24.9.06

Estrechos

Hay muchos tipos de estrechos diferentes. Estrechos marítimos donde se ahogan las esperanzas o el pasado, donde se arriba para no encontrar nada más que la miseria ya conocida y la marginación por conocer. Estrechos donde nos vemos desbordados porque estamos muy ocupados solucionando nimiedades que no nos inquietan en vez de atender tragedias que nos incumben.

Hay estrechos de lenguas. Estrechos incapaces de entender que el idioma es riqueza y no imposición. Estrechos que se escandalizan porque una mujer hable castellano en el pregón de unas fiestas municipales. Estrechos que han olvidado que Barcelona es una de nuestras ciudades más abiertas, más de vanguardia, más interculturales, más eternas. Estrechos que no tienen ni idea de que es el pueblo quien elige sus lenguas y las combina -eso es el bilingüismo- sin que cuatro políticos provincianos y oscurantistas les nieguen su posibilidad de ser como quieran. O estrechos que aprovechan la coyuntura para retomar su cantinela nacionalista -de uno u otro lado- tan cerrada y minúscula. Tan ciega y tan vacía. Tan lejos de la riqueza de la mezcla. De lo múltiple.

Hay estrechos en la cama. Como la Iglesia que condena el sexo en todas sus formas salvo la procreación. La Iglesia que llama depravados a los homosexuales. La Iglesia que, como publicaba ayer El País, encubre delitos de pederastia y absuelve a sus implicados una y otra vez. La Iglesia que sigue siendo el templo podrido de El Padrino III o el zulo pedófilo de Mystic River.

Hay estrechos morales. De esos que lo juzgan todo y que se creen con derecho a dar lecciones de vida y de forma de ser. Gentes que se convierten en adalides de valores que no practican y que los demás suelen seguir como si de profetas se tratase. Estrechos que se fingen abiertos para, en realidad, no dar cuenta de su yo mezquino y huraño.

Y, cómo no, hay estrechos que no conocen el sentido del humor, que no saben darle la vuelta a la realidad para reírse de ella, para tachar con ironía sus fallos y sus líneas torcidas, para buscar algo más que el gris con el que quieren anestesiar a quienes aún pensamos.

Por eso, supongo, me gusta tanto escribir este blog. No por lo que incluyo en él, sino por lo que leo en quienes lo siguen. Porque en los enlaces que figuran en este blog descubro diariamente nuevos mundos, nuevos lenguajes, nuevos guiños de humor o de lirismo que amplían y ensanchan, sin casi darme cuenta, mi perspectiva.

10 comentarios:

SisterBoy dijo...

En verdad, en verdad os digo que nacer sin sentido del humor es una tara más grande que nacer sin ojos. Al menos siendo ciego se puede ser buena gente, lo otro es irremediable.

3'14 dijo...

Tu post me ha hecho pensar en que ciertamente el humor es una de las grandes virtudes del ser humano. La risa una gran terapia, todo puede ser relativizado con dosis de humor, y hay quienes, desde el humor, no sólo entretienen, también transmiten ideas, valores, y conocimientos de una forma original y fresca a muchos que de otra forma no adquirirían nunca.
Sin embargo, existe también la posibilidad y porque no, la obligación, de detenerse a analizar algunas manifestaiones del humor.
Soy de las personas que creen en la libertad de poder "frivolizar" con todo con buen sentido del humor. Yo misma, en mi día a día, hago uso de este para afrontarme a cosas que de otra manera sería incapaz de sobrellevar. Las estrecheces no pueden ser nada positivas, generan fustración, es más cómodo y agradable poder andar con desahogo y amplitud. No obstante, para reirse de todo hay que empezar por uno mismo, y saber moverse entre lo que es humor y sarcasmo. A mí me encantan las personas sarcásticas, pero respeto a aquellas que no les resultan tan divertidas. Creo que se pierden muchas cosas, pero cada cual es como es. No se que es mejor o peor, no me veo en situación de emitir juicios contra nadie más que sobre mí misma. Río con frecuencia. Grandes carcajadas como herramienta de defensa por no caer en la amargura.
Los payasos se dibujan una gran sonrisa porque a veces, debajo de ese maquillaje, se esconden personas muy tristes. Y sobre todas estas cosas también hay que reflexionar.

