24.10.06

Reina por un día

Nunca le he pedido a nadie que me firme un disco. Cuando era un adolescente, por pura timidez. Cuando dejé de serlo, porque ya no me interesaba que me firmasen nada. Soy mitómano a mi manera -fetichista desde la sobriedad, supongo- y eso incluye una forma de ser que hoy, por una vez, me he saltado sin ningún complejo.

Todo ha comenzado como comienza siempre. Por puro azar. Sabía que esta mañana Fangoria lanzaba su último disco -El extraño viaje, que nos hace pensar en el film de Fernando Fernán Gómez, una de las mayores obras de culto de nuestro cine- y me he pasado por la Fnac para hacerme con una copia. Allí, anunciados de tal modo que ni siquiera mi despiste proverbial ha podido obviarlos, figuraban Nacho y Alaska, dispuestos a firmar discos a quienes tuviesen la (igualmente proverbial) paciencia de aguantar una cola infame.

En parte, porque les venero desde mi panteón politeísta y promiscuo; en parte, porque tenía ganas de tirar el tiempo por la ventana, al final he decidido quedarme a esperar en medio de una turba de gente que en su mayoría -por no decir en su totalidad- era una extensa y nutrida representación de mi supuesto colectivo.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, me he dedicado a la antropología gay sin sentir en mis venas unas cuantas copas de más, fingiendo interés y sin mirar necesariamente el culo de los mejores chulazos, como hago en mis noches de disco y de pubs. Hoy, muy al contrario, he intentado saber con algo de rigor y de objetividad por qué mis amigos (también gays) y yo nos sentimos cada día más lejos de ese colectivo y menos identificados con sus puntos de vista.

Y es que mis amigos y yo somos de los que no vamos nunca a la cabalgata del Orgullo Gay, porque no entendemos la reivindicación a base de purpurina y de mamarrachos diversos en carrozas igualmente estúpidas. O de los que nos cabreamos cuando en una disco gay nos ponen pegas para que entren nuestras amigas o parejas amigas hetero. O de los que no nos sentimos grupo por el mero hecho de compartir gusto en la cama (¿cómo sería un colectivo hetero si todos los ídem se agrupasen?) o porque no nos gusta que la diferencia gay (esa que nos hace especiales, esa que es responsable de tantas cosas buenas en nosotros) intente anularse en pro de una malentendida igualdad. Yo quiero iguales derechos, desde luego, pero no iguales sentimientos. Quiero seguir siendo individuo, persona, incompleto, imperfecto y concretamente abstracto. Quiero seguir siendo yo y no normalizarme, no casarme, no adoptarme y, por supuesto, no convencionalizarme.

Intentaba yo pensar en todo esto mientras el colectivo en cuestión se agolpaba ante la puerta donde Fangoria firmaba su disco. Y he descubierto que no me siento colectivo porque no voy rapado, porque no me gustan las gafas de pasta para parecer intelectual, porque considero que no todo el mundo ha nacido para la lycra y porque no me visto con tallas de prenatal para lucir los efectos del gimnasio (que en más de uno ni siquiera llegan a la categoría de secundarios).

Demasiada pose también en horario vespertino... En el fondo, tenía la sutil esperanza de que fuera parte solo de su show nocturno. Eso lo entendería. También yo llevo a cuestas mi personaje cuando salgo de noche. Voy de sobrado, de promiscuo y de mala persona. (De los tres, solo uno es totalmente cierto). Pero me resulta cansino ver que esa máscara es indeleble o que, al menos, muchos han olvidado otros registros. Afortunadamente, la tarde se ha ido animando a última hora con grupos de gays recién salidos del trabajo que estaban, aunque ellos no se hayan dado cuenta, realmente guapos, realmente espléndidos, con aspecto de hombres atractivos, interesantes, cansados de madrugones o de horarios infames, con humor ácido, con mitomanía incorporada, con salvapantallas de Joan Crawford en su móvil o con cara de críos cuando Alaska les daba dos besos al firmarles el disco, pero todos ellos -todos los que he mirado con auténtico deseo- iban sin la máscara y sin la lycra, porque con las prisas de la vida real, se habían dejado el disfraz en casa.

Después de tanta espera, al fin llegó mi saludo a Nacho y a Olvido. A la categoría musical y profesional de un dúo que lleva casi treinta años reinventando la música, la suya y la de este país. Y el par de besos de un adolescente hoy (yo mismo) que sigue emocionándose (soy un nostálgico cursi y rancio, me temo) con su colección de dvds de La bola de cristal. El disco, por cierto, extraordinario. Como todo lo que viene de Fangoria. Como la propia Alaska. Como el colectivo cuando se olvida de su identidad postiza y se convierte en suma de personas. En gente que ama a otra gente, o que intenta ser amada por otra gente o que, simplemente, se pregunta qué coño es eso del amor, cuándo y con quién se emplea y por qué cuando se destapa la caja de Pandora acaba siempre por dolernos tanto. Lo demás, lycra incluida, son fuegos de artificio.

