12.9.06

Algunas de esas tardes

La televisión vocifera frente a mí. Estridente y vacía, porque suelo dejar -premeditada y alevosamente- que vomite sus imágenes más prescindibles cuando no estás. En tus ausencias, la estupidez televisiva me sirve para evitar el pensamiento. Para favorecer la mente en blanco y las ideas desordenadas -y desnudas- sobre el suelo de la habitación.

Luego, cuando reacciono, suele ser el momento en el que abrir una de esas novelas que tardo mucho más en acabar cuando estás lejos (tu nombre le roba mi atención a sus páginas) o de ver alguna de esas películas de una videoteca que, no sé cómo, ocupa ya casi todo el apartamento. Hemos comprado muchas más de las que hemos podido ver juntos, pero sigue siendo un reto la posibilidad de llegar a hacerlo.

Antes del sofá y de dejar que nuestra gata salte zalamera a okupar ilegalmente tu hueco en él, suele haber unas horas de gimnasio, de supuestas endorfinas liberadas, de voyeurismo bienintencionado a los cachas oficiales del local y de músculos sudorosos que mueven máquinas sin pensar en lo que hacen para convencer a la cabeza de que tampoco piense en lo que siente. Mis músculos, pensando, son prácticamente inexistentes.

No siempre es así. Solo lo son las tardes en las que, sin venir a cuento, me vapulea la nostalgia. O la necesidad. Las tardes en las que el cuerpo se rebela porque quiere sexo. Y lo quiere contigo, así que no vale engañarlo con amantes de saldo ni baratijas al por mayor. Notaría la diferencia y el sabor sería amargo, tanto que el cuerpo abandonaría la madrugada de motel dejándose la cuenta sin pagar.

Ahora, en la cuenta atrás, la certeza de que la espera dejará de ser una parte esencial en mi vida se alza como la mejor de las fronteras que cruzaremos juntos. De momento, ya hemos demostrado que somos más fuertes -y más testarudos- que los obstáculos y los kilómetros. Así que cuando el día no hay manera de enderezarlo suelo mirar las fotos de Nueva York o las del último París y recordar que ambas ciudades -no puedo pensarlas sin asociarlas a ti- fueron cómplices de ello. Y que por mucho que siga existiendo la hórrida y provinciana Bruselas, algún día de ella no nos quedarán más que nuestros cómics de Tintín, alguna que otra postal de sus edificios art-decó y una colección inmensa de chocolate que devorar cada vez que acabemos de hacer el amor.

8 comentarios:

3'14 dijo...

Las relaciones a distancia son difíciles, pero con este post, dejas más que latente que hay quien ama por encima del tiempo y el espacio.
Hay quien está a diario junto a la persona que supuestamente quiere y no es conciente ni de la mitad de las cosas que has escrito.
Tu chica se puede sentir muy afortunada.
Saludos! ;)

3'14 dijo...

Acabo de darme cuenta de mi prejuicio social... Joder y que sea yo precisamente...

Fe de errata: Tu chic@ tiene suerte!

;)

Cinephilus dijo...

Gracias, 3'14... Muy hermosas tus palabras...
Eso sí, mi chica -en realidad- es chico. Quizá eso es lo que más me gusta de tu comentario, que demuestra que las emociones, en el fondo, son las mismas en cualquier tendencia. Y que el amor, en cualquiera de sus formas, es siempre el mismo -irrenunciable, necesario y avasallador- sentimiento.
Un abrazo ;-)

Anónimo dijo...

A veces,se hace demasiado duro,por no decir que insoportable amar a alguien y no poder abrazarlo,tocar su pelo...o simplemente sentir sus pasos por la casa...
Cualquier recuerdo,incluso hasta el más hermoso,se torna doloroso...
Tú lo has descrito mejor que yo...
¡Gracias por poner palabras a lo que siento muchas tardes y muchas noches!
Ellas han servido para que me sienta un poco mejor...
Una forta abraçada!


P.D.En esos instantes,escucho canciones,desde aquí,y sin pedirte permiso,te regalo una,está traducida del catalán y es de Lluís Llach


AMOR PARTICULAR

"Cómo podría decírtelo
para que me fuese sencillo, para que te fuese verdad,
que a menudo me sé tan cerca de ti, si canto,
que a menudo te sé tan cerca de mi, si escuchas,
y pienso que nunca me atreví a decirte siquiera,
que debería agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.

Que juntos hemos caminado,
en la alegría juntos, en la pena juntos,
que a menudo has llenado la vaciedad de mis palabras
y en nuestra partida siempre me has dado un buen juego.
Por todo esto, y por lo que te escondo,
debería agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.

Te quiero, sí,
tal vez con timidez, tal vez sin saber quererte.
Te quiero, y te soy celoso
y lo poco que valgo me lo niego, si me niegas la ternura;
te quiero, y me sé feliz
cuando veo tu fuerza que empuja y se rebela, que yo...

Que pasarán los años,
llegará nuestro adiós, y así ha de ser,
y me pregunto si hallaré el gesto correcto,
y sabré acostumbrarme a tu ausencia.
Pero todo esto ya será otra historia,
ahora quiero agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.

Te quiero, sí,
tal vez con timidez, tal vez sin saber quererte,
te quiero y te soy celoso
y lo poco que valgo me lo niego, si me niegas la ternura;
te quiero, y me sé feliz
cuando veo tu fuerza que me empuja y se rebela. Que yo...

Te amo..."

Cinephilus dijo...

Gracias por la preciosa canción y por su traducción. No la conocía y me ha parecido muy certera, muy emocionante.
Otro fuerte abrazo

HAIRYBEARS dijo...

COOL

INTERESTING BLOG

KISSES FROM BRAZIL

HAIRYBEARS
http://hairybears.blogspot.com/

Pablillous dijo...

hace tiempo que busco una plantilla de blog de tema cinematografico y esta esta bellisima!!
me gusto tu blog...tee stare visitando

abrazos

Vargtimen dijo...

Nada nada, Varg también se suma al deseo común de que pronto te reencuentres con tu chico :)

Y no, no lo hago porque de repente me haya vuelto un romántico, lo hago para que pueda usted serenarse y dejar de escribir cosas como "voyeurismo bienintencionado a los cachas oficiales del local y de músculos sudorosos que mueven máquinas sin pensar", que va usted camino de convertirse en el "Almudena Grandes" de los bloggeros. ¿Qué sería un post de Cinephilus sin carnaza? Es ya una seña de identidad de este blog.

Respecto a lo de esa videoteca de DVD's que llena ya casi toda la casa, te haré partícipe de un secreto a media voz, solo te lo diré una vez y solo te diré una cosa, una palabra, la más bella de nuestro idioma:
Emule.