30.11.06

Del júbilo al terror

Entre las noticias dignas de alegría y regocijo de la semana tenemos que comenzar por el lanzamiento del esperado último ladrillo de Luis Miguel, ese señor que una vez fue sex symbol y que cada día se parece más a una señora de puro acartonado y relamido. En esta ocasión nos ofrece su cd Navidades Luis Miguel. Por primera vez, un título directamente antonomásico: ni siquiera una preposición del tipo Navidades con Luis Miguel, Navidades según Luis Miguel o hasta Navidades por Luis Miguel. Para nada. Las Navidades, por obra y gracia de este maravilloso trabajo, se convierten directamente en el mismísimo Luis Miguel y en su tupé apermanentado, lo que nos da un motivo más para detestar estas fechas con toda intensidad... El disco, suponemos, contendrá la consabida selección de boleros olvidados que este buen señor rescata con el único fin de dormirnos con ellos y así darnos razones para olvidarlos de una vez por todas. Los compositores de boleros, sin duda, deben estarle muy agradecidos por su capacidad para generar aversiones y fobias indiscriminadas hacia su género.

Pero el campo de la cultura nos ofrece hoy otros motivos de júbilo, como la petición del Instituto de la Mujer de que se cambien, de una vez, los nombres de t-o-d-a-s las profesiones para no ser sexistas. Porque, según este Instituto, debe haber periodistos y periodistas, por ejemplo, ya que lo contrario es una marginación en toda regla. No contentos con hacer pública semejante gilipollez, han sido capaces de hacer llegar esta interesantísima queja a la mismísima RAE, exigiéndoles una respuesta. La RAE, cuya última respuesta fue una que dio Pérez Galdós a finales del XIX, se tomará su tiempo, así que puede que cuando decidan algo ni siquiera existan las profesiones sobre las que lo hayan decidido. Por supuesto, podríamos perder aquí el tiempo explicando que las palabras tienen género y no sexo, de modo que decir bolígrafo y no bolígrafa no es un acto sexista, sino uno de esos caprichos idiotas que tiene la gramática, como poner desinencia de género a los sustantivos y de tiempo a los verbos. Por cierto, que como los pronombres son otros cabrones misóginos reivindico que se cambie el sistema pronominal para que quede claro si el yo y el tú son chico o son chicas, con cambios tan sutiles como yoo frente a yoa y tuo frente a tua. Si alguien del Instituto de la Mujer está leyendo esto, le regalo la idea. Ah, también podrían dedicarse a hablar de cuestiones como diferencia de sueldos por un mismo trabajo, o de preguntas sexistas en entrevistas de trabajo, o de bajas de maternidad minúsculas y ridículas frente a otros países europeos..., pero supongo que todo eso es una nimiedad al lado de poder decir que Urdaci es un periodisto muy ecuánimo.

Pero no solo de placeres culturales vive el hombre, también necesitamos emociones estéticas como el terror que, gracias a la nunca bastante ponderada ¡Hola!, podemos experimentar con algunas de sus imágenes. Y como somos de natural generoso, vamos a compartir con todos las cuatro imágenes más terroríficas de esta semana (dejando a un lado las de Mamen, Pulpillo y Mimi en GH).

1. Siniestramente iguales...
Las de arriba son dos hijas de Isabel Preysler. El ejercicio consiste en distinguirlas entre sí y, a la vez, distinguirlas hasta de su propia madre y de su hermana mayor, Chábeli (con tilde inmensa en la primera a). No sabemos si estas dos están muy aseñoradas o si la mamá y la superhermana están muy añinadas, el caso es que esta fotografía nos recuerda, en versión pijofestiva, a las gemelas del pasillo de El resplandor. Igualmente siniestras son sus declaraciones, sobre todo una en la que afirman: "Sin Chabeli no nos sentimos completas". Si alguien necesita a Chábeli para sentirse completo, ese alguien tiene un grave problema de identidad. Que se lo hagan mirar, por favor.


2.
Siniestramente animales...
He aquí unos famosos -de los que no conocemos a ninguno- en Disneyland Paris. Lo complejo en este caso es distinguir a los famosos de Chip y Chop, porque todos se han mimetizado en gorros y pieles gigantes que además de demostrar que el tema ecológico les importa un bledo, también nos enseñan que cuando vayamos a un parque temático debemos vestirnos del parque en cuestión. Así que nada como salir de casa rollo ardilla para codearse con esos dos muñecos que le hacían la puñeta al Pato Donald (ya sabéis, el ánade y marinerito gay que coleaba por ahí sin pantalones).