25 comentarios:

SisterBoy dijo...

Mmm una postura muy heterodoxa. No voy a decir si estoy de acuerdo o no (me faltan elementos de juicio). Con lo que sí estoy de acuerdo es con la heterodoxia en sí, es la última esperanza de la humanidad.

Anónimo dijo...

Me encantan tus post :)
Y la verdad que en el gay natural de todos los días es donde se puede saber que tan linda es la persona; la lycra es una careta más.
Abrazo,

Fabro

Slim dijo...

yo de adolescente (y jovencita) fuin a cienes y cienes de conciertos y nunca me dirigi a ningun artista por verguenza..y ahora con mas de 30 he descubierto que me encanta ser grupi. esa emocion...no la cambio por nada.
me gusta fangoria, escuchare su disco.

3'14 dijo...

Cada día más me doy cuenta de que formo parte de un colectivo anticolectivo... me refiero a que yo nunca he formado parte de un grupo concreto. No me gustan las etiquetas. No soporto a quienes tienen una necesidad imperiosa por destacar por su diferencia. La identidad se tiene, cada uno la suya. No está prefabricada.
Totalmente de acuerdo con no entender la vetada entrada a heteros a locales exclusivos de ambiente, pero bueno, no se va y que ell@s se apañen, eso me molesta infinitamente menos, pues a fin de cuentas se trata de un espacio de ocio al cual, si no me permiten entrar, menos interés tienen para mí, es como en las discos qu no te dejan entrar por la pinta que llevas, yo siempre he rechazado hacer cola (y perder parte de mi preciado tiempo) para estar en un lugar que no se me quiere... En cuanto a lo de las carrozas y tal del día del orgullo gay. Si he de ser sincera, no he asistido nunca. Pero me gustaría hacerlo, pero sin lentejuelas ni estrafalarias varias, tal como soy yo ;). Que por un día, todos, y cuando digo todos, quiero decir TOD@S, salieramos a la calle a manifestarnos: PERSONAS, LIBRES, CON PROPIOS SENTIMIENTOS, CON UN LEMA EN COMÚN: EL RESPETO. Luego ya, tendríamos que dejar de manifestarnos porque carecería de sentido.

Besos!

Anónimo dijo...

Uf!!!Qué confusión de temas en los últimos que abordas. Cierto es que llevo retraso en la lectura. Como siempre tratan, incluso abundan en él, el sexo. ¿No será que estás insatisfecho?Hay mucha salida nocturna por ahí, mucha discoteca sin que tu chico aparezca en los relatos. ¿Cómo se come eso?
No te ofendas por plantear temas personales, pero tánto relato de sexo y bares, en primera persona...No me vale eso de que se trata de una ficción.

J. H. dijo...

Hoy mismo voy a comprarme el disco. No iré a ninguna firma, porque no hay ninguna cerca de aquí, pero sí iré al concierto de Bilbao qu me queda cerquita.

David dijo...

Encantado una vez más de leerte, hermano mío. Nadie como tú para expresar con palabras mis tímidos pensamientos.

besos

david

Reality Bit dijo...

Comparto todas tus posturas ;) con respecto al "colectivo". Yo nunca he ido al Orgullo, ni iré porque considero que la forma de luchar es otra, pero respeto y aplaudo a los que lo hacen, aunque no esté de acuerdo.
Y me enfada mucho salir con mis amigos heteros y que nos les dejen entrar en según qué sitios. Aunque, si te digo la verdad, mejor, porque así queda patente que no era un buen sitio para entrar.
Es más, creo que eso de identificarse con un colectivo, sea cual sea, es la manera de anularse un poquito como persona, de dejar de ser uno mismo, un ente individual y autónomo, y asumir las condiciones, características y elementos que son propios de una colectividad. Creo que voy a tener que escribir sobre esto, la polémica está servida!
Con respecto al disco de Fangoria, no lo he escuchado aún, pero estoy deseándolo, ya os contaré.
Saluditos apretados

Reality Bit dijo...

