8.11.06

Estatuas de sal

Has contado los días.

Estás convencida de haberlo superado, de haber olvidado que compartisteis vida y cama, aunque -miéntete cuanto quieras- sigues haciendo muescas en la pared de tu propia cárcel, esa que nadie más que tu ansiedad conoce. Esa que a ratos se llama insomnio, a ratos depresión, a ratos nerviosismo. Cambia de nombre y hasta de forma, pero mantiene el contenido intacto de los días. Los que tachas satisfecha y orgullosa de haber tomado la decisión correcta. Lo correcto nunca se te dio bien, así que tienes que convencerte de que ha sido un acierto esa despedida que hoy te encierra en una grieta por donde solo contemplas el tiempo anudándose inútil sobre sí mismo.

Sabes el día, la hora, el minuto exacto en que dejaste de mirar atrás. El instante preciso en que borraste su número y mandaste a la papelera de reciclaje sus correos. El segundo en que te prohibiste escribirle un solo sms más. Mierda de móvil. Mierda de cobertura. Mierda de mundo contemporáneo, de posmodernidad y de soledad tecnológica. Reniegas mientras intentas serenarte contando las muescas. Una a una. Con la respiración lenta y acompasada que te recomendaría ese psicólogo al que no vas a ir. Para qué. Para que te sermonee o te pida que seas tú quien lo haga. Para que te diga que no puede recetarte nada. Para que agonices en público en lugar de romperte llorando en privado. Por eso no acudes. Por eso respiras con fuerza. Despacio y en orden carcelario. Igual que tu pared.

Todo eso, sin embargo, ocurre en un segundo. Un instante que nadie más percibe. En un lugar común. En un rincón casi siempre cotidiano. En ese recodo de la vida diaria donde no te permites las lágrimas porque alguien estará siempre mirando. Nuestra soledad está jodidamente acompañada. Ya lo sabes. No estás sola: solo sientes estarlo. Pero es un espejismo. Igual que lo demás (Schopenhauer, supongo).

Ahora, en este último bar, en esta última hora de la noche, en esta última oportunidad de follarte al tipo que te ofreció un cigarro unos minutos antes reconoces la opción de fundirte en esa masa donde no estarás sola porque habrás dejado de ser tú para ser solo cuerpo. Para ser solo carne. Para enfundarte en la piel de ese tipo del que no quieres saber su nombre y al que no tendras que borrar de tu agenda. Del que no esperarás llamadas, ni mensajes, ni correos electrónicos con guiños compartidos. Guiños que sólo él y tú podíais entender en la soledad de aquella orgía compartida e interminable. Guiños que murieron cuando hiciste lo correcto y cerraste la caja y ahorcaste a Pandora y te negaste a volverte hacia atrás y a convertirte en sal.

No, tú no quieres ser sal. Por eso no te puedes dar el lujo de llorar. Ni del psicólogo. Porque el llanto es salado, como el que puede que estalle justo después de abandonar la cama de ese desconocido del último bar, ese de quien solo esperas que sepa comer bien tu sexo y provocarte algo parecido a un orgasmo. Y, cuando llores, porque esta noche también acabarás deseando no haber borrado su teléfono, recuerda cuánto dinero te estás ahorrando gracias a tu fortaleza y al alcohol en terapia y pastillas. Eso no va a solucionar tu soledad, pero al menos, sí la hará más rentable.

18 comentarios:

Reality Bit dijo...

Prímer!
Yo me he convertido muchas veces en sal, y siempre me he arrepentido, como supongo que se arrepintió la excelsa Sara en esa primera ocasión.
Me convertí muchas veces en sal pero sé que no podría haber sido de otra manera. He sido estatua de sal muchas veces, y sé que precisamente por eso he podido olvidar. Porque volver la vista atrás, pensar que ha sido un bache, luchar por recuperar muchas veces te desconcierta, te humilla, te destruye. Y la destrucción siempre implica cambio. Y cuando se da ese cambio, esa destrucción, es aún más fácil romper con todo y ya nunca mirar atrás, ya nunca permitir convertirte en estatua de sal.
Muchas veces he sido estatua de sal, y sé que eso me ha hecho crecer, aprender, ser más yo. Porque yo, al fin y al cabo, nací para estatua de sal, para encontrarme a mí mismo a través de las personas que me han forzado a mirar atrás. Para odiarlas y convencerme de que es estúpido mirar atrás.
"Sabes el día, la hora, el minuto exacto en que dejaste de mirar atrás", dices. Sí, siempre recuerdas ese momento, ese lugar, esa persona. Y es un momento tan dulce, y a la vez tan amargo, que entonces sabes que no hay marcha atrás.
Gracias por el post. Y perdona mi hemorragia verborreica.
Saluditos apretados

Cinephilus dijo...

Totalmente de acuerdo contigo una vez más, Reality bit. Para vivir, para sentir, para ser es preciso saber volverse sal y atreverse a desmoronarse. Mentir(se) no sirve de nada. Ese, a su modo, era uno de los temas del relato.
Besines también apretados ;-)

NaT dijo...

:'(

MM dijo...

¿ Pero cuantas veces podemos volvernos sal? Me da la impresión de ke no es una capacidad ke tengamos ilimitada.

Cinephilus dijo...

No sé si hay límite, mm, supongo que a veces nuestra capacidad de supervivencia nos sorprende. El instinto, tal vez...

No estés triste, Nat, que solo es un relato. Besitos de cine, preciosa

3'14 dijo...

