28.12.06

Año ¿qué?

Nunca he tenido la sensación de estrenar año en enero. Es un mes ridículamente situado al principio de nada, un paréntesis a fin de cuentas religioso que nada tiene que ver con mi forma de sentir o medir el tiempo. Siempre, desde que tengo uso de razón, comencé mis ciclos en septiembre. En parte por causas académicas y en parte -casual pero cierta- porque he tenido hasta ahora la sana costumbre de dejar mis sucesivos trabajos en junio para incorporarme a los nuevos en septiembre. Ahora, el nuevo puesto en el instituto reverdece esa sensación de estreno del mes de septiembre.

No, definitivamente, en enero no me siento especialmente festivo, ni siquiera en el festival de las rebajas, donde he comprobado que jamás hallo nada que me guste o que, peor aún, me siente bien. Así que, anulado por lo profano y hastiado por lo religioso, el 1 de enero no es más que un día consecuencia del anterior que antecede, como mucho, al cambio de la hoja de calendario.

Para colmo, en los últimos años sí me propuse con cierta buena o incluso óptima intención hacer propósitos de novedad en estas fechas. Así que, con una ingenuidad imperdonable, me convencía de que los borrones que la vida acababa de dejar en los meses precedentes serían sustituidos por mejores tiempos, por días más brillantes, por menos nubes. La vida, sin embargo, ha castigado con saña mi ánimo chaquetero y, cada nuevo año, sumaba otra ausencia. Así han sido estos cuatro últimos años. Una sucesión estúpida de ausencias irreemplazables que parecen no tener final.

Ausencias permanentes o temporales. Elegidas o impuestas. Voluntarias o hasta cromáticas. Ausencias femeninas y masculinas. Ausencias explícitas y secretas. Ausencias que son renuncia o que son un ejercicio de pura madurez. Ausencias de amigos (entre, con y bajo comillas) que resultaron no ser tales, de conocidos que demostraron ser tan solo eso, de enfermedades que se llevaron consigo a quienes tan bien me definían, de cambios que arrastran a su lado a quienes ahora ya no tengo junto a mí.

Quizá por eso, si me pongo a pensar en ello, prefiero no iniciar este supuesto nuevo año con ilusión. Tampoco con derrotismo. Ni siquiera con esperanza. Lo afronto con cautela, con prevención, mirándolo con cierta distancia, con cierta ironía. Porque ya he asumido que puede traer consigo nuevas formas de nostalgia y de extrañeza, nuevos huecos de esos que no se llenan porque tienen su nombre propio y su carné de identidad incaducable. A su modo, supongo que sumar días es también sumar huecos. Y a mí, en épocas así, me ataca un irrefrenable síndrome de coladero.

12 comentarios:

Mari dijo...

sí, eso es lo malo de los inviernos en el norte. En el Sur (de América) el fin de año coincide con el inicio del verano, vacaciones de dos meses y olor a jazmín. Eso es un verdadero año nuevo.Pero igual agradezcamos que se va el fucking año del Perro y que viene el año del cerdo ¿Será eso malo? Ojalá que no, mi cuerpo ya no dá más.

Gunillo dijo...

a mi me pasa igual, hago el recuento de cómo ha sido el año desde Septiembre hasta verano. Enero no significa nada en mis "crónicas vitales".
y lo de ir de rebajas?!?!? jajaja se lo dejo a quien tenga ganas de remover amasijos de ropa durante horas, para finalmente dar con una talla XXL.
Qué perezaaaa....!

3'14 dijo...

No lo habría expresado mejor ni con enormes esfuerzos.
No recuerdo hacer una lista de buenos propósitos en año nuevo, porque ni los cumplo ni se cumplen los deseos... No hago balance del año, porque de ser así todos tendrían lo bueno y lo malo que los neutralizara. No puedo atribuirle a un año la pérdida de alguien, sólo a la vida, y eso, ya lo se de antemano, ni concentrar todo un año en algo que me sucedió a lo largo de este. Sí recuerdo fechas concretas que marcaron un antes y un después, a partir de ahí podría considerar el día siguiente como años nuevos, si con eso significa un baño de esperanza. Entonces, cada día debería ser año nuevo, y hace demasiados que lo reservo para un día de resaca (la excusa para una fiesta siempre es bien recibida) pero no se yo si sobreviviría a una vida de resaca.

Nada de rebajas!!! Acabamos comprando lo que no necesitamos, gastando más del presupuesto y sintiéndonos estúpidos y estafados.

