20.9.06

Juegos de niños

La culpa -no podía ser de otra manera- la ha tenido Vargtimen que, con ánimo incisivo, se extrañaba de mis comentarios sobre los amores de felpa y velcro entre Epi y Blas. En su cruzada contra mis textos llenos de candor y pureza, mi admirado bloguero no ha dudado en poner en duda la existencia de algunas de las parejas gays más asentadas del mundo del cartoon, así que no he podido resistir la tentación (las tentaciones no las resisto nunca: siempre es mucho mejor revolcarse en ellas) y he decidido a comenzar un repaso de los hitos en esta historia de amores (animados) ocultos.

Empecemos por el icono de todas ellas. Esos dos muñequitos bicolor y su extraña convivencia marital en un mismo dormitorio donde siempre aparecían, episodio tras episodio, con la luz apagada. ¿Alguien sabe por qué Epi insistía tanto en su necesidad de agua? ¿Nunca os habéis preguntado qué pintaba el patito en aquella historia? ¿Alguien les ha visto acostarse o levantarse alguna vez con muñeca de felpa alguna? ¿Hay quien pueda explicar por qué Epi susurraba sensualmente como si fuera el operador de una línea caliente? La respuesta es obvia, así que, aunque esto suponga un duro golpe (comparable a cuando descubrimos que Leticia Sabater no era rubia natural) no nos queda más remedio que asumirlo. A fin de cuentas, en la versión española, vivían en el mismo barrio que un erizo rosa, un ser marrón no identificado (¿qué coño era don Pimpón?) y un panadero con más pluma que barras de pan.

Pero la historia de amores ocultos no acaba en esta singular pareja. Tambíen tenemos que hacer alusión al mundo del fútbol, donde ya que no podemos hacérnoslo con Figo, siempre nos quedará la pasión atormentada de Oliver y Benji. Al lado de estos dos mocetones -esos que jugaban un partido en 789 episodios y que tiraban un penalti en una semana-, las tragedias de Candy Candy son pecata minuta. La tal Candy era una tía aguerrida y durísima comparada con los llantos que se traen estos dos muchachos cada vez que alguien se les atraviesa en el campo de juego y, curiosamente, lo que más se les atraviesa es un alemán llamado Marc Lenders, rubiales y guapo, con el que no saben si darse de leches por culpa de los celos o montarse un trío directamente.

Casi tan animado como el mundo del fútbol, hemos descubierto que se encuentra el mundo del mar, donde vive una esponja (casi mejor me quedo con don Pimpón) llamada Bob, que viste boxers ajustados y que tiene un íntimo amigo con el que vive todas sus aventuras (y cuando digo todas quiero decir t-o-d-a-s=). La televisión inglesa, alarmada ante tamaño escándalo (es evidente que nunca habían visto una esponja), estuvo a punto de cancelar la emisión de Bob, ya que la iglesia insistió en que se trataba de un personaje gay, como evidenciaba su gusto por la ropa interior masculina (y esto es absolutamente literal). El escándalo (que en España conocimos gracias a portadas de prestigiosos medios como La Razón, mientras regalaba vajillas de loza y churros para desayunar) rozó las proporciones de la polémica con el teletubbie malva, que también fue tachado de gay por la iglesia británica. Según los curas (tan preocupados por sacar gays del armario a patadas para tirárselos después, supongo) ser malva y llevar un bolso convertían al pobre personaje en un homosexual redomado. Ambos actos de outing hicieron que los miembros de la comunidad gay, que en ese momento estábamos ociosos y desocupados esperando el siguiente single de Mónica Naranjo, convirtiéramos en iconos durante unos meses a ambos personajes.

Por último, no podemos cerrar este primer repaso a la historia gay de los dibujos animados sin dos clásicos del tío Walt. En primer lugar, tenemos al transexual Flor, esa mofeta supuestamente macho que, tras ser confundida por Bambi (el ciervo medio lelo amigo del conejo pedante) con una planta, decide que quiere que lo llamen Flor. Hasta Priscilla, reina del desierto, la gran pantalla no nos ofreció un tratamiento tan candente de la realidad drag. Y, como colofón, el segundo momentazo Disney, esta vez , en versión Pixar. Y es que a nadie se le escapa la relación absolutamente homoerótica entre el vaquerito Woody y el astronauta Buzz. Basta echar un vistazo a los celos que sufren ambos en Toy Story 2 y a la presencia clarificadora de las dos mariliendres oficiales en cada una de las dos películas: la pastorcita y la vaquera, que pintan lo mismo que la gata Taylor sobre el tejado de zinc caliente donde su marido se lo montaba con su compañero el deportista. Si a eso le sumamos la emoción de Woody y de Buzz al verse en el almacén de las Barbies (donde seguro que mangaron alguno de los complementos de maquillaje y vestuario) obtenemos su verdadera identidad.