Comparto todas tus posturas ;) con respecto al "colectivo". Yo nunca he ido al Orgullo, ni iré porque considero que la forma de luchar es otra, pero respeto y aplaudo a los que lo hacen, aunque no esté de acuerdo.
Y me enfada mucho salir con mis amigos heteros y que nos les dejen entrar en según qué sitios. Aunque, si te digo la verdad, mejor, porque así queda patente que no era un buen sitio para entrar.
Es más, creo que eso de identificarse con un colectivo, sea cual sea, es la manera de anularse un poquito como persona, de dejar de ser uno mismo, un ente individual y autónomo, y asumir las condiciones, características y elementos que son propios de una colectividad. Creo que voy a tener que escribir sobre esto, la polémica está servida!
Con respecto al disco de Fangoria, no lo he escuchado aún, pero estoy deseándolo, ya os contaré.
Saluditos apretados

Cinephilus dijo...

Gracias a todos por los comentarios. Como bien dice Sisterboy, nada es mejor recibido aquí que la heterodoxia y la libre opinión. Estoy de acuerdo con 3'14 en que nos empeñamos en homogeneizarnos cuando, en realidad, debatir y diferir en los puntos de vista es bueno. Es lo único realmente enriquecedor.

En cuanto a esa faceta promiscua de mis textos, usuario anónimo, he de admitir que el sexo forma parte de mi identidad y que no puedo renunciar a hablar de él con la misma naturalidad con la que hablo de todo lo demás. No es insatisfacción (los muelles de mi cama dan buena cuenta de ello) y saber dónde acaba la vida y la ficción es cuestión de cada uno de los lectores.
En cuanto a no mencionar a mi chico (curiosa su obstinación en buscar lagunas a mis emociones), la respuesta está clara. De lo que más me importa (mi pareja, mi familia y mis amigos más íntimos) no encontrarán (si se fijan) muchos posts por aquí. En realidad, no encontrarán ninguno, salvo algunos muy especiales en los que la necesidad de dirigirme a ellos en público ha desbordado mi capacidad de discreción.
Normalmente, las pasiones más íntimas, más hondas, las que alimentan cada una de mis días -y mi chico es la más desbordante de todas ellas- las expreso en textos que solo ellos tienen o que, a veces, ni siquiera entrego a nadie porque son palabras que no podría mostrar. O hasta en mis obras de teatro, camufladas en voces donde no me da pudor exhibir lo que siento. Aquí, ese tipo de desnudo me resulta imposible.
Hablar de sexo no me da ningún pudor. Desvestir mis sentimientos más íntimos, sí. Y este blog no se creó para ello. Eso lo hago en otros lugares donde nadie más que él puede verlo. Leerlo. O devorarlo. Depende de la textura y de la situación en la que, varíe lo que varíe, el destinatario siempre es él. Desde hace ya unos años...

Por cierto, seguimos esperando que eliga usted un nick para evitar eso del anónimo y tratarle con algo más de confianza ;-)

3'14 dijo...

El que crea que todo lo que comentamos o escribimos en un blog es todo cuanto somos, francamente, es poseedor/a de un simplismo supino...
Más que nada porqué hasta el más exhibicionista (emocionalmente hablando) siempre oculta, o reserva, prefiero usar esta palabra, parte de su intimidad.
Escribir en un blog dota al autor de la misma libertad de vertir en él lo que desea, al igual que el lector tiene por igual, la misma libertad de leer o no. De seguir entrando, o no. De opinar, o no. Pero si de esto último alguien adquiere ese derecho, lo legítimo debería ser opinar sobre LO POSTEADO. Sin emitir juicios i suposiciones más allá de lo que se ha querido MOSTRAR.

Cinephilus... ¿No será que tienes algún despechado "anónimo" entre tus lectores? ;)

Besos con identidad :))

3'14 dijo...

Corrección ortográfica:

Mi bilingüismo me ha jugado una mala pasada. Donde debía poner "juicios Y suposiciones" puse "juicios I suposiciones".

coxis dijo...

muy interesante todo lo que pones y muy reivindicable, creo que debe haber sitio para todos los gays (¿viste anoche Documentos TV?)

Cinephilus dijo...

no lo vi, coxis, pero cuando me lo preguntas es porque me perdí algo que merecía la pena... haznos un resumen, anda ;-)
y sí, todo es reivindicable, supongo, en el fondo, como decía más arriba no se trata más que de dar brochazos de pluralidad y supongo que, en el lienzo resultante, cabemos todos
de eso se trata, de ser a la vez sin necesidad de ser lo mismo...

OTRO usuario anónimo dijo...

Lo mejor del blog somos los usuarios, los que hemos hecho de esta herramienta algo mucho más grande que su inicial, inocente y posiblemente estrecha intención de diario público. Porque aquí caben fantasía y deseo, sexo e imaginación. Y no necesariemente, ni siquiera sinceramente, de nuestra intimidad. Un espacio de libertad personal. Y de intercambio. Y sólo aceptando libertad por libertad, libertad a cambio de libertad, se hace grande esta esfera humana... El que no lo entienda, no lo entenderá. El que sí, no necesita más explicación.
W.

