10.10.06

Antropías

Cada día me agota más la estupidez. Supongo que eso no es políticamente correcto, pero es correctamente explícito con lo que pienso en este mismo instante.

Me agotan las noticias manipuladas, los telediarios comprados, los periódicos sesgados. Me agota hacer el mínimo esfuerzo para asociar el medio y la ideología, consciente de que me van a contar una gilipollez desde el ángulo necesario para fingir una verdad que nunca es tal. Y no es que me moleste que mientan, simplemente me aburre la manera anodina y previsible en que lo hacen. La manera en que nos subestiman.

Me hastían los individuos y grupos etiquetados que ejercen de etiqueta y los vacíos que ejercen de idea o de veleta según les va el viento. Y me hacen bostezar, sobremanera, los pedantes, los extensos, los aburridos y los todómanos que se exhiben con conocimientos tan inútiles -y tan aprendidos de carrerilla para lucir en fiestas o foros virtuales- como los que tenemos los demás, pero sin la capacidad para resumirlos o administrarlos, al menos, en dosis oportunas y no en explosiones de egos fingidamente humildes.

Me cansan los dignos, los verdaderos, los que se rasgan las vestiduras para mirar por el ojo de la cerradura lo que no confiesan. Esos que juzgan a quienes podemos cenar con las vísceras de un gran hermano o los gorgoritos de un reality musical porque saben que pueden condenarnos a los idólatras del trash, a los amorales voyeurs, a los analfabetos que por consumir carnaza no deberíamos contaminar a Proust o a Thomas Mann con nuestras pupilas pecaminosas. Me aburren todos esos renegados de la cotidianidad, en cuyo vocabulario no hay más que palabras con las que no saben hacer otra cosa que no sean frases hechas.

Me agotan los pedagogos, los demagogos, los bobógogos en general, esos que se pasean por el sistema poniéndolo patas arriba y contando estupideces que no tienen praxis y sí utópicas teorías basadas en la nada (a esos les daba, por cierto, un paseo por mis aulas para que probasen sus hipótesis y jugaran a la vida por fascículos con las que regalan el fracaso escolar en masa en la entrega primera de hágase una logse y una paja mental en su propia casa).

Me aburren los retrógrados, los fachas, los todófobos y hasta los progres que desempeñan el rol de progre sin despeinarse, los gabilondistas, los jiménezlosanteros, los mundistas, los papistas, los castristas, los populistas, los nacionalistas, los que no saben ser individuos y tienen que pensar -balar- siempre como masa.

Me cansan los que no escuchan, que son mayoría, sobre todo porque imponen su voz y ostentan su monólogo sin compasión alguna, exigiendo que los demás les oigamos las telarañas que tienen que sacar de la garganta para colgarlas en el cielo cabizbajo de su miseria. Quizá por eso, a veces, les ignoro sin ningún tipo de cortesía y me olvido de que siguen ahí para centrarme en mi propio mundo. En mi propio discurso. O en mi propio silencio. Un silencio que, en general, nadie suele entender. Porque estamos acostumbrados al ruido de tal manera que su ausencia -sin mentiras, sin tópicos, sin nada con los que cubrir la desnudez de las preguntas para las que jamás hemos tenido una respuesta- nos asusta.

Tal vez -nunca lo había pensado hasta esta línea- sea ese miedo ancestral , ese pánico absurdo la causa primigenia y colectiva de toda estupidez.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Me aburre la gente a las que les dices que son importantes para ti,o lo hermoso que te parece su trabajo,o los sentimientos hermosos que te transmiten y se lo toman como un insulto,acusandote de que les tiene idealizado.

Me cansa que siempre que realizas un detalle para que otra persona sea un poco más feliz o le ofreces lo que tienes,sólo te acusen de motivos ocultos e interesados.

Me aburre tener que recorrer mi ciudad para encontrar ropa de mi talla,de la cara de las dependientas cuando pides unos vaqueros de la talla 56,de escuchar que lo importante es el interior,de no ser considerada ,a los ojos de los que miran,una mujer como las demás capaz de amar o desear...por no tener una cintura de 60 cm.

Me cansa la gente que te acusa de tener mucho dinero porque vas al Teatro o compras libros,cuando ellos se gastan el doble o el triple que Tú en una de sus noches de juerga o en el último modelito.

Estoy harta del papel de "mujeres liberales" o de "hombres machos" que nos venden desde las series de televisión,como el paradigma a seguir para ser una persona de éxito.
Estoy cansada de tantas cosas,que intentan obligarnos a renunciar a nuestra condición de persona,para transformarnos en meros consumidores de los más diversos productos.

Estoy harta ,pero seguiré luchando,por aquello en lo que creo.

Una forta abraçada!

SisterBoy dijo...

Yo detesto los desconocidos que empiezan a hablar de política en algún sitio público (guagua, peluqueria, bar,...) y que mientras lo hacen se ponen a mirarte como para que les des la razón.

