3.10.06

El rey Clive y los caballeros de la Cama Redonda

Siguiendo con mi tema favorito -el sexo, cómo no- daremos un salto en el tiempo para abordarlo en su vertiente medieval que, bien mirada, también tiene su gracia. No, no había poppers, ni Liberty Avenue, ni siquiera conocían a Mónica Naranjo, pero también se lo pasaban bien a su manera.
Dejando a un lado consideraciones políticamente correctas (que suelen ser más bien hipócritas y, sin duda, muy aburridas), hay que reivindicar el lado morbosillo del Medievo europeo, dejando a un lado el aburrido mundo del Cid y su fidelidad, que -gracias al peso en nuestro país de la Iglesia desde el principio de los tiempos- es uno de los héroes de su tiempo más aburridos en lo sentimental.
Afortunadamente la épica francesa se sacudió con ligereza los condicionantes religiosos -luego se los sacudiría para siempre en ese siglo XVIII que nosotros no tuvimos y que es el barro del que nos vienen estos integristas lodos- y se dedicó a cultivar uno de los ciclos más fecundos y fascinantes de la Historia de la Literatura: el ciclo artúrico.
La base, aunque británica, no obtuvo un primer desarrollo a la altura de sus personajes hasta que la pluma (entiéndase, por una vez y sin que sirva de precedente, en su significado no gay) francesa le dio forma en verso, gracias al talento y la imaginación de sus autores. Así se configura la lascivia de Morgana, el adulterio de Ginebra, los cuernos del rey Arturo y la galantería de Lançelot, ese amigo íntimo que te clava el puñal por la espalda cuando menos te lo esperas (y de esos, Arturos míos, hay muchos sueltos por ahí...) Por no hablar de ese amor gay inconfeso entre Arturo y Lançelot, que también apuntaba el amaneramiento del caballero en la estupenda película musical Camelot, tan incomprendida y tan deliciosa.
Todos estos personajes aparecen en una colección de libros que he encontrado este mes por puro azar -mientras preparaba mis clases- bajo el nombre de Biblioteca artúrica (dentro del sello de Alianza Editorial).
Entre las obras incluidas en esta Biblioteca merece la pena adentrarse en el Breve diccionario artúrico de Carlos Alvar (en la imagen), ejemplo de obra divulgativa y amena a un mismo tiempo, capaz de reunir en su interior las leyendas más fascinantes y de resumirlas como si de micronovelas se tratase. El autor se salta toda la parte más técnica y no nos aburre con cuentos para filólogos (manuscritos y otras simplezas eruditas que no interesan a nadie en su sano juicio) y, lejos de caer en el mamotreto insufrible, construye una obra dinámica y exhaustivamente documentada donde lo importante es dar cuenta de las variantes más importantes de cada historia y de los rasgos más notables de cada personaje.
La lectura de cualquiera de sus entradas constituye un microcosmos literario en sí mismo, así que este supuesto diccionario es, a su vez, una suerte de biblioteca condensada donde la imaginación basta para dar forma a cada una de las vidas que encierra.
Ahora que el cine se dedica a contar mal la Historia -valga como ejemplo esa nefasta Los Borgia que amenaza nuestras pantallas- puede merecer la pena adentrarse en sus muros a través de líneas de obras como esta. Y, encima, habla de sexo. A semejante joya bibliográfica solo le falta para ser perfecto un desplegable de Clive Owen desnudo (pausa: necesito tomar aire mientras me imagino algo así) interpretando el papel del rey Arturo en la funesta película del mismo título... Por si acaso, y para calmar mis propias ansias de sabiduría medieval, la foto para el desplegable os la incluyo yo.

12 comentarios:

NaT dijo...

jajajaja, me ha encantado lo del desplegable, aunque por mi te lo puedes quedar... al chico digo, porque no me gusta nada :s

Creo que somos tus conejillos de indias para tus clases...

Un besote... de cine y arturesco

Anónimo dijo...

Dicen que las grandes decisiones de la Historia se tomarón durante grandes Cenas y en largas veladas Lujuriosas...sería divertido imaginar los comensales o los amantes,segun los casos...o si realmente tomaban la decisión aquellos que creían hacerlo o alguien, tras ellos, era el que tiraba de sus hilos.

Gracias por la recomendación del libro que haces,ya tengo regalo para mi hermano,que le apasiona el tema.
Una forta abraçada!

SisterBoy dijo...

Cuando pienso en Clive Owen me parece estar oyendole con ese horripilante doblaje que le pusieron en Closer, tardaré mucho en borrar ese recuerdo.

Menos mal que has dicho Lancelot en vez de Lanzarote, cada vez que alguien dice "Lanzarote" hablando de las aventuras del Rey Arturo me parece estar viendo a una vieja conejera con la sombrera de paja recogiendo uvas para hacer la Malvasia.

Por cierto ¿has visto Lancelot du lac de Robert Bresson? he oido hablar mucho de ella y tengo ganas de verla.

klingsor (nombre artúrico) dijo...

jaja, no pierdes el tiempo, eh? Hasta en tus incursiones histórico-filológico-literarias aprovechas para calzar una foto de un tío buenorro... Ay dios mío... Cuánta lujuria, con lo poco que me gusta a mí...

(Mi espacio personal de hoy también está consagrado a las altas pasiones...)

Un beso.

Vargtimen dijo...

Nunca le he encontrado la gracia a Clive Owen (y menos aún con ese doblaje que dice Sister en "Closer"), pero conozco gente que lo encuentra atractivo sexualmente.

