15.9.06

Insomnio ochentero

No es que tenga grandes motivos para ello -los habituales, quizá- pero hay noches en las que el insomnio se sobrelleva con más dificultad o, peor aún, se llena -sin previo aviso- de pesadillas inútiles que ya creía superadas. Debe ser que en algún lugar continúan los mismos miedos o las mismas preguntas de hace años, y es que la supuesta madurez que nos da la edad no nos sirve para vencer los miedos, tan solo nos enseña dónde y cómo ubicarlos.

Hoy es una de esas noches de sombras con malas intenciones, de lugares comunes que parecen dejar de serlo y que eligen nombres propios para hacerse presentes. Que los miedos elijan nombre es toda una putada, porque les vuelve humanos y hasta les confiere identidad. Así que, con una ingenuidad pasmosa, decido conjurar su existencia con trucos simplones aprendidos de cierto programa televisivo de mi infancia. Tal vez la nostalgia sea una solución fácil -más barata, en todo caso, que atiborrarse de somníferos-, pero cuando me jode tener miedo suelo sacarle brillo a esa desgastada bola de cristal que encerraba todo el ideario de una época. Esta época, la de ahora mismo, me gusta un poco menos. Quizá porque me ha pillado adulto y por eso -por un simple matiz contextual- me resulta imposible mitificarla.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?

Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior. Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros; está en cada uno. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, subconsciente le damos permiso a otra gente para hacer lo mismo. Al ser liberados de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros."

Nelson Mandela


Una forta abraçada!

NaT dijo...

Anoche como siempre mi chorra comentario de debió perder en los entresijos de la red... yo creo que tu mensajero me tiene manía XD

Ya sabes eso que se dice si a un miedo no le das forma, no lo podrás vencer así que a veces es mejor que nuestros miedos tengan nombres y apellidos, siempre sabremos a que enfrentarnos.
Porque la nostalgia, la añoranza, los rencores... son sentimientos, pero no son palpables como lo es la carne.
El vídeo lo vere a la noche, toy intrigada...

Besos animosos... de cine

Anónimo dijo...

Yo el insomnio (también ayer) lo aniquilé a base de otros trucos. Curioso! es la primera vez que me cae una lágrima al oir esa canción. y no es porque me esté haciendo mayor...