Un relato como la vida misma. Quien no se haya sentido identificado con lo que has escrito por haberlo vivido alguna vez en la vida es que no es de carne y huesos. Es de latón, o lo que es peor, hojalata.

Menudo mal cuerpo me ha entrado. Joder, y leyendo hoy en el periódico de que el 25% de las personas que acuden al médico es por estados de ansiedad o depresión... No quiero formar parte de una estadística, aunque, o estás en un lado o en otro...
El psiquiatra receta mientras engulle unas píldoras. Luego te recomiendan encontrar la solución en tu interior. ¡Pero si está vacío! Por no hablar de que cuando no cabe nada más, todos esos residuos se resisten a permanecer ahí porque tu piel ha cerrado ya todos sus poros. Deliro. Lo dejo por hoy. Demasiado ruido en mi cabeza.
Besos neuróticos ;)

Gunillo dijo...

Mira, ayer me quedé estudiando hasta las 2:00 a.m, pero no poq tuviera tantísima materia atrasada si no porque entre apunte y subrayado estuve haciendo recuento de todas las veces que me he convertido en Cloruro Sódico ante la indiferencia/rechazo del susodicho de turno.
Siempre que he superado un encoñamiento ha sido "gracias" a encoñarme de otra persona; siendo ésta mucho peor que la anterior, con un trato más impersonal y para provocar rupturas más violentas.
Me he dado cuenta que en mis relaciones con la gente que me gusta, alcanzo límites de un patetismo sangrante.

Mari dijo...

Lo real es inaprehensible dec[ia Lacan, ubicándonos el muy pendejo entre la brecha del sexo y la muerte. Como soy más erótica que tanática, a vivir....
aunque duela

Cinephilus dijo...

eros y thanatos... yo también me quedo con eros
solo hay placer si uno se atreve a sentir dolor
así que la sal, en mi caso, no me da miedo, aunque a veces me ahogue en agua no potable...

w. dijo...

Como estatua de sal que, ciertamente, también soy, sé lo difícil que es, sobre todo cuando el inevitable ardor desmorona la sal en granos que se quieren perder donde no querría. Pero se van cayendo, porque eso tiene lo inevitable.
Así, cual Orfeo, camino delante de Euridice, pero no puedo mirarla... Y sin embargo la miro. Ya sal es también ella... ¿¿¿Nos redimirá el amor, como en la leyenda????
Jesús, y todo esto lo escribo mientras veo el final de supermodelos... Paro aquí porque mi capacidad de asimilación-producción de material intelectual se me acaba de agotar.
Bs

dreambear dijo...

Como siempre es un placer leerte. Saludos!!!!

Gunillo dijo...

La final de Supermodelos fue una sorpresa para todos...!
Yo estaba agarrado al móvil, impertérrito y taquicardio hasta la conclusión final.
Fue infartante.
De todas maneras, como Elizabeth, ninguna.

Cinephilus dijo...

Queridos Gunillo y W., ayer estaba yo absolut-amente dedicado al vodka y al baile, así que programé mi dvd y ahora, mientras me doy al vicio de la comida y de la gula, disfrutaré en diferido de ese gran espectáculo que debío ser la final de Supermodelos... Hay eventos mediáticos que uno nunca puede perderse ;-)

Besos también para ti, Dreambear, siempre es bonito ver tu sonrisa por aquí.

andrés dijo...

La muerte se combate con sexo, se olvida con alcohol y se disimula con cremas faciales.

gracias por el post

Naxo dijo...

Un texto duro... No el más recomendable en mi estado de estas últimas semanas, pero ciertamente bueno...
De todos es sabido que lo que contrarresta a la sal es el azúcar. ¿Que el guiso te queda salado? Añádele un poco de azúcar...
Por eso propongo la dulzura vital como arma contra esa costra de sal que a todos se nos forma en el corazón en un momento u otro de nuestra vida.
Un beso con sabor a gominolas, a chocolate, a mandarina...

Naxo dijo...

Por cierto... ¿cómo pudo ganar Supermodelo 2006 la tiparraca más fea de todo el concurso? No le cierra la boca, y tiene un cuerpecillo que parece que esté enferma...
Vale, ya habéis podido comprobar que yo también ví la final, pero es que tengo alma de Supermodelo 2006, no lo puedo evitar.
A ver si para el 2007 me presento. Total, si ha ganado esa tía, yo también puedo. Y sobrado.
jajaja
Besos de pasarela!

Vargtimen dijo...

Me encanta como escribes, Cinephilus. Ya te lo he dicho en otras ocasiones.

Cuando veas la final de Supermodelo, intenta no caerte de culo cuando haga irrupción en el plató el profesor de gimnasia, el negro.
En algunos paises, a día de hoy, bailar y vacilar así en público aún se castiga con pena de muerte.

Anónimo dijo...

"400 golpes contra la pared
han sido bastantes para aprender
a encajar con gracia y caer de pie
esconderlo dentro y llorar después
Por eso cuando dijo que no me quería
apreté los dientes dije que me iría

1,000 pedazos
de mi corazón
volaron por toda la habitación

Se quedaros todos rotods por el suelo
uno fue a clavarse en su chaqueta de cuero
los cogí de prisa y me los guardé
por si hacían falta para otra vez
En medio de mi pecho quedó un agujero
por que no se viera puse mi sombrero

1,000 pedazos
de mi corazón
volaron por toda la habitación

Dejé sólo un trocito dentro de su bota
para que le duela si se va con otra.

1,000 pedazos
de mi corazón
volaron por toda la habitación
por toda la habitación
pot toda la habitación."

Mil pedazos
Christina y Los Subterraneos

Una forta abraçada!