5.10.06

Distancia prudencial

El cine negro nunca se nos dio bien. Lo nuestro es el humor negro. O el negro del drama rural. O incluso el negro de la tragedia lorquiana. Pero el negro del cine americano lo hemos imitado hasta la náusea sin conseguir resultados dignos de recuerdo. Al menos, en su gran mayoría.

La distancia, estrenada el pasado viernes, es un paso más en esa carrera de emulación hacia ninguna parte. Un intento de género que parte de todos los tópicos que ha encontrado su director para construir una historia que no encaja y que, de puro mema, acaba provocando una cierta hilaridad.

Entre los tópicos destaca el trío protagonista: el boxeador, el madero corrupto y la puta. Basta esta enumeración para pensar en una película previsible, manida, tópica y, por supuesto, tramposa. En el lado positivo de la balanza, sin embargo, podemos situar algunos diálogos, el uso de la luz (efectista pero bien conseguido), la corrección de las interpretaciones (incluso la de un José Coronado que parece más actor de lo que es habitual en él) y, por encima de todo, el físico insultantemente perfecto de su protagonista, Miguel Ángel Silvestre, que se sitúa muy por encima de la media del físico interpretativo nacional. Y lo mejor no son solo sus escenas en el ring -en las que la cámara se recrea en su portentosa musculatura- sino sus escenas de cama, donde -como en sus mejores tiempos en Motivos personales- vuelve a presumir de poseer el mejor culo de todo el cine español.

Además del tema carnal, hay otros elementos de la película que podrían salvarla de la mediocridad y el tedio en el que acaba cayendo, como la pasión -casi amour fou- entre el policía gay y el joven boxeador. Pero ni el guión es tan valiente ni los actores tan sutiles, así que el fogonazo acaba siendo una entelequia que provoca un giro inverosímil en los hechos, en vez de generar la tensión sexual que exige el cine negro.

Aquí, más que negro, todo parece desteñido y bajo en calorías, así que las dos horas transcurren lentas entre metáforas de la vida como un combate de boxeo -y viceversa, que las viceversas siempre dan mucho juego- y otras simplezas de las que solo despertamos gracias a los hombros, brazos, abdominales y piernas arqueadas de Miguel Ángel Silvestre, cuyo apellido da mucho que pensar sobre su más que probable salvajismo en la cama (quién lo probase).

Como la edición de hoy de Supermodelos no ha conseguido animarme tras esta decepción cinematográfica de la tarde de hoy (la nominación de Laura B ha acabado con la escasa fe que me quedaba en el género humano), me despediré autoalegrándome con un vídeo de una de mis series favoritas, Nip/Tuck. Sí, exacto, ese folletín donde todo el mundo es tan pijo y tan guapo y tan sexy y, a la vez, tan sórdido, tan mezquino y tan frustrado... Una serie con un guión tan afilado como el bisturí de sus protagonistas, dos cirujanos plásticos que a través de la aparente frivolidad de las tramas se dedican, en realidad, a diseccionar el vacío de su vida. Y de quienes los rodean.

Entre esos otros que los rodean aparece, de vez en cuando, alguna sorpresa del pasado televisivo reciente, como la aparición en su cuarta temporada del mismísimo Mario López, el A. C. Slater -tosco, moreno y diestro en lucha libre- de Salvados por la campana. Ahora mismo -si intento hacer balance- no sé si he visto más veces Verano Azul o Salvados por la campana, pero admito que Slater, Zach y Kelly tienen en mi biografía tanto peso como Pancho, Javi y Chanquete. Sin embargo, mientras que Pancho y Javi no abundaban en masa corporal, Slater era el prototipo de jovencito cachas que a mí, en mi tierna adolescencia, me ponía mucho más de lo que jamás pude confesarle a mis amigos. Luego -años después- el tiempo pasó y yo me convertí en el hombre de 29 años maravilloso, atractivo y seductor que soy ahora y Mario López -Slater para los fans- en el treintañero cañón que se preveía. Por eso, en homenaje a la adolescencia -y con todo mi cariño para la injustamente nominada Laura B- pongo este vídeo donde, además de la imagen, es importante fijarse en las palabras. Impagable el diálogo en el cuarto de baño, ese lugar donde mis conversaciones -cuando las hay- jamás superan las tres palabras y el morreo inmediato. Pero eso, una vez más, es otro tema.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando una se encuentra decepcionada de casi todo,entre otras cosas:del prototipo de imagen física que nos quieren obligar a adpotar,que para las mujeres aún es más exigente,o de aquellas circustancias en las que uno diría que paren,que me bajo aquí...

Pone una película de Clonney,áquel que se tranformo de "chico gafe" con el que nadie quería trabajar,en el actor madurito que much@s deseamos...nunca olvidaré la primera vez que vi la escena de "Un romance muy peligroso",en la que a trasluz se iba despojando lentamente de su camisa...

Recuerdo a Carmelo Gómez,había disfrutado de alguna de sus películas,pero aquella noche de Enero en que tuve oportunidad de conocerle,no la olvidaré nunca,no sólo por el enorme favor que me hizo,sino por el trato que me dispenso...he de confesar hoy,que preferí ignorarlo,mientras entre autógrafo y autógrafo intercambiamos frases,quizás para no dejar demasiado a relucir la enorme impresión que me estaba causando,no sé,a veces no todo es un hombre con unos increibles músculos,depilado o marcando paquete,sino lo que puede llegar a transmitirte cuando estás a su lado.