Besos a puñados, un placer haberte descubierto, lo sabes ¿no?

Max dijo...

Sumar huecos: quizás sea una definición tentativa del buen propósito de año nuevo, especialmente para un profesor: aprender a desaprender (a tantos nos acecha esa idea de que el conocimiento nos colma e, incluso, que nos calma). Y como insinúas, quizás lo que hay que desaprender es esa manía por la ilusión, en todo lo que tiene de ilusa, porque vivir es, quizás, este acto de aprehender lo que hay, agujeros incluidos.
Merry Xmas!
P.S. No sé cómo serán las rebajas por allá, pero lo que es en Nueva York, la tarjeta de crédito llega desgastada de felicidad (o idiotez, realmente no distingo) consumista antes de siquiera comenzar el año.

dexter dijo...

Pues os diré que el fin de año coincide casi con mi onomástica - por cierto, se admite dinero en efectivo, Master Card y la tarjeta de compra de El Corte Inglés- así que la línea convencional que separa un año y otro es en mi caso un poco menos convencional.

Arual dijo...

A mí me gusta hacer el balance de lo positivo del año, lo intento hacer simplemente por hacer criba de lo que mereció la pena y olvidarme de lo que no. Y me gusta pensar que el año que entra por lo menos también tendrá componentes para mi lista de cosas buenas. Pero es curioso que a medida que pasan los años me cuesta más elaborarla, supongo que es porque los acontecimientos negativos van contrarrestando con más fuerza los positivos, quien sabe.
Un placer leerte Cinephilus.
Saludos y felices fiestas, :), porque seguro que en estos días te ves embutido dentro de una de ellas, ¿a que sí?

Fidelio dijo...

Querido Cinephilus, me uno al grupo de los que inician el año en septiembre y no en enero. Supongo que por algún extrañó motivo, desde que era pequeño afrontaba en comienzo de curso con una ilusión que, a mis cada-vez-menos-pesados 30 años, permanece aun en mi cabeza. De todas formas para mí el 2006 si que ha sido un año que recordaré de esa otra forma tan estándar. Desde el 1 de enero hasta el día de hoy. Ha sido la catarsis que, supongo, llevaba esperando durante millones de años y que se ha concretado, por fin.
Con respecto a tus ausencias, a tus aeropuertos, a tu síndrome de coladero … es verdad que hay huecos que tienen DNI, que hay huecos con voz, con sensaciones, con olor e incluso huecos que, como los clavos de la parábola de catequesis, dejan marcada la madera … cuando pienso en todos esos huecos, a mí me funciona la ironía … me parece una elección perfecta para empezar el año …

Fidelio dijo...

Querido Cinephilus, me uno al grupo de los que inician el año en septiembre y no en enero. Supongo que por algún extrañó motivo, desde que era pequeño afrontaba en comienzo de curso con una ilusión que, a mis cada-vez-menos-pesados 30 años, permanece aun en mi cabeza. De todas formas para mí el 2006 si que ha sido un año que recordaré de esa otra forma tan estándar. Desde el 1 de enero hasta el día de hoy. Ha sido la catarsis que, supongo, llevaba esperando durante millones de años y que se ha concretado, por fin.
Con respecto a tus ausencias, a tus aeropuertos, a tu síndrome de coladero … es verdad que hay huecos que tienen DNI, que hay huecos con voz, con sensaciones, con olor e incluso huecos que, como los clavos de la parábola de catequesis, dejan marcada la madera … cuando pienso en todos esos huecos, a mí me funciona la ironía … me parece una elección perfecta para empezar el año …

inquilino dijo...

En realidad, lo único que comienza realmente el enero es el aburridísimo año fiscal. Claro que tampoco me parece tan mal porque si a la inevitable depresión postvacacional de todos los septiembres tuviera que sumar la frustración por todos los grandes propósitos de año nuevo que incumplo al tercer día creo que no podría resistirlo.
En fin, tú quéjate cuanto quieras sobre el año nuevo que no te librarás de comenzarlo con la nena dándote la murga X-D

Mart-ini dijo...

A pesar de todo, yo quiero felicitarte.

Feliz 2007

NaT dijo...

Yo me uno a Mart-ini XD
Asi que ¡¡¡feliz 2007!!!
que este sea un año muy muy bueno
Un besote a lo Papa Nöel, naricilla con naricilla ;)

coxis dijo...

ay, cuánta razón tienes...