En cuanto a los telediarios hace meses que no los veo, prefiero las breves y asépticas noticias de Euronews sobre todo porque no consumen un tercio de su tiempo explicando que a un niño de trece años le han dado una torta en el recreo de un colegio de Cuenca.

3'14 dijo...

Pues, haciendo autocrítica (mi especialidad)yo estoy harta de quejarme constantemente y no hacer lo suficiente para remediarlo.

Me he sentido en parte ESTÚPIDA y por frases aludidas, pues a veces, el cristal con el que pretendemos ser transparentes no acaba de estar del todo limpio.

Me he encontrado, sin pretenderlo, en más de una ocasión, balando como bien dices, y cuando he intentado emitir otro sonido lo más que he conseguido hacer ha sido rebuznar. Pero admito mis errores y limitaciones. tratando de mejorar día a día.

Hace tiempo que he renunciado a ver la TV, al menos la gran mayoría de programas que proponen y que no tengo ningún inconveniente en confesar que había visto anteriormente. No por ello critico a quienes lo consumen. Merecen todos mis respetos porque no soy quien para juzgar, menos cuando pretendo no ser juzgada por mis actos y decisiones. no veo la incompatibilidad de ver GH y leer a los clásicos al mismo tiempo (bueno, primero uno y luego los otros, que podemos acabar confundiendo a Aída de nosecualGH como la precursora de la filosofía del S.XXI)
Me quejo del consumismo, pero dispongo de móvil, internet, dvd, televisión (dos para dos habitantes que tiene mi hogar, aunque una de ellas no funcione...), puedo permitirme caprichos a la hora de llenar el cesto de la compra, cuando era pequeña un mero petit suise era una delicatessen inaccesible a la economía familiar, y los juguetes sólo se renovaban el día de Reyes, y no siempre llegaban los mismos que aparecían en la carta a Los Reyes Magos... Ahora hay reyes, Papá Noel, "caga tió"(tradición catalana), amigos invisibles, días del padre, la madre, los enamorados, Halloweens y carnavales, la sorpresa del kinder y el pack-regalo del burguer king...
La moda se instaura desde los más pequeños. Si tienes donetes o vistes Mayoral, tendrás amigos... Y todos, absolutamente todos, asistimos a tal vóragine de derroche y gasto desmesurado sin hacer nada al respecto. Luego acallamos conciencias aportando algo a una u otra ONG y nos sentimos los más solidarios del planeta... No tengo coche porque no tengo carnet, pero si lo tuviera, fijo que acabábamos teniendo dos en casa (uno por cada miembro de la familia...)
Se nos hacen TAN necesarias y vitales ciertas cosas materiales que olvidamos llenar la mente y el espíritu con los propios criterios.
Nos "obligan" a posicionarnos constantemente que, en ocasiones, sin tener remota idea ya abanderamos unos ideales de los que ni somos concientes que tenemos más inyetados en vena que nuestro propio código genético, y para cuando queremos hacer uso de la duda, se nos tacha de conformistas o influenciables...

Por todo ello, quiero manifestar que, pese a formar parte del conjunto que va pudriendo la sociedad, tengo suerte. Suerte por haber nacido en la época y el Pais que me ha tocado, y que esa comodidad provoca, más de lo que convendría, que no seamos capaces de ser constructivos, de valorar lo que tenemos, de saber hacer uso de la libertad (poca, pero más de la que muchos otros tuvieron en años pasados) para, aunque sea simple, con nuestra actitud y comportamiento, algo, por insignificante que parezca provoque un pequeño gran cambio.

cachis! Creo que ya me he ido por las ramas de la demagogia, pero es que hay algo que es más ilimitado que el infinito, y se trata de la estupidez humana :S

Besos! No dejes de pasarnos la mano por la cara de vez en cuando. Espero ahora otro post con mismo título que empiece con: Me fascina, no me agota, estaría eternamente... ;)

nur dijo...

y ahora yo, que hago?

Cinephilus dijo...

En el fondo, supongo, se trata de reivindicar al individuo, a su contradicción, a todo eso que nos hace humanos. A la conciencia y a la autocrítica que nos permiten crecer y no sumirnos en el fango de la abulia. O en el engañoso puzzle de la desidia.
En mi puzzle, por cierto, me encantan el lugar que ocupan vuestras piezas. Me ayudan a no olvidar que hay miradas llenas de puntos de vista que deseo compartir rodeándome. Sí, incluso la mirada turbia y maliciosa de Vargtimen ...
El post de "me fascina", querida Pi, ya está en camino ;-)

NaT dijo...

Como mi jefe no para de hablarme y no puedo concentrarme, me voy a por un chocolate

¡¡¡¡toy hartaa!!!!!!

"Gordi Gay" dijo...

Creo que necesitas unas vacaciones. Saludos