28.6.07

En el teatro como en la vida

ANDREA: Los treinta son una edad muy interesante.
NIEVE: ¿Sí?
ELISA: Claro que sí.
ANDREA: A los treinta una aprende muchas cosas.
NIEVE: ¿Cómo qué?
ELISA: Sí, eso, ¿Cómo qué?
ANDREA: Como que se estaba mucho mejor teniendo veinte.

Zapping mileurista

Así comienza esta pieza teatral desquiciada, cínica y absolutamente juguetona que preestrenamos hace unas semanas en Colmenar (a esa función pertenece la imagen superior) y que, este domingo 1 de julio a las 21 h. estrenamos oficialmente en DT-Espacio Escénico (C/ Reina, 9 - Metros Gran Vía o Chueca). Tres mujeres -una pareja y una amiga en discordia (o concordia, nunca se sabe)- y un destino: el de ser adulto en una sociedad que se niega a darnos medios dignos para ello. La solución, aplicar el sentido del humor y trazar una crítica que no pretende ser más que un fresco -esbozo sin pretensiones- de una generación de urbanitas -nosotros- en su camino globalizado, ikeizado y asépticamente televisado hacia... ¿dónde? Por cierto, y como estímulo a lo brain training, el que más b.s.o. de programas y series reconozca en la función será premiado con nuestra felicitación más que cordial.

Y entretanto, al igual que las protagonistas de mi obra, hoy 28 de junio yo también sumo (¡ya llegaron!) los treinta (ayer, a las 23.59 finalizaban mis veintitantísimos), que inauguré anoche bailando frenética y etílicamente junto a ese angelito que es mi Dave, una de esas personas que la vida pone en tu camino para demostrarte que la amistad es un sentimiento excepcional. Por eso, entre copas y música, noto que -en el fondo- solo cambió la cifra, pero no lo demás. Aunque, siendo honestos, tal vez sí ha cambiado -y para mejor- el continente, ya que ahora estoy mucho más estupendo y fibrado que a los veinte, y es que lo que no nos regala la cronología sí que nos lo pone a nuestro alcance el gimnasio y los productos Sisheido...

Ahora, por supuesto, voy a por unas cuantas cajas de bombones (el chocolate, amargo y puro siempre) para degustarlo en el claustro que cerrará este curso, un primer año en el que me he descubierto emocionándome con ese puñado de alumnos -muchos, la verdad- que han dado sentido a tantas cosas y que me han hecho sentir la necesidad de comunicar, de crear, de seguir inventando. Y es que no hay nada mejor que sentirse quinceañero a los treinta. Es una acrobacia numérica que, sinceramente, merece la pena...

Nos vemos en el teatro este domingo. O en cualquier otro instante, en las bombonerías.

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20.6.07

Bazar estival

Una película, un dvd y un libro. Un trío de propuestas fáciles y absolutamente estivales elegidas por puro capricho.
La película, Boy culture. Una suerte de episodio alargado de Queer as folk que, si no fuera tan gay, pasaría completamente inadvertida. Destacable, lo guapos que son el dueto protagonista (el romántico promiscuo y el chapero fiel, una pareja tan improbable y mal escrita, como química y electrizante); algún golpe de humor (menos de los que debería: sus ráfagas de ironía funcionan a la perfección); algún secundario curioso (la hermana pequeña, inmensa en su brevísimo papel); algún golpe de efecto (la inverosímil vuelta de tuerca final); y toneladas de almíbar para un the end que haría las delicias de Meg Ryan. Aún así, se agradece que se hable de relaciones gays con naturalidad, aunque se eche de menos la profundidad de Shortbus y, sobre todo, su despreocupada carnalidad. Al menos, en Boy culture se ahorran el discurso de otras películas de temática gay y no nos aburren con panfletos pro-pride, ahora que se acerca tan espantosa fecha, esa en la que la comunidad gay se disfraza y se sube en una carroza para convencer al mundo de que podemos ser tópicos hasta la náusea. Esa misma comunidad que, en su mayoría, sigue sin hablar con naturalidad de sus parejas en sus trabajos -podría perjudicarles- y que prefiere exhibir musculatura de plástico en carrozas ad hoc durante un lamentable fin de semana mientras esconde sus músculos y su verdad el resto del año. La igualdad y la reivindicación -como el movimiento- se demuestra andando. Y aquí, lo que se dice andar, andamos los de siempre.

