15.4.07

De lentejuelas


La estupidez ajena desata -deduzco- mi lado más divo. Y es que desde el patinazo de la Cutre-Universidad-Complutense este jueves, me ha dado por una sobredosis de música reina (¿nos inventamos ese neologismo?) que incluye desde los gritos más histéricos de Mónica Naranjo a este clásico instantáneo y redescubierto anoche a eso de las 6 de la mañana con la voz (por decir algo) de Gloria Trevi.

Del jueves, digamos que se trató de constatar que la Universidad Complutense de Madrid es un organismo caótico, infame, absolutamente desorganizado y profundamente desinteresado en los alumnos y demás particpantes en la comunidad universitaria. El porqué, digamos que una bonita anécdota consistente en que anunciaron y programaron una actuación -la de mi grupo- en un local -el Paraninfo- que, sin embargo, no reservaron, de manera que nos vimos obligados a suspender la función porque tres señorones que nada tienen que ver con la Universidad debatían ante una multitud de aburridos señorones y señoronas estupideces de esas que se hablan en estos foros para quedar bien. Nosotros, desde luego, aún no salimos de nuestro asombro ante la ineptitud de los organizadores del certamen, incapaces de otorgar una fecha y un lugar correctamente. Personalmente, sé que no se puede esperar nada mínimamente digno ni profesional de la Complutense -salvo algunos profesores excepcionales que allí resisten a pesar de la vacuidad reinante- pero no creí nunca que fueran a constatármelo de modo tan indignante.

Y por eso ayer, precisamente ayer, fue una noche tan alocadamente necesaria. Porque la compañía era estupenda y la música, increíblemente chillona. Así que liberar los pulmones fue todo un gusto.

Hoy, a cambio, me he limitado a dormitar hasta una hora infame, a elaborar un dossier de prensa de una novela que alguien debería haber quemado en lugar de haber contratado (pero de eso, hablamos en otro post) y a ver capítulos pendientes de todo tipo de teleseries norteamericanas. También me he deleitado con el suplemento de El País de hoy, donde como no les cabían todas las estupideces en el formato habitual, han sacado un Extra de Belleza (más bien, un catálogo de cremas) y con la revista Hola, que nos devuelve a Isabel Preysler (en realidad, nunca se fue) y nos ofrece un sobrecogedor reportaje sobre la casa de Falete. Falete de por sí ya me ha dado siempre mucho miedo, pero hay que reconocer que su mansión -que convierte los decorados de Entre tinieblas en prodigios de la sobriedad- provoca auténtico pánico. Cuando mi escáner se recupere del susto, cuelgo alguna foto. De momento, no he tenido el valor de castigar a mi Pc con tamaña ofensa.

También he dedicado parte del día a leer y hasta a escribir algo en lo que estoy medio metido y que no acabo de terminar, pero eso es mucho más aburrido de narrar, salvo que me diera un arrebato cultural-exhibicionista de esos que no suelo tener. No, por fortuna, yo no tengo el narcisimo de un Mister Cuenca -¿alguien se ha sobrepuesto a las imágenes del pobre muchacho?- ni las ansias chupacámaras de Derek -¿alguien entiende por qué está en un programa de monólogos mostrándonos que no tiene ningún talento verbal, en vez de en un programa donde nos muestre los talentos que realmente queremos ver de él?-, así que no hablaré de estas experiencias menos frívolas y sí me referiré a las segundas. O sea, a las frívolas.

Entre ellas, mi viaje -cual Chábeli en las noticias de hoy (sí, porque ha salido en las Noticias, muy cerca de sus borbónicas indigestiones)- a Valencia la semana que viene. Invitado -sí, sí, esto es aún peor que el post aquel donde colgué zapatos como si fuera un niño a la espera de los Reyes Magos- por cierta casa de modas que ha decidido que mi chico y yo estaríamos monísimos subidos a un barco y viendo la regata. Yo, de momento, ya tengo el modelo para el evento y, ahora mismo, estoy intentando diferenciar un barco de una lechuga, porque mi experiencia con la navegación se limita al barco pesquero de Playmobil que me regalaron cuando era niño. Ahora, que ya no soy niño (bueno, por pocos años, anyway), me visto de playmobil marinerito y, con esa excusa, espero disfrutar mucho de Valencia. Que, con mi acompañante, me resultó tórridamente hermosa en nuestra última escapada hasta allí.

De momento, no me extiendo más. Tengo que acabar de recortar las recetas de El País Semanal, acabar cierto capítulo de eso que supuestamente estoy escribiendo y, a ser posible, memorizar de una vez si babor es izquierda o derecha, a ver si consigo destacar únicamente por mi belleza apolínea y no por mi catetura naval...

9 comentarios:

inquilino dijo...

JUAS!! ¿Las recetas de El País Semanal? Será para hacer un collage, porque lo que es para cocinar... Ten cuidado, no vaya a ser que lugeo te comas alguna tostada que te hayas "cocinado" y te pongas "pocho" ;-)

Ays, gracias por el vídeo. ¿Cómo lechugas encuentras estas cosas? Tengo un sofá temblando desde que has colgado ese vídeo.

Mart-ini dijo...

catetura naval???, no lo niegues... siempre serás un divo vayas donde vayas y, como tal, tu "catetura naval" se convertirá en la grandeza de la escapada, como si lo viera...

Besos, con permiso.

Vargtimen dijo...

¿El Darek haciendo monólogos? No jodas.

Odio a Mónica Naranjo y ahora también odio a Gloria Trevi, porque son intercambiables, ésta un poco menos ordinaria.
Por cierto, ¿no estuvo en la cárcel o algo parecido? Lo mismo me estoy confundiendo.

Saludos!

Arual dijo...

Aiss catetura naval dice, pero si eres todo glamour estimado Cinephilus.... qué bien lo pasas chaval, seguro que con la escapadita a Valencia se te olvida lo del incidente en la Complutense.
Besos!!

Queer Enquirer dijo...

Lamento lo de la Complutense. está visto que todas las universidades funcionan igual: como el culo.
Lo que no te perdono es que no conocieras la canción de la Trevi, cuando la estrené en mi blog. Nena, tienes que pasarte más por mi casa. Vente que te invito a un café.
Y como Vargtimen vuelva a hablar mal de la Naranjo le arrancaré uno a uno los pelos de los huevillos. (Con la boca, eso sí)

Cinephilus dijo...

gracias a todos por los ánimos, intentaré hacer un papel espléndido en la copa valencia... ;-)

y sí, queer, es imperdonable que no conociese ese temazo gracias a tu igualmente imprescindible blog, no volverá a pasar, palabra divina :-)

SisterBoy dijo...

Espero que el acontecimiento de Valencia sea profuso en fotos

Anónimo dijo...

Puag!

Mari dijo...

me pierdo en la jerga
ayúdeme cinephilus que no lo entiendo...

(asi no me peleo con el noviete también)