18.5.07

Arte nuevo de hacer comedias

Esta semana me quedo, sin duda, con dos nuevos métodos cómicos de diferente calado pero resultado similar.

El primer instante es la conversión mediática de Sebastián, candidato a la alcaldía madrileña, ante las cámaras de TVE-1. El candidato pasó de ser el aspirante gris cuyo nombre nadie recordaba a convertirse en la versión política de Karmele Marchante, exhibiendo fotos de Interviú en su más que personal interpretación de lo que debe ser un debate político. A Gallardón se le congeló la sonrisa y, con él, a todos los (escasos) espectadores que seguíamos ese debate que alguien tuvo la genial idea de programar el mismo día de la final de la UEFA...

El segundo momento cómico es la más que recomendable película El infierno, sobre una idea (es un decir) del siempre pesado, aburrido e insufrible Kiewlowski. Este señor, de apellido absolutamente imposible, ya nos atormentó en vida con bodrios como la sobrevalorada trilogía cromática, donde Juliette Binoche abría muchos los ojos para mostrar no sabemos qué sentimiento en la soporífera Azul, Irene Jacob fingía tener mucha vida interior en la insulsa Rojo y Julie Delpy intentaba resultar creíble en la innecesaria Blanco. Pues bien, el tal Kiewlowski sigue torturándonos desde el más allá, gracias a coproducciones imposibles en las que se retoman guiones que él -afortunadamente- no pudo rodar. En este caso, la película se llama El infierno (se llama así porque el espectador cree que jamás va a salir del cine) y forma parte de otra trilogía que no acabó (las otras son claro, el cielo y el limbo: esta última debe ser fascinante). La trama gira en torno a tres hermanas que sufren mucho por algo que solo se nos explica al final y que, la verdad, nos importa un bledo. Durante la hora y media que dura esta pesadilla, el director nos plantea unas 789 metáforas diferentes, a cual más obvia y más simple, incluyendo monólogos donde se nos resume la historia de Medea y otros fragmentos igualmente pedagógicos. Lo mejor, sin duda, las lecturas del libro Guinness de los records que la hija mayor hace ante su madre muda (no sabemos por qué está muda ni por qué la han peinado tan mal ni por qué han contratado a los maquilladores de los Morancos en esta ocasión). En una escena, supuestamente intimista, la hija comienza a leer el siguiente texto: "Pollo que ha aguantado más tiempo vivo sin cabeza: se llamaba Mike y vivió 18 meses sin cabeza hasta que se atragantó con un grano de trigo". Lógicamente, la sala también estuvo a punto de morir atragantada -de la risa- mientras la música ponía punto y seguido a esta notable escena y pasaba a otro momento aún más sublime. Por cierto, que la traducción tampoco tiene desperdicio con frases como: "Perdone, su profesor se ha ausentado unos minutos para ir a la Acrópolis" (la acción sucede en París) en vez de "Perdone, su profesor se ha ausentado unos minutos para dar un seminario sobre la Acrópolis". Obviamente, la película es lo más pretencioso, insufrible y rancio que he visto en años -solo comparable a las estupideces de Anton Reixa y a alguna que otra salida de tono del cada día más soporífero Cesc Gay, que se cree que ha reinventado la sutileza...-, pero merece la pena con tal de echarse unas risas o, como dijo un buen amigo mío, para regalarse a lo largo de su metraje "un sueñecito no lineal".


Y, como cierre, una de las fotos que más me han gustado recientemente: la imagen de la baronesa Thyssen vestida monísima y conjuntadísima para encadenarse a un árbol. ¿Quién dijo que no se podía ser un revolucionario fashion y hasta de alta costura? El personaje, lo admito, me cae bien, porque gracias a ella tenemos esa maravilla del Thyssen en Madrid y, aunque solo sea por el lujo de sus exposiciones (la del retrato es, una vez más, asombrosa) tiene todo el derecho a encadenarse cuanto le plazca. Eso sí, espero que siga haciéndolo con el modelito apropiado (véase la imagen), que siempre viene bien un poquito de glamour ecológico para variar.

14 comentarios:

SisterBoy dijo...

Vaya, que bien. Encuentro alguien que comparte mi desentusiasmo por Kieslowski, o al menos de las tres que he visto de él (Blanco, Rojo y La doble vida de Veronica). Quiero ver "No amaras" antes de cerrar el expediente K.
He confundido a Cesc Gay con Marc Recha al que espero que tampoco soportes.