El dvd, Beltenebros. Una de las mejores de Pilar Miró y de todo el cine negro español. Además, se basa en una de esas estupendas novelas de aquel Muñoz Molina que nos hizo creer que teníamos un novelista de altura en el que confiar, antes de ponerse trascendente y decididamente tedioso en ladrillos como El jinete polaco o similares. Antes de créerselo, escribía estupendos homenajes cinéfilo-literarios como este Beltenebros o la excelente El invierno en Lisboa. Y aquí, Terence Stamp -siempre guapo, siempre morboso- se marca un papel espléndido en una película de atmósfera que -ya era hora- se acaba de editar en dvd.
Y el libro, una novela que hoy me apetece rescatar aunque, seguramente, todos la conozcáis. Un texto breve -brevísimo- de Amelie Nothomb, Estupor y temblores. Crónica ácida de las vivencias de una mujer belga en Tokio y, sobre todo, reflexión lúcida de su autora sobre la condición de la mujer en la cultura japonesa y, de paso, en la cultura en general. El año que viene será lectura obligatoria si tengo alumnos de cuarto o de bachillerato, y es que ellas deberían conocer ya a la Nothomb, una de esas voces que no caen ni en la cursilada de nuestra Rosa Montero, ni en la mediocridad narrativa de Almudena Grandes -reina del folletín y musa de sí misma-, ni -sobre todo- en la vulgaridad de Lucía Etxbarría -esa experta en la nada con vocación de escándalo que nos regala joyas como aquella del bebé que premió, riámonos, Planeta. Nothomb, como la Reza, son voces femeninas que no se preocupan de resultar exclusivamente femeninas. Por eso, más allá de voces y de géneros gramaticales, son autoras.

De momento, nada más, solo un apunte de indignación. Indignación por el vídeo de RTVE en el que su máximo responsable se permite el lujo de bromear sobre el recorte presupuestario de la cadena. Los sindicatos ya lo han condenado, lógicamente, pero sigue siendo triste y repugnante que alguien pueda querer amenizar una reunión de directivos -esa es la explicación oficial- con una parodia de una situación laboral que afecta a tantos trabajadores. La risa, sinceramente, se me congela ante gentuza a sí. Menos mal que youtube sirve de espejo para tragarse la podredumbre de estos nuevos narcisos de la amoralidad. ¿Cuál sería la metamorfosis que les aplicaría Ovidio? Tendré que pensármelo.

18.6.07

Madrid-Barcelona (y viceversa)

El de la camiseta gris es mi hermano. El del polo blanco soy yo. Y la que está al fondo, soleada y reluciente, es Barcelona.

Ha sido este fin de semana, en un viaje sorpresa para darle, de un modo especial, su regalo de cumpleaños. Y como todo lo especial, el viaje me ha llenado de recuerdos emocionantes, de instantes estupendos y, aunque eso sea más complejo, de una enorme nostalgia de alguien que significa mucho en mi vida. En cada una de mis etapas. Y en cada una de mis decisiones...

A mí echar de menos, la verdad, nunca se me dio bien, aunque la vida -en sus circunstancias tramposas y aleatorias- se haya empeñando en educarme en ello. Aún así, poder verte -y retenerte en esta foto que tan bien resume lo unidos que estamos desde críos- es un motivo más para esta sensación de contento estival que dejo que me atraviese y que me seduza. Alegría porque tú, brother, eres excepcional.

Y ahora me dejo de sensiblerías que empieza Freak X, perdón, Factor X... Qué sería de mí sin la telebasura....