Para ilustrar esta interesante exposición (la calificaría de ensayo, pero ni siquiera yo soy tan pedante como Elvira Lindo), cuelgo un documento audiovisual que no deja lugar a dudas. Los culpables de este testimonio son, como de tantos otros males necesarios, los creadores de esa excelente serie llamada Padre de familia. Menos mal que, a pesar de que Julio Iglesias vuelva a sacar un disco esta semana, nos sigue quedando la televisión inteligente para consolarnos. Lástima que Julio no se quedara dentro de la Caja de Pandora (dijeron que iban a salir todos los males y, en efecto, tenían razón).

17 comentarios:

3'14 dijo...

De tío Walt te has dejado al pato Donald, me dirás que qué pinta Daisy entonces... Teniendo en cuenta el contexto histórico-social del momento de la creación de Donald, por entonces proclamar a los cuatro vientos cualquier tipo de manifestación sexual era mas que reprobable; sí, sí, incluso los heterosexuales sufrían la lamentable censura de expresión emocional y sexual, eso da para otro post... Las historias de cigueñas, viajes a Paris antes de que exisitera ryan air... las luces apagadas y a dos velas y no hablamos precisamente de soplar las de un pastel, que por no soplar ni a una buena flauta se arrimaba más de una... que me pierdoooo!!! A lo que iba; Daisy está de bonito, de ahí que la pongan de tonta, pero tonta,tonta,tonta! Algo así como Paris Hilton en los posts de Vargtimen (esto no relaciona directamente al mencionado en cuestión con el pato Donald, o sí, o que se yo.. que me vuelvo a liar!!!) El caso, es:

Punto nº1: Viste de marinero. A los entendidos en materia no les hace falta más explicación...

Punto nº2: Va siempre con el culo en pompa, mostrando las plumas, y es el Boris de la Disney!!! Nunca lleva los pantalones puestos.

Punto nº3: Al salir de la ducha, curiosamente lleva una toalla envuelta a la cintura, pero vamos a ver, si vestido no lleva pantalones, ¿Para qué ahora la toalla? ¿Pudores de arrepentimiento? o Pura mariconada, a ver que tío machote sale de la ducha así y no haciendo el tradicional movimiento de "troooompa" frente al espejo en pelota picá. Ah!!! Y el gorro de ducha! No lo obviemos...

Punto nº5: Es el único personaje que no se le entiende nada al hablar, pero el entiende un rato... Creo que se trataba de una fórmula subliminal para enviar mensajes en clave con fines de que la gente empezará a salir de los armarios, las cómodas y las mesitas de noche...

Punto nº5: Mickie Mouse es el estereotipo del hétero reprimido y moralista. Que está por encima del bien y del mal. Sabe lo que hay que hacer para actuar en cada ocasión de la manera más correcta.. en definitiva, odioso y repelente, este dibujo animado (tiene guasa la paradoja... pues es más soso que la hostia) no podía ser creado por nadie más que por el pionero de la incursión de la realidad gay en el mundo de la animación.

Ya me habían llamado en una ocasión mariliendre, y aunque me parece incluso despectivo por su carácter excluible le tengo cierto cariño al término. ;)

3'14 dijo...

Seré Daisy!!! El punto nº5 se repite, faltando el 4...

Ese día en barrio Sésamo estaba más pendiente de la locaza disfrazada de Draculín, que de contar rayos :S
Ah! Y Peggy en realidad se llamaba Pedro, no? Le sacamos los tirabuzones rubios y el vestido y le colocamos un mono de mecánico y voilá!

dreambear dijo...

Que increible yo de niño tenía una fascinación por Beto y Enrique del programa Plaza Sesamo... La verdad nunca me los imaginé en una relación tan sórdida...jejeje

SisterBoy dijo...

¿Beto y Enrique? ¿En que pais les llamaban asi? ¿Como eran los nombres originales?

Hombre con los otros puede haber sutilezas pero con Bob Esponja ninguna. Yo he visto apenas un par de capitulos pero en esos dos ya habia uno en el que Bob y Patricio adoptaba un bivalvo y Patricio decidia hacer de papá y Bob de mamá. Tambien otro en el que Calamardo se mudaba a casa de Bob y este le hacia de criada con traje de doncella francesa incluido.

Pero vamos supongo que debido a tu juventud has omitido la productora de dibujos animados para televisión con más parejas homo de la historia, usease Hanna Barbera

Pixie y Dixie, Leoncio el leon y Triston, Pepepotamo y su mano, El oso Yogui y Bubu, Dartacan y su amigo perruno. Y seguro que hay más que no recuerdo ahora mismo.