Cinephilus dijo...

totalmente de acuerdo, W.

curioso e interesante debate este... habrá que promover alguno más ;-)

W. dijo...

Me he fijado en que ahora los usuarios hacen collages de fotos harto interesantes. Sigo sorprendiéndome día a día, qué blogosfera ésta.

Vargtimen dijo...

Buenísimo el post de hoy. La homogeneización es algo indeseable en cualquier grupo y en el caso del colectivo gay es especialmente llamativa.

Respecto a Alaska, hace mucho que le perdí la pista.
De pequeño tenía el "Deseo Carnal" original en cassette. Y aún lo conservo, creo. Y luego la ví una vez en persona pinchando discos en una discoteca de mi pueblo, que es un pueblo, que por aquel entonces lo más vanguardista que nos ponían en los locales era la "Salomé" de Chayanne y no estábamos preparados para las modernuras de ciudad capital que pinchaba esta mujer.

Gunillo dijo...

Me ha encantado tu post.
Has escrito y definido de una manera muy precisa lo que yo pienso al respecto.
Me agobia enormemente lo que se supone que se espera de mi por ser de una determinada opción sexual.
No te voy a negar que caigo en muchos tópicos: el petardeo, cierta vocación artística, cierto tipo de música...aunque NO por formar parte de un colectivo, si no de manera intuitiva dsde que tengo uso de razón.
(qué coños iba a saber yo con 4 años que Raffaella era una diva gay, que aquellos que iban disfrazados de bombero, vaquero e indio...eran un grupo de culto gay, y que el mundo del couché y las telenovelas eran patrimonio de cierto sector?!?)
Personalmente no he caido en el círculo vicioso que todos a mi alrededor siguen a pies juntillas:
ni salgo por Chueca, ni soy adicto al gym, ni me quito la camiseta al ritmo de House con la mandíbula desencajada ni procuro estar en Madrid el Dia del Barullo Gay.

Cinephilus dijo...

Pues sí, Gunillo, tienes tooooda la razón. Y es que, como dice Vargtimen, la homogeneización es un riesgo que deberíamos evitar porque, ante todo, nos empobrece.
En cuanto a los diseños y collages, W., estoy también de acuerdo contigo. Hay algunos iconos estupendos, seguramente porque son el disfraz virtual de gente igualmente extraordinaria.
Besos a todos, me voy ya a la camita, que va siendo hora...

Mari dijo...

Qué buen post nene!!
A ver, a mi también me revienta que no me dejen entrar a las discos ("de ambiente" se dice en mi ciudad) con mis amigos gays (aunque detesto llamarlos así, yo nunca me presento como "Hola soy Mari, y soy heterosexual". Ciertamente los parades a veces distorcionan la imagen de la comunidad. Igual me pasa con mi feminismo, muchas veces mal entendido. La gente suele pensar que soy lesbiana, fea, gorda y que no tengo orgasmos. Abajo las estereotipaciones, al final, como dije en un post pasado, nadie sabe como uno se corre.

dreambear dijo...

Hola!!!! Yo amo a Fangoria con todas mis fuerzas... en este momento mientras escribo este cometario estoy escuchando el disco nuevo.... Un abrazo

andrés dijo...

A mi me dan alergia las actividades en grupo. Bueno, no todas, siempre hay alguna excepción. Muy lúcido el texto, felicidades.

Anónimo dijo...

En la página web de la tve,en el enlace de Programas,en el de "Documentos tv",se puede ver el documental al que se refería
coxis,"Salir del armario a los 60".


UNA FORTA ABRAÇADA!

P.D:Este es el enlace:

http://www.rtve.es/download/video_completo.html?idvideo=11723&prog=64&pos_inicial=3

Abad_de_Carfax dijo...

No quiero extenderme demasiado ni nada, pero no puedo evitar comentar que siempre me ha parecido curioso cómo el estereotipo gay ha calado hondo incluso entre el colectivo gay. Que los mismos homosexuales se comparen con algo que no deja de ser una imagen.

También me choca que en un momento donde la iconografía y las 'tribus' gays son varias se siga manteniendo el cliché general (me refiero, por si no me explico en mi afán de resumir, a que por ejemplo los osos son igual de sectarios e intransigentes que las llamadas musculocas).

Pero bueno, que esto es un comentario así que ya paro :D Que si eso ya me hago un blog para mis cosas xD