3. Siniestramente elegantes...
En el título, se puede tachar la palabra elegantes y sustituirla por cualquier otra que signifique lo contrario. Basta fijarse en las pintas del reparto de El camino de los ingleses con Fran Perea haciendo de Fran Perea -ya saben, treintañero que hace de adolescente en serie de instituto-, una actriz vestida con la cortina de su casa (y encima, ceñidísima, para que no respire y se ahogue), otra vestida con una especie de gasas y transparencias negras que nadie le dijo que no combinan ni de broma con ese calzado rojo completamente desafortunado, otro con un traje de raya diplomática que no ha dado tiempo de arreglarle para que los hombros no le caigan a la altura del codo y, como gran centro de fiesta, el hortera del prota, que parece haber robado su traje brillante gris de aquella serie que lo hizo famoso (Mis adorables vecinos, no comment). En el lateral derecho, Felix Grande, un actor guapo y soso que no se ha terminado de decidir entre imitar a Jesús Vázquez con la camisa ajustada, a Jaime Cantizano con la chaqueta semiarreglada pero informal o a Coyote Dax con las botas de cowboy.
No, definitivamente, nunca seremos Cannes.

4. Siniestramente aterrador...
Y como cierre, la foto más terrible de la semana, la del mismísimo Karl Lagerferd, ese diseñador que ha encontrado inspiración para su imagen en El Gabinete del Doctor Caligari, solo que después de haber confundido una parrilla con una sala de rayos uva. Además de por su ultrabronceado, su aspecto de figura huida del museo de cera, y de su inquietante parecido con Julio Iglesias, solo nos preguntamos por el detalle absurdo de sus guantes plateados de fitness, pero preferimos no obtener respuesta alguna, por si acaso. Y como remate de la imagen, comprobamos que la cabeza que se asoma justo detrás es la de Boris Izaguirre. Scully siempre tuvo razón. La verdad sí que está ahí fuera. Lo que nunca nos dijo Scully era lo fea que podía ser esa verdad. Menos mal que ¡Hola! nunca nos miente. Menos mal...

12 comentarios:

Vargtimen dijo...

Qué yuyu da Karl Lagerfeld. Ya tenemos malo para la próxima peli de Bond.

Lo de "sin Chábeli no nos sentimos completas" me recuerda a aquello de "El poder de tres nos hará libres".

Luis Miguel me provoca escalofríos. Recuerdo que salía en las pegatinas de la Teleindiscreta cuando yo era crío. Y ahí se mantiene, más rancio que nunca, con ese tufillo a naftalina. Desde su affair con la mona jamona de Mariah Carey este hombre ya no es lo que era.

Cinephilus dijo...

Mira que yo había evitado mencionar lo de la Carey para no hacer gore emocional, pero veo, querido Varg, que eres mucho más cruel que yo ;-)

P.S. Yo nunca tuve colección de pegatinas de la Teleindiscreta porque mis padres decían que era una horterada... Con las ganas que tenía yo de forrar con fotos de Donovan -el de V- mi carpeta...

Mari dijo...

tuá
lo apoyo en todo
pero no se meta con karl
pleaseeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Reality Bit dijo...

Lo de Luis Miguel no tiene nombre, nunca mejor dicho. El tipo sabe que vende aunque saque una cinta magnetofónica con sus primeros balbuceos, así que qué más da! Y como va a ser padre en breve, querrá glorificar a su retoño con unos humildes villancicos.
La foto que más me ha impactado es la última, claro. Pero más por Boris que por Karl, porque Karl al fin y al cabo es divertido, mola verle y pensar: "Este tío se cree lo que hace", que eso es lo principal para estar orgulloso de sí mismo, aunque vaya como un adefesio. Pero la tenebrosa sonrisa de Boris es espeluznante, porque es el contrapunto: "Este tío sigue actuando a pensar de que su personaje ya no se lo cree nadie".
En fin, que estos dos también necesitan a Chabeli para sentirse completos. O mejor dicho, para sentirse de verdad normales dentro de su fauna...
Saluditos apretados

Cinephilus dijo...

Me ha encantado tu comentario, Reality Bit... Es totalmente cierto lo que dices de Boris y su personaje ya nada creíble... A mí también me da miedo su presencia (siniestra) en esa foto...
Besitos apretados para todos ;-)

Anónimo dijo...