No pretendía que me quedase un comentario demasiado serio. Supongo que es lo que me ha salido. Ahora seguro que me vetan del festival del humor.. cachis!

Cinephilus dijo...

Totalmente de acuerdo. El humor solo es posible, solo tiene base real, cuando sabemos reírnos de nosotros mismos. La autocrítica es difícil, pero es el único modo de madurar... y de convivir.
Por eso, por ejemplo, tolero sin vengarme las maldades de Vargtimen contra mi persona, porque soy superautocrítico ;-)
Besos dominicales

inquilino dijo...

Totalmente de acuerdo: lo mejor de un blog es la interacción con los lectores. ¿Dónde se ha visto un blog sin comentarios?

Por cierto, curioso título viniendo de ti. "Estrechos"... JUAS!! ;-)

Queer Enquirer dijo...

Ay Dios ¿soy el único malpensado que al ver esta "entrada" titulada "estrechos" ha pensado en algo que nada tiene que ver con su contenido? La estrechez se arregla con vaselina...

Vargtimen dijo...

Oye oye, ¿qué es eso de "las maldades de Vargtimen"?

Vaselina para todos ustedes, ingratos!

NaT dijo...

Hay estrechos pasillos en los que la oscuridad se pierde, haciéndose tan negra que no se distinguen ni los ojos ni las caricias; incluso cuando atisbamos allí al fondo una luz que nos ubique, una claridad que nos lleve a una realidad innata, la rechazamos, porque sentirse inmerso en ella, es dar cuentas, es imponer términos o que nos los impongan. En ocasiones, nuestra mente es tan estrecha como ese pasillo; como la vida misma.
Un beso… de cine

SisterBoy dijo...

LAS MALDADES DE VARGTIMEN. Con un título como ese el Jesus Franco hace una obra maestra de las suyas.

trementina dijo...

Cinephilus, diría que es tu primera entrada que me ha emocionado.
Tus palabras sobre esas personas que huyen de la miseria y se encuentran con otra miseria peor.
La gran variedad de lenguas que tenemos en nuestro país, y en vez de mirar a más, siempre se mira a menos (da igual del lado de que se mire).
La iglesia que todo lo calla, todo lo esconde y todo lo prohibe. Llegar a leer en un periodico que la iglesia decía que los homosexuales son enfermos.
Con lo fácil que es abrirse a todo, ya no solo en el aspecto sexual, me refiero con la cultura, con la gente. Hay que saber escuchar y ser escuchados.
El humor es díficil, pero supongo que ahí esta la solución. Hay un artículo de Amos Oz en "contra el fanatismo" sobre comprimir el sentido del humor, no es lo mismo que tu dices pero es muy interesante.
Y eso que leido de Vargtimen, el es la sal de la vida, pone su toque irónico característico en sus comentarios.
Hoy has conseguido que escriba mucho sin darme cuenta.
Buenas noches.

Anónimo dijo...

Hace tiempo,alguien me comento,que dentro de una persona,caben todas aquellas que vamos conociendo a lo largo de la vida,los momentos intensos de pasión,deseo y los sentimientos que compartimos,las lenguas que hablamos y en las que un día nos gustaría expresarnos,las ciudades con las que soñamos y a las que deseamos volver,la "educación represora" de la que tratamos de librarnos y las utopias de que este mundo un día,será un poco mejor para todos...
Pude que eso es lo que haga,que poco a poco vayamos adquiriendo una talla y un peso moderadamente saludable,y nos permita superar la anorexia y la estrechez que tratan de imponernos,como modelo para tantas cosas...
Una forta abraçada!