cinephilus, mira que eres malo. Cómo te gusta azuzar a las huestes :-P

SisterBoy dijo...

¿y esas cartas a la directora del Cosmopolitan? ¿realmente existen esas personas o las hace algún becario?

NaT dijo...

Diox!!! eres bueniiisimo, jajajaja. Como la cizaña, dí que siiii. Razon tiene Inquilino en todo, todito todo. Aunque yo no lleve ninguna de esas 3 cosas en el bolso y mira, sigo siendo la mar de feliz.
Matt Damon no es que me guste mucho... se ha hecho tan mayor.

Yo en vez de LAT voy a ser simplemente NaT, que me gusta más, aunque me gusta más todavia esa nueva tribu urbana que has creado. Ahora seré NaTVoDKie, que suena muy ruso y muy idependiente

Un besazo... de cine.
Hoy nos vamos a quedar con el de Burt Lancaster y Deborah Kerr, por eso de metrosexuarnos
jajajaja

klingsor dijo...

Galopante crisis de identidad acecha al pobre Klingsor. En mi actual situación de varón heterosexual monógamo que convive con su pareja, ¿qué soy? ¿Un hombre que vive felizmente con su chica pero que es un dinki pinki winki de ésos en potencia? ¿Un clarísimo caso de Lat frustrado? ¿Un Single chapucero que no supo torear los sentimientos?

Amigo Cinephilus, podríamos debatirlo próximamente, Absolut en mano. Necesito salir de dudas. Necesito que me asesores... ;)

Cinephilus dijo...

Veo que necesitáis, queridos amigos, que estas revistas nos ilustren en tan sesudas cuestiones en próximos editoriales. Reenviaré vuestros oportunos comentarios a sus redacciones para que nos contesten a la mayor brevedad :-)

P.S. Hoy, por cierto, tuve mi primer día de clase. Lo mejor, los chavales. Gansos y con ganas de montar pollo, claro, pero llenos de espontaneidad (me ha costado no reírme con algunas ocurrencias que, francamente, eran estupendas). La literatura, por cierto, les parece un rollo y ya me han preguntado "si van a tener que leer poesía", que para ellos es algo absolutamente desolador... Lo peor, algunos cafres-profes... Seguiré informando, porque ya hay alguna anécdota, cómo no.

Queer Enquirer dijo...

Hombre, pero es que la DT, la GQ y demás nunca se han diferenciado mucho de la ZERO y similares. Siempre han sido bastante homoeróticas pero con la excusa de que son para el "hombre moderno". Ejem. Ahora resulta que los maricones son modernos. ¿Será que antes no había? En cualquier caso, hubiera preferido una portada dedicada al Affleck. El Damon no me gusta.

Cinephilus dijo...

Pues sí, Queer Enquirer, ya sabes mi opinión sobre el culo de Ben Affleck. Me gustan otros lugares de su anatomía, pero esa visión, en concreto, es de las más jugosas que nos ha dado el Hollywood reciente. Ay, luego dicen que siempre acabo hablando de lo mismo, pero es que sacáis mi parte más libidinosa. No es culpa mía... :-P

Vargtimen dijo...

Y aquí estoy yo para recordarlo como su conciencia, Cinephilus.

La GQ es lo más gay que se ha inventado para supuestos heterosexuales. Un amigo la llama la GayQ, porque manda huevos la revista...

Desde luego, poner en portada a Matt Damon no sé a qué publico atraerá. ¿Lo de Ben Affleck va en serio? ¿Les gusta y lo reconocen en público?

SisterBoy dijo...

En lo que respecta a Queer es totalmente en serio, lo certifico, incluso tenía pensado ver Gigli sólo porque salía él, menos mal que le convencí de que no lo hiciera. Porque no lo has hecho ¿verdad Queer?

3'14 dijo...

Esto corrobora mi GUILLOTINAZO a las "revistas femeninas", abarcando otros sucedáneos que surgieron después por, envidia??? demanda??? ... espero que no se trate de necesidad... Como el tipo de revista que comentais.

Manda huevos chuparse 5 años de carrera para acabar colgando etiquetillas (y encima siempre con el uso y abuso de los anglicismos gilichorras)

Ahora puedo "etiquetar" a mi chico, él es un single-dinkie-lat.

A mí lo de que sea dinkie me va de fábula, pues yo ya tengo un hijo y no necesito más, lo de lat lo llevo de maravilla, no tengo ganas de compartir mi espacio las 24 horas del día, que agotador!!! y lo de single... Eso de: Hasta que la hipoteca os separe no está hecho para mí. Cada uno en su casa está muy bien.

Ahora es cuando alguno encuentra mi etiqueta, algo más antigua que estos nuevos términos... Feminista y gilipollas A lo que yo llamaría más bien: Práctica e independiente. No soy la "chacha" de nadie, por otra parte, nadie tiene que soportar mis fatídicos días en los que la menstruación me transforma en algo parecido a un orco mutilado con dolor de muelas y, el tiempo que comparto con mi pareja es, bien aprovechado y compartido porque realmente ambos lo deseamos.

Vargtimen dijo...

A ver, lo de ser lat es lo ideal. Yo también soy muy independiente y, sumado a que mi piso es un zulo, cuando he tenido que compartir ese espacio vital con eventuales parejas (de forma sucesiva, no a la vez) me he sentido algo agobiado.

Lo malo es que no están los alquileres y el precio de la vivienda como para ser independientes. De aqui a unos años tendremos que vivir en un piso-comuna con nuestras parejas, nuestros ex, sus ex, los padres de todos, los descendientes si es el caso, y hasta un señor que pasaba por allí.

3'14 dijo...

jajajaja!!! Como me he reído con tu último párrafo, Vargtimen. El caso es que compartí piso con mi ex durante casi 8 meses por falta de recursos económicos de ambos para que uno de los dos se "independizara". La experiencia no es del todo horrible si te llevas bien, pero eso de añadir a su pareja... Antes casi que prefiero a la ex-suegra, eso sí, metida en una bonita urna y reducida a cenizas. Y si el señor que pasaba por allí cubre con todos los gastos, me lo pienso, oye.
Lo ideal sería vivir de los padres, eso sí, en una casa de dos pisos claramente con espacios diferenciados... hasta poder vivir de los hijos. Y disfrutar de esas excursiones del inserso llegada la edad (que bien podría avanzarse la jubilación a una edad razonable, pongamos a los 40 años)Por soñar que no quede...

Anónimo dijo...

ABSOLUT
mmmm

Queer Enquirer dijo...

Er.... Viva el Affleck! Ben claro, Cassey no mola.