JUAS!! Lo de las mujeres -perdón: mujeras- Preysler es como la santísima trinidad, pero en mejor porque son cuatro en lugar de tres. Lo que no me queda claro es cuál de las cuatro ejerce de espírita santa.
Y lo siento mucho Cinéphilus, pero me ha disgustado mucho que critiques la propuesta Instituto de la mujer. Claro que sí. En todo caso, lo criticable es la tibieza de su propuesta. ¡¡Qué pasa con las preposiciones!! ¿Se han dado cuenta de que sólo cinco acaban en -a? ¡¡Paridad de género en las preposiciones ya!!
Les dejo, que voy a ver si encuentro un árbol al que encadenarme para protestar por el tema este. Bueno, casi mejor me encadeno a una farola del centro y así voy cogiendo sitio para las copas de esta noche.

Anónimo dijo...

Esas putas baratas del instituto de la mujer podrían tener un poco de dignidad y dejar de aceptar bajas por maternidad. A mí me parece fatal que se discrimine a los que no tenemos hijos pero tenemos inquietudes mucho más respetables que engendrar niños. Que me den a mí una baja por diletancia, no te jode.

Abad_de_Carfax dijo...

Pues poca broma, porque en japonés hay decenas de modos de decir 'yo', dependiendo no sólo de si quien habla es hombre o mujer, sino también se su edad, postura social y de su relación con la persona a quien habla...

Pero bueno, en España no llegaremos tan lejos, no sea caso que Yola Berrocal se nos bloquee a las primeras de cambio al intentar formular 'Yo me he operado'.

Anónimo dijo...

Yo de Luis Miguel tengo recuerdos más bien de Superpop y de aquella canción que decia DECIDETEEEEEEE PARA MI TAMBIEN ES LA PRIMERA VEEEEEEEEZ, teen sex.

Respecto a la foto de la presentación de "El camino de los ingleses" ¿la de negro no es la del anuncio "Si de verdad quereis conseguirlos deberis dejar el deporte"? porque el parecido es sorprendente. Por cierto la peli tiene pinta de ser un truño del almendruño

Respecto a las mujeres esas....normalmente detesto el tono de los articulos de Arturo Perez Reverte pero me da la impresión de que es el más adecuado para decirles a estas majaderas lo que se merecen

Lo de la foto de Karl Lagerfeld parece la segunda parte de Doctor Strangelove que esta vez viene acompañado del tipico lacayo chirriante que termina convertido en un mono disecado con traje de botones

Gunillo dijo...

Érase una vez dos blogs gemelos....:D

3'14 dijo...

Voy a ser mala, claro que las sisters de Chabeli (sin acento por que me da la gana) no se sienten completas sin ella, la primogénita tiene la carne que a ellas les falta. En general esta familia creo que deben tener alguna disfunción genética que les producen émbolos que les evitan el riego sanguíneo en el cerebro.

De la segunda foto, sí la de esas simpáticas ardillas junto a esos maniquies de plástico, ¿Te has fijado que para conjuntar del todo, los críos deben de ir vestidos exactamente idénticos de dos en dos? A eso se le llama dejar florecer la propia personalidad.

La tercer foto me da grima. ¿Donde quedó aquella generación JASP?

Lo inquietante de la última foto es, a mí al menos me ha pasado por la mente, ¿Se le estará sujetando la cabeza a Lagerferd con el cuerpo mediante ese pedazo de cuello almidonado? Da la sensación que a la que se descuide le caerá rodando. Lo mejor el fondo, con ese papel de pared igualito al que tenían mis padres en el comedor de casa allá por los 70.

Y para terminar con el principio de tu post, que muchas empiecen a cambiar: Mujer de la limpieza por servicio doméstico (en el caso de la clásica chacha )o de limpieza. Pero es evidente que molesta mucho a unA médico no ser médica, a unA juez no ser jueza... Pero ser la mujer de la limpieza es algo tan.. natural???

andrés dijo...

otra vez me caí de la silla. Y eso que juraría que revisé las patas después de leer aquello del síndrome de Ramoncín.

A mi me parece enórmemente legítima la prouesta de el instituto de la mujer, aunque bien podrían darnos el nombre de esa señora, la dueña. Aquello de denegar el sexo lo veo un poquitín papista, con todo lo que ello conlleva. La propuesta del yoa y el tua es para llevarle, querido cinephilus, a algún sillón de la academia de la lengua, elija usted la letra y póngale sexo. Y procure que ese sillón esté bien fijo al suelo porque estoy viendo las fotos y mi silla se vuelve a tambalear...