Arual dijo...

Jajaja!!! Si es que la baronesa quiere demostrar que se puede ser glamouroso y ecologista a la vez, xddd!!!

PD. A mí me gusta el cine de Cesc Gay.

inquilino dijo...

Estoy impresionada, Ci. Por una vez has logrado no liarte y no has confundido la final de la UEFA con los octavos de final de Mundial de bolo cántabro. En fin, me voy a la camita a ver si me echo un sueñecito de esos no lineales y me salen unos cuantos flashbacks :-P

inquilino dijo...

PD. Tu falta de sensibilidad y tu incapacidad para captar las sutilezas de esas metáforas no te dan derecho a cachondearte de la película. Qué dura vida la del poeta, obligado a aguantar las befas de gente tan prosaica :-P Yo, desde luego, si fuera poeta te retiraba la palabra

Anónimo dijo...

Una vez más, la maza salomónica del imprescindible (¿?) cinéfilus con su insufrible (hasta la saciedad) Praim Taim.

Queer Enquirer dijo...

Por fin alguien que también detesta a Kiewslosky a Cesc Gay!

Cinephilus dijo...

menos mal, queer enquirer y sisterboy, es hermoso saber que uno no está solo en sus fobias ;-)

está bien, arual, prometo revisionar alguna de cesc gay para darte la razón, pero solo por ser tú, que conste :-)

espero que tu sueño, inquilino, fuera más plácido que el de las protas de la peli... menos mal que íbamos los cuatro juntos, porque eso fue lo mejor de la noche, a que sí?

mazazo sí, pero no salomónico, my dear anónimo, y es que este blog es una sucesión de textos absolumente subjetivos y, obviamente, prescindibles; eso sí, le confieso que no entiendo bien por qué leer algo "insufrible (hasta la saciedad)" a las dos de la mañana... no tenía usted nada mejor que hacer...? si necesita sugerencias para evitar el tedio de mi blog, le puedo hacer una lista de lo más nutrida

y ahora les dejo que mi insufrible blog y yo nos vamos a dormir la siesta... para el próximo post, History boys, una de las que sí hay hay que ver

inquilino dijo...

Mi querido Ci, como ya te he comentado, creo que se ha convertido en una necesidad inalienable la instauración oficial de la jornada mensual del truño. Resulta un experimento francamente delicioso escuchar cómo se conjugan esas cuatro maneras tan nuestras y tan distintas de poner a parir algo.

¡¡Lastimica de troll!! Un viernes a las dos de la mañana y sin nada mejor que hacer que leerte.

Arual dijo...

Bueno bueno tú verás Cinephilus, pero ya sabemos que en cuanto a gustos no hay nada escrito.
Respecto a tu visitante nocturno anónimos sólo diré que no comprendo porque la gente se molesta en perder tiempo leyendo cosas que no les gustan, hay que ser masoca, digo yo, verdad??
Besicos guapo!!!

3'14 dijo...

Ay Cinephilus… Hoy no comparto tu latigazo con esa viperina lengua que te caracteriza. Me encanta leerte, y disfruto con tus mordaces comentarios y argumentos, por eso sabes que te respeto aun en desacuerdo. Pero me has entrado ganas de ver L’enfer (eso sí, en VOSE)

Besos!!!

Cinephilus dijo...

Me parece estupendo, mi querida Pi, pero luego no digas que no te avisé ;-) Un beso extragrandote, guapa

coxis dijo...

lo de Sebastián me tiene desconcertado...
¿es que Gallardón tuvo un lío con la tal Montse?
¿por qué dijo Gallardón que él no se metía en la suya?
¿entiende Sebastián?

Esperancita debe estar relamiéndose de gusto...

P.D.: A mí sí me gustaba la trilogía de Kieslowski (Blanco menos) y La double vie de Veronique

Cinephilus dijo...

creo que la única pregunta que me atrevo a contestar, coxis, es sí, Sebastián entiende... pero eso seguro que el experto queer nos lo puede confirmar
y en efecto, como bien dices, lo que pasó en ese debate no hay quien lo entienda... un abrazo

Anónimo dijo...

Kieslovski, ¡ké peñazo y cúmulo de pretensión! De acuerdo en todo con Cinephilus, esta vez y muy a menudo.