8.9.06

Cuando la política se acuerda del teatro...

Es curioso cómo un arte tan supuestamente minoritario como el teatro causa tanto revuelo. Resulta divertido observar cómo se escatiman subvenciones y ayudas, cómo se reparten mal (cuando se reparten) o cómo se omite el tema directamente y se esconde el teatro, como tantas otras disciplinas, bajo la alfombra.

Sin embargo, basta una brizna de polémica para que todo el mundo vuelva sus ojos al escenario o, más bien, al patio de butacas, y lo convierta en objeto de cambio político. El último ejemplo, las declaraciones de Pepe Rubianes y su retirada del montaje Lorca eran todos que se disponía a estrenar en el Teatro Español. Rubianes siempre ha sido un tipo follonero, de lengua fácil y viperina -quizá por eso nunca me cayó del todo bien-, que prefiere el escándalo a cualquier otro tipo de marketing más sutil. Sin embargo, su quehacer teatral tiene más luces que sombras y, en concreto, este montaje que presentaba en Madrid es, tal vez, uno de los más interesantes que íbamos a poder ver en Madrid este otoño.

Sin embargo, sus declaraciones le han costado la crítica del PP que, con todo su aparato mediático, se ha lanzado sobre sus verdaderas presas: Mario Gas, director del Teatro Español, y Alicia Moreno, responsable de Cultura en el Ayuntamiento de Madrid. El crimen de ambos personajes consiste, básicamente, en haber dado un giro a la política teatral de la Comunidad, que consistía en programar zarzuelas de bajo presupuesto, obras cómicas de medio pelo y, sobre todo, cuanto texto burdo y machista de los hermanos Quintero o del peor Jardiel encontraran.
Lamentablemente, Alicia Moreno y Mario Gas han tenido el pésimo gusto de convertir el Teatro Español en un foro para un teatro de calidad que alimenta el pensamiento crítico, consiguiendo que actúen en él compañías tan ínfimas y despreciables como la Royal Shakespeare Company, con aquel memorable montaje de Julio César con el mismísimo Ralph Fiennes a la cabeza del reparto.

Por supuesto, el PP pide la dimisión (supongo que de todos, incluso de Ralph Fiennes, que pasaba por allí pero que también debe tener la culpa de algo) y ha puesto su poderosa máquina mediática al servicio de tan noble función. Para ello, nada mejor que destinar al asunto el 99% de su programación en Telemadrid, canal que convierte al No-Do franquista en un ejemplo de imparcialidad, objetividad y saber hacer periodístico.

Es triste que una obra que habla del asesinato de Lorca y de la tragedia histórica que nos recuerda, deba ser retirada ante las amenazas a los actores y los gritos e insultos de unos cuantos exaltados que, de nuevo, recuerdan tiempos antiguos y que poco tienen del espíritu democrático que tanto pregonamos y que tanto nos sigue haciendo falta. Que las declaraciones de Rubianes eran absurdas, desde luego. Que no se dijeron en el tono adecuado, también. Que sacarlas de contexto demuestra que seguimos sin saber rebatirnos con otras técnicas que no sea el mamporro es evidente.

Ahora Mario Gas medita su dimisión de un teatro que, antes de él, ni siquiera merecía ese nombre. Con un poco de suerte, la presión de los de siempre acabará con su labor, como ya hiciera la Generalitat -otro ejemplo de estupidez cultural, como ha dicho tantas veces Els Joglars- con la labor de Flotats en Cataluña (¿cómo se puede desaprovechar a un director como él?).

El teatro, ese arte de minorías, sigue sin gozar con el apoyo económico y real de la política. Pero, afortunadamente, sí que goza de sus miserias, sus censuras y sus injerencias. Es un consuelo saber que, aunque sea para mal, la gente del teatro seguimos existiendo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Mientras haya una persona dispuesta a transmitir el sentimiento,que vive en el texto de una obra de teatro...y otra persona,al lado de la bateria,a compartirlo y a establecer una relación con el personaje...seguirá existiendo el Teatro.
Gracias a personas como Mario Gas,Vicky Peña,Pepe Rubianes,Josep Maria Flotats,Àngel Llàcer,Carlos Alvarez...que dedican su esfuerzo y trabajo de cada día,para que otros seamos capaces de interpretar nuestro personaje de cada día,en una obra en la que cabemos todos,con la mayor dignidad posible.
¡VIVA EL TEATRO Y LAS PERSONAS QUE LO HACEN POSIBLE!

Cinephilus dijo...

Cómo se agradece el entusiasmo proteatral, querido anónimo ;-)
Me choca, eso sí, la presencia de Ángel Llácer en el listado..., pero como el muchacho me cae bien (que para algo soy fan de OT desde sus inicios), lo dejamos en la lista, jeje. En tu lista, por cierto, hay que reivindicar a Vicky Peña, un actrizón que, como tantas otras, está mucho más desaprovechada de lo que debiera.