Vargtimen dijo...

Asterix y Obelix: Esos fornidos guerreros con devoción por la soltería. Intuímos quien es activo y quien pasivo en esa relación.
Y que nadie sea tan marrano de buscarle segundas lecturas a eso de "poción mágica", que os conozco.

Tintin y el capitan Haddock (se llamaba asi?): Un chaval amanerado al que no se le conoce relación, que vive con un tipo mayor y barbudo que se viste de marinero.
Por cierto, Hernandez y Fernandez le daban al incesto.

3'14, precisamente hay una expresión que utilizo en ocasiones que es "nosequién... tiene más pluma que el pato Donald", aplicable a claros ejemplos como el cantante de los Scissor Sisters o José María Gutierrez "Guti".

Por lo que veo, ahora está más cargada de significado que nunca.

Cinephilus dijo...

Gracias por aportar nuevos ejemplos y seguir ilustrándome con tanta y tan variopinta sabiduría. Habrá que seguir con el inventario entre todos ;-)

Mart-ini dijo...

Guapetón... tras este recorrido creo que no te queda más remedio que una segunda parte y una tercera de recapitulación... Ains, no si al final te doctorarás con estos artículos

jajajajaja

SisterBoy dijo...

Mejor no hablar de la afición de Bugs Bunny por besar en la boca a todo el mundo

NaT dijo...

Halaaa di que si... todos mis mitos por tierra!!!

Miedo me da la segunda parte, en la que hablarás de las extrañas comunas de Pitufos o de Don Gato, de los niños "perdidos" de Peter Pan, el porqué de la amistad de Pedro Picapiedra con Pablo Marmol, O de Scooby Doo con Shaggy (aunque esto sería entrar en otro tipo de relaciones, la verdad)

Después de estar pensando... ¿como es que nos dejaban ver dibujos animados?

Besos... de Bugs Bunny ;)

Cinephilus dijo...

Definitivamente, estáis hechos unos expertos en la materia. Os mando una ovalación colectiva o un beso a lo Bugs Bunny, que cada cual elija ;-)

NaT dijo...

OYE!! se nos olvidaron Mortadelo y Filemón... jajajajaja
Crispin y Goliath
Zipi y Zape ¿sirven?

Me pido un beso Bugs Bunny clásico

inquilino dijo...

¿Y los pitufos?, ¿qué me dicen de los pitufos, con esa excitante vida sexual de una pitufita para cien pitufos?

Por cierto, Marc Lenders, como Oliver Aton y Benjamin Price, no era alemán, sino tan japonés como Akihito and family. Sé que los nombres despistan un poquillo, pero son cosas del traductor. Claro que Marc Lenders tiene tanta pinta de japones -o de alemán- como yo de modelo de la talla 34 :-P

Queer Enquirer dijo...

Bugs Bunny también tenía una alarmante tendencia al travestismo ¿haya algún capítulo donde no lo haga?
Y lo siento pero lo de Asterix y Obelix no me queda claro... ¿quién es el activo?

trementina dijo...

Pero cuantas cosas sabéis, jajajjajaj
Y yo que hasta hace dos días pensaba que epi y blas solo compartian piso, pero ahora todo cuadra. Como tan diferentes que eran podían vivir juntos? el amor mueve montañas.
Seguiré mirando a ver que más descubro, Asterix y Obelix, estáis seguros de eso, jejeje.

P.D.- Hoy en mi blog me he tomado una muy pequeña libertad, supongo que no te importará, si eso se puede corregir con un simple y pequeño borrado parcial.

Vargtimen dijo...

Queer Enquirer, evidentemente Obelix es el activo y Asterix el pasivo.
Asterix, un poco cansado de ser él siempre quien recibe, ha intentado que cambien las tornas. Por eso Obelix siempre se tapa la espalda con un menhir.

Y antes de montárselo se dan un chute de la poción de Panoramix, que debe ser como una especie de poppers pero en plan herboristería.

A Panoramix tampoco se le conoce relación, y ya te puedes imaginar por qué.
Si las estaciones de autobuses se hubieran inventado en la época del Imperio Romano, el Pano sería un asiduo.

Vargtimen dijo...

Ahm, y no me preguntes por el bardo...

Queer Enquirer dijo...

Ya los romanos tenían pintadas guarras en latín en los baños públicos. Por ahí hay un libro que las recopila. Aunque no sé, ¿Asterix es un chaser? Mmmmmm. no sé, es que no me lo imagino en el HOT.