28.11.06

Equipaje de mano

Dos despedidas en un día son demasiado incluso para mí. Y eso que ya debería estar más que entrenado, incluso habituado a facturar emociones y sentimientos con la habilidad de quien pasa por el infernal control de pasajeros sin que le piten las llaves o el reloj. En mi caso, soy capaz de despojarme de cualquier metal en tiempo record, hasta de llenar con soltura las nuevas bolsas transparentes donde exhibir los botecitos de gel secuestrados del último hotel o las muestras de perfume con las que seducir y ser seducido. La intimidad, en perfectas muestras de no más de 100 ml., también pasa el control y se aleja en esa aduana frágil y dolorosa que es la de la memoria.

Y a pesar de la costumbre y de las horas vividas en aeropuertos de ida o de llegada -he perdido la cuenta de las ciudades sumadas-, esta vez -tarde dominical, hórrido instante de cualquier semana- se me hizo demasiado difícil duplicar el adiós. Despedirme a un tiempo de Barcelona y a otro de Bruselas, hacer dos guiños, dos llamadas, dos muecas de no pasa nada cuando sí que pasa, cuando lo que pasa es esta desolación que no me deja en paz, porque no puedo esterilizarla en otros 100 ml., ni guardarla en otra bolsa de plástico, ni convencionalizarla hasta que me deje respirar.

Quizá por eso, entre hastiado y simplemente exhausto, esta mañana mi cuerpo volvió a desprenderse de mí declarándose en necesaria huelga, obligándome a estar en cama un día. Y no a estar en la cama, para que luego digan que los artículos no son semánticos. Que no significan. Estar en la cama significa un algo, es más, significa un alguien, es sudor con alguien. Estar en cama no significa más que sudor por fiebre. Eso y algún que otro analgésico de los que sí permiten pasar en el control del aeropuerto.

Mi cuerpo, en realidad, ya debería saber de qué va todo esto. Debería ser tan ágil en la convalecencia y en la espera como las ruedas de mi samsonite. Como las maniobras del siguiente avión. Pero hoy -lejos de aéreo y volátil- soy más bien lastre y añoranza, nostalgia y días tachados en malva -qué le voy a hacer, solo concibo la versión queer de la melancolía- en mi calendario.

17 comentarios:

Mari dijo...

de areopuertos y fragancias de 100 ml. algo sé. De despedidas inciertas y dulces. Y de camas afiabredas y solitarias también.

venga que lo acompaño
besos CK

Reality Bit dijo...

Cuídate, toma mucho líquido, que es muy bueno, y no cometas imprudencias: me refiero a andar descalzo, salir sin abrigarte... no a las otras imprudencias, a las mentales, que puedes y debes cometerlas.
Saluditos apretados

Anónimo dijo...

Hola guapo, espero que te pongas bueno pronto.
Y yo agobiando con concursos funcionariles...
Besos y mucha sopita

Sinclair

dexter dijo...

Uy que susto yo que iba leyendo lo del proceso gripal y la fiebre, teniendo el antecedente de un título tan contundente como Terminal, ya estaba en lo peor. Pues nada, sirvan estas líneas para ponerme de largo en este blogggg y para desearte que te pongas bueno, aunque seguramente siempre lo has estado y mucho.

andrés dijo...

si, rechazo rotundamente el carácter funerario del título, más que nada por haberme sentido identificado con el resto. Me niego, me niego

kisses

3'14 dijo...

Siguiendo con la semántica, tampoco es lo mismo ponerse enfermo que estar enfermo ;)

Y es que estoy convencida que este pasado fin de semana en Barcelona te has puesto tan enfermo que ahora lo estás...

Para lo segundo hay múltiples medicinas, tanto naturales como farmacológicas. El gelocatil lo cura casi todo...

Para lo primero, tendrás que volver a repetir ese doloroso trance una vez más que supone toda despedida. Pero no olvides que siempre es mejor un hasta luego.

Recupera tu salud para poder enfermar de eso que tanto nos apasiona ;)

Besos curativos (me gusta esto de personalizar los arrumacos)

Anónimo dijo...

"Señor librame del dolor físico que del dolor espiritual ya me cuido yo"

Oscar Wilde

MM dijo...

Decía Cole Porter ke "cada vez ke nos despedimos morimos un pokito", y tenía razón. Por esa razón hace tiempo ke deje las relaciones a distancia, ke son malísimas pa la salud.

Cinephilus dijo...

Mari y Reality Bit, gracias por la compañía, los mimos apretaditos y los cuidados verbales a un griposo quejica. Llegan con tanto cariño como son recibido ;-)

Mi querida Sinclair, tú nunca me agobias. Es más, de ti nunca hay bastante, ya lo sabes. Espero con auténticas ganas nuestro tête-à-tête.

Ay, 3'14 y Sisterboy, qué bien me conocéis... Sin duda, la pasión de la que me gusta enfermar a mí es otra... y, sin duda (bis), la cita de Wilde es de las que me autoaplico en una décima de segundo.

Gracias por tu puesta de largo en este blog, dexter. Además, tu sabia frase sobre lo estupendo que estoy te hace acreedor del título al comentarista más querido de esta página. Esperamos que sigas en esa línea en el futuro ;-)

Y sí, Andrés, tenéis razón. No me di cuenta de la polisemia del título original... Así que me he permitido la licencia literaria de cambiarlo y poner otro menos fúnebre...