P.S. También debería decir que estoy harto de las clases y deseando que lleguen las vacaciones pero... Me temo que no es así. Que estoy encantado, que ha sido un curso fantástico y que me da pena despedirme de mis salvajes quinceañeros. Mañana me los llevo de excursión literaria al Prado... pero eso lo cuento en el siguiente post. O lo contará España directo en caso de que los salvajes en cuestión se decidan a redecorar tan ínclito museo con alguna de sus gracias... Rezaré a algún dios promiscuo y gay griego, que son muy socorridos en estos casos. O en su defecto, rezaré a Miguel Bosé, que con lo místico que se ha puesto últimamente, también sirve. Por cierto, creo que el jueves haré flash-back vital en su concierto en las Ventas. Sí, no es como el de Dulce Pontes de la semana pasada (una maravilla... no words), pero debe tener su punto sentirse coetáneo del Naranjito y cantar ilustres temas como Don Diablo y otras grandes obras de la poesía del siglo XX...

11.6.07

Caminos por hacer, lugares inventados... y polos de diseño

Si de veras me buscas, me encontrarás.
Es muy largo el camino para mirar atrás.
Serrat

Hoy estoy contento. Y eso que están siendo semanas duras y difíciles. Pero estoy contento. Y lo estoy porque ayer la función fue un éxito, incluso a pesar de que siempre hay un sector del público que no tiene ningún tipo de hábito ni de cultura teatral y que es incapaz de entender que un mónologo es una pieza de un solo personaje donde hay que saber escuchar y reinterpretar. Interactuar. Más de uno esperaba que salieran en procesión los personajes de alguna cutreserie española y, desde luego, también hubo quien no entendió por qué la actriz hablaba con gente que no estaba... Pero ni eso importó, porque la actriz se creció ante el público -mis chicas se crecen siempre, no solo tienen talento, sino también coraje-, así que el montaje salió redondo y emocionó a quienes debía emocionar, sobre todo -lo mejor de todo- fueron los comentarios de las mujeres que allí estuvieron. Anónimas y amigas, de ambas hubo, y en sus palabras, en su emoción, es donde -y perdonen la pedantería- sentí que todo había merecido la pena.

Y además, cómo no estar contento, si fue un día tan compartido. Con mi chico, con mis padres, con mis amigos, con tanta gente a la que quiero que se acercó para apoyar el inicio de una andadura que, de momento, estamos aún esbozando. Y luego, tras ese instante especial y compartido, la velada en casa, con -y ahora perdonen la frivolidad, pero me muero si no lo cuento- un regalo post-estreno de esos que mi chico deja en la cama con ternura y sigilo cuando yo no lo veo. Un regalo que es un polo de edición limitada, de un diseñador afamado, de un color perfecto... Un azul falsamente grunge que me hace, admitámoslo, aún más guapo de lo que soy ;-) Contento, sí, porque sé que ayer no era fácil cambiar su tristeza por sus ganas de festejar conmigo otro paso más en esto del teatro. Contento porque su generosidad me sorprende día a día. Contento porque camino junto a él. Porque sigue queriendo caminar conmigo.

Y contento, claro, por motivos mucho más triviales que he decidido sumar a mi lista. Como el estreno de la simplona pero absolutamente gay Boy culture -alguna frase estupenda, un final melifluo y un buen puñado de tíos buenos que se agradecen en la película más petarda y tópica del año-; el aluvión de fotos de Aitor Ocio en revistas masculinas, femeninas y gays (¡hasta en la ramplona Teleindiscreta!); la generosa ostentación del brazo de Nadal (él no me gusta, su brazo sí) tras su exitazo (merecido) en París; el éxito del freaky-reality Factor X -que demuestra que Cuatro empieza a olvidarse de sus principios estéticos para sumergirse en esa bacanal de feísmo estético y musical, con atrocidades como el lamentable Me cuesta tanto olvidarte de Yolanda (¿?) o la voz empalagosa de Walter (?!)-; el excelente episodio final de la tercera temporadas de Perdidos; el sorprendente giro de guión de la también tercera de Desperate Housewives; o la promoción entre horrenda y simplemente hortera de lo nuevo de Edurne, que quiere ser Mónica Naranjo en rubio y en ñoño y que, lógicamente, no lo será nunca, aunque me caiga bien y me parezca una pija simpática y hasta mona. Estos motivos, obviamente, son síntomas mucho más diminutos de felicidad, pero -a su modo- también se suman. Y es que, en días así, ni siquiera me molesta vivir en el país de Aída. El país donde triunfa lo chabacano y lo mediocre. En días así, viva donde viva, me invento cualquier otro lugar y me instalo felizmente en él. Y, si les soy sincero, en este espacio -supuestamente inexistente- no se está nada mal.