Mucho debió de transmitirme Él,incluso más que Carmelo Gómez,para que aquella noche en que tuve la oportunidad de estrechar su mano,y luego sentir su abrazo y un par de besos...me quedara sin palabras,la emoción fue tan intensa,que aún hoy aflora...Ternura,deseo,ganas de seguir viviendo,el darte fuerzas para seguir luchando cada día,el hombre que nunca podrás tener,no sé que más deciros...si maravilloso está en sus películas,en los pequeños videos de obra teatrales que he disfrutado,en las fotos,o en las entrevistas,o sobre un escenario...impresionante fué conocerle en persona...aún no encuentro la manera de definir lo que significa para una.

Distancia...sí,y no sólo física,es lo que te separa de aquella persona ,famosa o anónima, que hace que vivir tenga un poco más de sentido y que merezca seguir apostando porque ,ojala que pronto,puedan cumplirse los sueños más hermosos...(esos,que una siempre dicen que sólo pasan en las películas)...pero que a veces,también se hacen realidad.

Una forta abraçada!

P.D FELICES SUEÑOS Y REALIDADES PARA TOD@S

Queer Enquirer dijo...

Guarra! Me has robado el video de esta semana!

SisterBoy dijo...

Pues creo que pasaré de la pelicula y más teniendo reciente Rififi que me ha dejado el listón muy alto en lo que a cine negro se refiere.

Yo también soy fan de Nip Tuck :)

Vargtimen dijo...

Juas, el Slater, el novio de la Showgirl!
Qué tiempos. Hay que reivindicar esa serie ya!

¿Que Miguel Angel Silvestre enseña culo en su nueva película????
Imposible! No doy crédito! Después de haberlo visto en "Motivos Personales" no hubiera esperado esto jamás de los jamases!

Cualquier día, como ocurría en "El almuerzo desnudo" de Burroughs, su culo cobrará vida propia, destrozará el pantalón y reivindicará su autonomía.

A fin de cuentas es él quien consigue los papeles, no Miguel Angel.

Mart-ini dijo...

usease, que la peli no merece nada más que por el culo del silvestre... pos ya me has jodido el fin de semana...
;)

En fin, remito esto y me marcho a ver al slater

Un beso, con tu permiso.

3'14 dijo...

A mí lo que me impresiona de Carmelo Gómez es lo salido y abultado que tiene el pecho!!! Ese hombre tiene una caja torácita sobrehumana.
No he visto Distancia ni creo que la vea, no me motiva demasiado, y menos por ver un culo...
El otro día discutía sobre un reportaje del suplemento de un diario, en el que salían mujeres que triunfan en el deporte, además de ser jóvenes y bellas. Lo comparábamos con el cine y el alud de artículos etc... que sufrimos constantemente sobre realzar la belleza frente a su calidad profesional. Mi compañero de debate decía que tiene menos sentido realzar la guapura de un deportista, pues carece de total importancia, yo en eso estoy de acuerdo, pero igual me parece en cuanto a la obsesión de actores o actrices. Parece que para triunfar en la gran pantalla uno de los requisitos tenga que ser la hermosura. Y eso, cansa. Como apunta al principio de su comentario Anónima. Yo hace tiempo que de ese tren me he bajado.
Lo que más rabia me dió fue, con la rotundidad con la que argumentaba que, una peli tendría mucho más interés por parte del público si la actriz o actor estan de buen ver, que si son simplemente, gente corriente. (Se que esa es la realidad que impera, pero, ¿por un puñado de pasta debemos seguir incrementando y potenciando esa absurdidad?) ¿Dónde queda la buena interpretación? Yo para ver una buena peli (que me transmita realismo y credibilidad) no necesito que me paseen por la cara cuerpos perfectos y esculturales. Para eso, me pongo una porno y a disfrutar

Vargtimen dijo...

Cierto, reivindiquemos el porno!

3'14 dijo...

ehem... he dicho "Para eso me pongo una porno y a disfrutar", que no implica que lo haga necesariamente :P
Y, ¿acaso hay que reivindicar algo que asoma a cada paso que das?
Yo reivindicaría aquellas viejas pelis eróticas en donde se insinuaba más que se mostraba. No por puritarismo, simplemente me ponen más. Y ya hablando de porno... detesto el concepto: Porno "para mujeres". El porno es porno. Te gusta o no, y punto, sin diferencias de sexos.

Vargtimen dijo...

Cierto, reivindiquemos el porno!

Cinephilus dijo...

Francamente, cada día me parece más obvio que lo interesante no son los posts, sino vuestros comentarios (con la excepción de los de Vargtimen, jajaja).
En fin, que me ha gustado especialmente este debate aunque mi yo superficial sí que sigue viendo películas por ciertos actores y actrices de los que admira el físico tanto o más que lo interpretativo... Eso justifica que adore a Rock Hudson, a Liz Taylor o a Audrey Hepburn.
Sobre el porno, habrá que escribir un post para seguir profundizando en el tema. Y, desde luego, no al porno para mujeres. Nada de sectarismos ñoños. El porno, como bien dice 3'14, es porno y punto. Aunque sí habría que diferenciar el hetero del gay, lógicamente.
Besos para todos (sí, Vargtimen, incluso para ti)