En cuanto a los amores a distancia, mm, me temo que no se eligen. Mi primer gran amor fue un chico alemán que vivía en Berlín... Después de pasarlo fatal tras una relación imposible me prometí que jamás mantendría una relación a distancia... Pero al cabo de unos años apareció él, esa persona que le da sentido a todo en mi vida y sin la que no puedo explicarme, ni definirme, ni concebirme. Y esta vez, a pesar de todo el dolor que conlleva esa itinerancia emocional, ambos la vencemos porque creemos mucho y muy intensamente en lo que sentimos. En la ecuación, y a pesar de las crisis que supone la nostalgia, vence la necesidad. La suya, con nombre propio, por eso no me sirvió mi propia ley...

Vaya, perdón por el rollo, a mí esto de la gripe me pone sentimental... Tranquilos, volveré a ser frívolo y pro-basura en el siguiente post ;-)

Max dijo...

Considerando los posts que escribo y los que no escribo (y los que habiendo escrito no publico), me he quedado pensando en eso de la melancolía “queer”, porque creo que debo estar más melancólico de lo que pensé, pero en modalidad maniaca. Y claro, no es gratuito que escribas sobre los artículos semánticos o que reflexiones sobre la polisemia del término “terminal” (entre otras acepciones, la de ese lugar desde donde te vienes o hasta el que llegas), porque la cosa es que ésta pérdida que se experimenta en el yo (siguiendo la narrativa freudiana) se materializa en esa mancha fantasmal que borda nuestros nombres sobre los ropajes de esos fantasmas que nos ponen melancólicos, porque de sólo mirar las sábanas sucias en una habitación vacía queda claro que la raíz etimológica de “semántica” se ha vuelto ya el nombre mismo del conductor de ese tren supersónico llamado deseo.

NaT dijo...

Voy a ser un poquito más práctica.
Cesta sobre la mesa a llenar con:
Termo con caldo de gallina (de pollo no que luego uno se pone melancólico) recién hecho.
Calcetines de lanita para evitar los pies fríos.
Mantita para arrebujarse caliente en el sofá.
Pijama de franela, (que lo de los resfriados ya se sabe que es por dormir con el culo al aire.)
Bolsa de agua caliente, para evitar echar de menos ese cuerpo al lado bajo las sábanas... sí, no es lo mismo pero es mejor que tener la cama fría ¿no?
Una bolsa de chuches para compartir ¡¡me pido las gominolas de mora!
Un surtido de películas: Aeropuerto, Aeropuerto 75, Aeropuerto 77, Aeropuerto 79...
(porqué serían siempre impares)

Y por supuesto muchos muchos mimos, abrazos y cariñitos, los besos creo que los dejaré para otro día, no vaya a ser que me contagies... yluego tengas que hacerme un hueco en el sofá, jajajaj.

En serio, cuídate mucho, al menos eso que se puede curar con un poco de sopa caliente y reposo. Para lo otro; no hay antibiótico lo suficientemente fuerte me temo.

UN besazo... a lo Blancanieves no cura las penas, pero al menos si la muerte del corazón

Cinephilus dijo...

Del tren del deseo que con tanta contundencia (y verdad) citas, Max, habló con acierto el desgarrado Tenessee... Supongo que rasgarse la camiseta es un primer paso para empezar a rasgarse el corazón... Por cierto, busco cual Susan desesperada (Madonna habla por mí) la dirección de tu blog, pero en tu perfil no aparece. ¿Alguna pista para satisfacer mis ganas de tu prosa?

Ay, mi Nat, qué bien sientan tus mimos de cuento de hadas... Me quedo, eso sí, con la cesta como lobo feroz aprovechado, porque incluso cuando estoy en cama sigo manteniendo mis malas costumbres y es que, eso no se lo digas a nadie, siempre se pueden conseguir enfermeros guapos si se dispone de la agenda telefónica adecuada ;-) Besos de Shrek cuando es realmente guapo, es decir, cuando es verde.

Max dijo...

Como yo no soy yo (ya sabrás de qué hablo), en mi perfil no sale la dirección de mi blog (¿cómo podría ser “mío” si yo no soy yo?). No obstante alguno que otro “habitué” tuyo (Mari, por ejemplo) me tiene vinculado al suyo.

Anónimo dijo...

no temas, siempre habra en Barajas unas manos para decirte BIENVENIDO A CASA.


bisous

dave

Cinephilus dijo...

Ay, mi Dave, tú siempre tan dulce... Resérvame algo de esa dulzura para este saturday nigh. Italy (in Madrid) wait for us ;-)

Vargtimen dijo...

Me asalta una duda. ¿Cómo saber cuando Cinephilus tiene fiebre? ¿Como constatar la elevación de la temperatura corporal en alguien tan calenturiento de por sí? ¿Acaso no está ya febril en estado basal?

Mejórese, calentorro.

Cinephilus dijo...

Hmmmm... lo cierto, Varg, es que sé que tengo fiebre cuando me baja la temperatura... Ese cambio que me devuelve a la normalidad mi cuerpo no es capaz de resistirlo :-P