11.4.07

Ahí vamos

Domingo. Suena el despertador y me hago el dormido sin demasiado éxito. Sigue lloviendo. Igual que los días anteriores. Igual que otros domingos. Finjo no escuchar el timbre y olvidar el trabajo. Un trabajo no remunerado. Un trabajo de horas dedicadas a una de esas pasiones que no se explican. Que no puedo ni siquiera justificar ante mí mismo. Una pasión que se parece mucho al teatro, que tiene algo de eso, y que lleva viva ya toda una década. Con nombres propios, claro, porque sin mi grupo seguramente seguiría escribiendo. Tratando con palabras. Pero haría mucho tiempo que habría abandonado las tablas, los ensayos, los certámenes, las salas alternativas de escenario y medios tan reducidos como su aforo. Las salas del teatro que me gusta. O de las palabras que me provocan. Sí, todo eso lo habría cambiado por la comodidad de mi escritorio. De mi ordenador. De la seguridad que da escribir sin pelearte tanto. Ahora, lo confieso, tengo ganas de que me estrenen otros. Pero sigo respirando a través de mi grupo. De la gente excepcional que lo compone.

Suena el despertador. Y justo este domingo, este en el que el cansancio y la desconfianza en mí mismo me doblegan, encuentro tu brazo rodeando mi cuerpo. Internándose en mi sexo. Alentando con procacidad un despertar que se hace inminente. Así que, a través de ese orgasmo madrugador -con el placer que provoca el sexo en duermevela-, me demuestras una vez más tu apoyo en esta locura y eso hace que mi inseguridad tenga que doblegarse ante tu ánimo. Porque, como tantas otras cosas, también en esto habría tirado ya la toalla -tan poca fé tengo en mí tantas veces, ya lo sabes- y ahora tendría más recuerdos que proyectos.

Salgo y, tras la lluvia incómoda y el autobús infame, comienza un ensayo donde ellas vuelven a darle a todo un sentido que el despertador ignoraba. El sentido de unas horas intensas, hilarante, voraces. Porque no sabemos si la obra es buena, si el montaje funcionará, ni siquiera estamos convencidos de que sea divertido, pero el proceso -el camino hasta su estreno- está siendo especial. Como todos los caminos que en estos años transitamos juntos.
Las ausencias duelen, desde luego. Y se echa de menos la Voz -allá en Barcelona- y el Lirismo -allá en Philadelphia-, pero de algún modo ocupan sus asientos en cada ensayo también ahora.

Y mañana, al fin mañana, estrenamos este collage -este zapping en el sentido más literal del término, si es que la RAE lo admite algún día- donde no hay más pretensión que comunicar inquietudes y contar, con humor negro, retazos de vidas. Escenas que rozan la hipérbole, que no tratan de ser naturalistas, que ni siquiera estamos seguro de que sean teatro. Escenas de trámites absurdos en el INEM, de incomprensibles despedidas de solteras, de anuncios de compresas y de repúblicas independientes suecas a golpe de especulación ajena.
No sé, la verdad, qué saldrá mañana. Ni siquiera estoy seguro de que salga bien. Todos trabajamos en otras cosas. Todos llegaremos cansados y estresados a la función. Todos habremos destinado muchos días que no tenemos a la hora y cuarto de mañana. Y en una hora y cuarto puede pasar de todo. O puede, mucho peor, no pasar nada. Pero eso tampoco creo que importe.

Importa saber que hay tantos motivos -con nombres y apellidos concretos- para vencer la pereza del despertador, para seguir rompiendo la lluvia de un domingo, para no dejar que venza la inseguridad y su séquito de temibles fantasmas. Eso, sinceramente, sí que importa.


Zapping mileurista. Festival de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Filología (frente a Derecho). 20 h. Autobuses G, U, I. Entrada libre.

7 comentarios:

inquilino dijo...

Muchísima mierda ;-)
Y muchos besos, por supuesto.

Anónimo dijo...

Suerte, anyway...

Mari dijo...

querido cinephilus, no sabe cómo me emociona y consmueven sus palabras. En serio se lo digo. Por momentos siento sana envidia por usted. Por ese compañero suyo que está ahí siempre y que lo ama y al que ama. El mío está lejos, muy lejos, al otro lado del atlántico. Lo extraño ¿sabe? Lo extraño mucho, mucho. Quisiera sentir sus brazos rodeandome por las mañanas, quisiera que esté aquí ahora que no falta nada para mi vernisage. Aquí llueve también, llueve y llueve, del cielo y de mis ojos. Porque, querido amigo, yo también necesito los brazos de quien quiero rodeándome.

SisterBoy dijo...

Trataré de que los ojos prestados que tengo en Madrid vayan a verla :)

Arual dijo...

Suerte toda querido Cinephilus, toda la que necesites y más aunque me temo que teniendo a quien tienes a tu lado, todo lo demás vendrá rodado, besos guapo!!!

Queer Enquirer dijo...

Mucha mierda!

Besos escatológicos :***

3'14 dijo...

¿Que tal la obra??? Espero que tuviera mucho exito para que algun dia pueda verla en Barcelona :))

Y si no, por lo menos dime donde puedo conseguirla para leerla. Me apetece mucho.

Besos guapo! De una ausente que te tiene presente.