9.6.07

Y sube, de nuevo, el telón...

Un telón que esta vez sube con nombre femenino y singular. Con el nombre de Melibea, en la piel de Silvia López-Ortega -inmensa en su papel-, en uno de mis textos más personales. Más intensamente íntimos...

Un texto nacido a partir del inmortal personaje creado por Fernando de Rojas en La Celestina. Una Melibea que pervive más allá de las páginas de la obra que le dio la vida. Una Melibea que sigue paseando con ánimo rebelde y combativo por cada una de las aristas de la Historia, esa que le ha negado su papel a las mujeres y que ha omitido sus hazañas y sus logros, esa que todavía tienen que conquistar en un mundo donde se toleran velos castradores, ablaciones aberrantes o malos tratos en países desarrollados y cultos. Una Historia que sigue necesitando de Melibeas que salten muros y tapias, que transgredan las normas, que se atrevan a derribar torres y quemar palacios de egoísmos y codicias ajenas. Porque la virtud de la generosidad -como tantas otras- es también femenina. Es también patrimonio de toda Melibea.

Por eso mañana comienza su andadura esta nueva obra. Con palabras y flamenco. Con bailes que tratan de expresar aquello que el lenguaje verbal no siempre es capaz de decir.

Mañana domingo, a las ocho, en el teatro Los Pinos, en Alcorcón. Ese es el principio de nuestro viaje. Ahora solo resta saber cuántas paradas nos aguardan en este nuevo autobús. Pero eso, de momento, no será hasta septiembre...

3.6.07

Sempre/siempre

No encuentro las palabras, am. Por eso, una vez más, tengo que recurrir a la música.

Y no lo hago con una melodía obvia, con una canción esperablemente triste y desangelada. Porque si así fuera, sus notas no me ayudarían a intentar consolarte. A intentar, al menos, acompañarte en esta etapa que, también, sé que superaremos juntos.

Por eso he escogido este Verdi, porque Verdi tiene mucho que ver con nosotros. Ya sea en forma del compositor con el que me descubriste la ópera o en forma de la gata con la que descubrimos lo complicado que era convivir con un felino. Un Verdi y una mujer, la inmensa Gheorghiu, porque a él le habría gustado que fuera una voz femenina la que le dedicásemos. Porque siempre tuvo alma galante y, a pesar de la enfermedad y del dolor, a veces se le escapaba una mirada entre divertida y pícara cuando salían esos temas.

Y un Sempre Libera porque él fue alguien que, a pesar de una vida dura y difícil, de la vida terrible que tuvo toda esa generación de españoles a los que él pertenecía y a quienes la guerra civil cercenó la existencia, la familia y la infancia, siempre consiguió los medios para ejercer su libertad, su responsabilidad individual y su lucha por aquello en lo que creía. De esos principios -los que fortaleció en aquel Instituto Escuela, heredero de la Institución Libre de Enseñanza- laten muchos en ti. Y esa supervivencia, la de tu ética, la de tu inmenso compromiso con quienes te rodeamos, la de tu honestidad y tu esfuerzo constante por todo y hacia todos, es -en este ateísmo que tan díficil nos hace aceptar los hechos- una forma evidente de inmortalidad. Yo, solo sé que libre solo lo estoy a tu lado, y espero que esa presencia te ayude, poco a poco, a seguir caminando. Conmigo. Y hacia adelante.