Cinephilus, obviamente, no iba a ser menos. En fin, corramos un tupido velo.

Del post anterior, te diré que han cancelado la serie de Ana Obregon (espero que declaren 3 días de luto oficial por este motivo) y que Miguel Angel Silvestre es cierto que se desnudaba por sistema en cada capitulo. Veíamos más su culo que la cara de Lydia Bosch.

Quizá, harto de ser tratado como un hombre objeto (o de no entender ni papa de los guiones) decidió abandonar el barco antes de aquel delirio que fue la 2ª temporada.

3'14 dijo...

Si tuviera que escoger una época para haber vivido en ella en lugar de en la que me ha tocado, quedaría totalmente descartada la edad Media. Uff!!! No puedo ni imaginármelo, porque a nivel literario y cinematográfico le dan un aire altamente interesante, con sus fiestas y banquetes, sus vestidos, sus aventuras épicas caballerescas (bueno, vale, esta es otra de las cosas que me tiran para atrás a la hora de descartarla...)... Pero si lo enfocamos desde un punto de vista histórico, en mi caso, como mujer no lo hubiera tenido demasiado bien, y menos procediendo de una familia de pobres campesinos, pues muy lejos de mi persona quedaría la corte del Rey Arturo, por citar un ejemplo. Estoy muy bien acostumbrada y eso de darle a un interruptor y que se haga la luz, o girar levemente un grifo y disponer de agua, e incluso caliente!!! Es un lujo del cual no estaría dispuesta a prescindir.
En cuanto a Clive Owen... no se yo si el Rey Arturo hubiera tenido ese aspecto tan "just for men" o "Williams Sport". Es un tipo de hombre que a mí no me atrae especialmente (demasiado varonil), aunque puedo reconocer su atractivo. Y ahora o se bien bien cual era el motivo de mi comentario :S

Queer Enquirer dijo...

Con lo que me gustan a mi las pelis con Arturos y Ginebras... ¿quién vió aquella cosa con Richard Gere y Julia Ormond? Lo único malo es que las armaduras no marcan paquetes, y que no se pueden sacar la churra alegremente pa que se la chupes con el pantalón puesto.
Con el morbo que da eso!

Cinephilus dijo...

A ver, vayamos por partes...
1) el doblaje de Clive Owen en Closer era una canallada... como casi todo en esa película que supuestamente era un filme adulto sobre sexo donde los actores ¡¡¡¡se acostaban en pijama!!!! Es una de las pelis más tostón, pretenciosas y vacías que he visto en años y, encima, con ínfulas de análisis psicosexual. En fin, que la escena del polvazo en "Una historia de violencia" tenía mucha más carga erótica que todo el guión de Closer en su conjunto... Eso sí, los planos de Clive Owen descalzo y con la camisa entreabierta han protagonizado algunas de mis más tórridas fantasías.
2) No se puede uno tomar a guasa una tragedia tal como la cancelación de la serie de Ana Obregón. ¿¿¿Y de quién me voy a reír yo la semana que viene??? Esto de quitarnos la carnaza a los blogueros malévolos es un acto de cobardía mediática...
3) Qué razón tienes, Queer... Donde estén unos jeans marcando paquete y con facilidad para la felación inmediata, que se quite toda armadura medieval. En cuanto a esa genialidad del séptimo sello llamada El primer caballero, poco tengo que decir. Salvo que, afortunadamente, poco después Julia Ormond dejó de hacer cine y que Richard Gere se hizo aún más budista si cabe de lo que ya era. Por lo demás, solo recuerdo que me dormí y que había un torneo muy parecido al Gran Juego de la Oca que presentaba Emilio Aragón en Antena3 (¿os acordáis? a mí me gustaba un cachas que había en una jaula y que no sé qué tenían que hacer con él los concursantes: yo, desde luego, sé bien lo que habría hecho).
Besos para todos, que me voy al gimnasio para trabajar el cuerpo y que se ajuste mejor la lycra (en eso, admitámoslo, el rollo armadura es mucho más cómodo...)

Anónimo dijo...

Resulta curioso que personas tan distintas,acabemos teniendo fantasias eróticas y algo más,evocando lo que esconde un pantalón y lo que hariamos con semejante juguete,temblando de placer ante la idea de acariciar ese torso desnudo que se insinua tras una camisa,estremeciéndonos ante esas manos que nos gustaría que nos acariciaran...

Cada uno pondría un nombre,una circustancia,un lugar...pero seguro que todose seriamos capaces de hacer más de una locura,incluso hasta convertirnos en caballer@s andantes de hoy en día,por esos sentimientos que ni las más gruesas armaduras han logrado esconder:el placer y el deseo.

Una forta abraçada!

Cinephilus dijo...

Qué razón tienes querida usuaria anónima (no tan anónima, en realidad) ;-)
Besos y abrazos especiales, claro
Muaks

Mart-ini dijo...

Pero han quitado la serie de Ana Obregón??????


Vaya por Dios, mecagüen.....

Besos, con tu permiso.

3'14 dijo...

Jo anónima... empezaba a ponerme caliente, tanto torso, tanto tejano y manoseo... nada, nada a este paso ya me veo proponiendo un blog de grupo para postear fantasias/experiencias sexuales (que si nos fijamos con detenimiento, no es, otra cosa que el sexo lo que más puede unir y/o tener en común a todo tipo de personas, ya sean de paises, culturas, lenguas y razas distintas...)
Durante el debate de la nación deberian ir en toga y organizar orgías, seguro que oposición y gobierno acercaban posiciones.