Anónimo dijo...

En esa lista,pondría a cada uno de las personas que me hacen sentir,cada vez que voy al Teatro,pero son tantos y había que poner algunos.
Respecto a Àngel Llàcer,a una le transmitió "algo",cuando lo vi en OT,soy curiosa,así que investigue...descubrí que era un actor tremendamente considerado y respetado,tanto por la crítica como el público de Barcelona,que había trabajado con Mario Gas,Calixto Bieito,Carmen Portaceli...pude encontrar los discos de los musicales en que había participado,y me impacto su voz...
EStuvo nominado en los Premios Max del 2002,por "The Full Monty",al mejor actor de reparto y en su ciudad ya ha recibido unos cuantos.
Ahora,no sólo actua sino que también dirige,en octubre en Madrid,podrá disfrutarse de "¡Ya son 30!",en el Teatro Bellas Artes,obra que no sólo interpreta sinio también dirige,y que tuvo excelentes críticas en Barcelona...
Todo esto no es más,que para revindicar que Àngel Llàcer,es algo más que el profesor gritón y borde de OT.
Respecto a Vicky Peña,para una,es junto con Josep Maria Flotats,...los mejores...sin más;una guarda como los mejores de sus recuerdos,las veces que he podido verlos actuar,y nunca los olvidaré.

SisterBoy dijo...

Yo no esoy a favor de lo que dijo Pepe Rubianes. Estoy a favor de que lo dijera, me refiero al hecho de que se expresara de esa modo sobre todo en un mundo en el que todos los personajes públicos hablan ya como si fueran guionistas de El septimo cielo. De hecho una de las cosas que me gustan de Internet es que es hoy por hoy el único sitio del mundo en el que todavia existe absoluta libertad de expresión con todo lo bueno y todo lo malo que eso significa.

Quizas los responsables del Teatro no debieron contratar a Rubianes, eso hubiera sido lo más prudente, pero una vez tomada la decisión de programar esa obra ya no quedaba otra opción que llevarla adelante contra viento y fachas. Lo que ha pasado se llama censura. Gallardon va de derecha civilizada y buen rollista pero es en este tipo de cosas donde se ve realmente quien es quien. Recuerdo que en sus tiempos en la Comunidad despidió al responsable de un reportaje sobre la situación en el Pais Vasco porque habia sido "demasiado objetivo" (¿?).

En fin ojalá que algún teatro privado le haga el favor a la democracia y a la libertad de expresión de contratar esa obra, si es que no les ponen una bomba claro.

NaT dijo...

Tu procura no abrir mucho la boca, que quedan 5 días para tu obra... no vaya a ser que Gallardón tapie el Centro Cultural y no podamos entrar...
Ya sabemos que lo de la libertad de expresión es una utopia, todos quisiéramo creer, pero al final siempre hay alguno con más "poder" que nos censura y él es el que puede...
No seré pedante, sólo sé que el teatro me gusta y que no voy tanto como quisiera, tampoco conozco actores, ni directores. Sólo sé que me emociono en la butaca, y que salgo con una sensación indescriptible que me dura día.

Hala, ya! que este comment es muy largo ;)
Besos... de cine
P. D. hoy me acordé de ti, vi Los increíbles, jejeje

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Querido amigo:
Aunque estoy plenamente de acuerdo con las ideas de su entrada, me parece que al calificar los textos de jardiel como "burdos" ha quedado usted para siempre en ridículo ante cualquier persona culta y sensible que le lea.
Un saludo

Cinephilus dijo...

Estimado Enrique Gallud Jardiel:
En primer lugar, creo que nadie queda en ridículo por tener un determinado criterio estético. En mi caso, no soy nada afín a gran parte de la obra dramática de Jardiel Poncela pero, por supuesto, respeto a quien sí le guste.
Tampoco califico sus textos como "burdos". Si relee usted el párrafo verá que lo circunscribo al "peor Jardiel", es decir, a sus textos menores. Con ello, lo que quería decir es que el Teatro Español ni siquiera tenía el valor de abordar sus mejores obras (evidentemente, Eloísa... es una obra fundamental del teatro español del siglo XX), sino sus textos más flojos o peor construidos.
El señor Jardiel era un personaje francamente inteligente y con una enorme agudeza irónica, sin embargo, su obra teatral es un tanto desigual.
De todos modos, creo que el teatro, como todas las artes, no admite juicios unívocos y, en realidad, toda opinión fundamentada merece respeto. Ninguna, ni la suya ni la mía, cae en el ridículo. Se lo aseguro.
Un saludo

trementina dijo...

No te había leido.
Que lástima no poder ver esa obra por simples, o no tanto, intereses politicos.
Que Rubianes siempre habla de más, y puede que esta vez sus palabras no hayan sido acertadas, puede ser, pero todos sabemos como es él.
Si ya es difícil acceder al teatro para que encima hayan unos terceros que aún sabiendo poco del tema, lo vayan controlando.