19.8.07

American Day

Y es que, hay días, que salen redondos. Como ayer, por ejemplo, donde el paseo por Estados Unidos fue el hilo argumental de un sábado radiante...

1. Una de arte: Richard Estes
Apabullada por el éxito de la exposición de Van Gogh, y tan solo a unos metros de ella, se encuentra esta otra muestra del Thyssen. Un paseo por uno de los genios del fotorrealismo, cuyo mérito no reside tan solo en su impecable factura sino, fundamentalmente, en su creativa reinterpretación del punto de vista. Una perspectiva que convierte lo hiperreal en surreal por el sencillo mecanismo de lo doble, del espejo, del reflejo y la fragmentación -procedimiento típico de la posmodernidad- que retuerce lo obvio hasta convertirlo en una suerte de trampantojo que pone a prueba nuestra capacidad de juicio.

Y de la fragmentación surge, además, esa ciudad poliforme, proteica, escindida en rostros y lugares, en gentes y soledades, en días y noches de caótica sucesión. Igual que las siluetas de espaldas en las cabinas. Anonimia y vertiginosa altura en el epicentro de su obra, un Nueva York que, y ahí me pierde lo biográfico, me devolvió a aquel viaje de hace no tanto, a aquellas vistas desde el hotel, a aquellos paseos por el bullicioso Broadway...

También, por supuesto, es recomendable comprobar la vehemencia -casi furia y rabia- creativa del Van Gogh de los últimos meses. Pero, lo confieso, en mi caso la exposición de este último no me sobrecogió tanto como esperaba -me pesa el recuerdo de la gigantesca muestra Van Gogh/Gauguin de Amsterdam hace ya unos cuatro años-, pero la diversión cosmopolita que me contagió la obra de Estes redondeó la visita.

2. Una de cine. Memorias de Queens.
Llevaba meses queriendo verla, pero nunca encontraba el momento. En el fondo, temía encontrarme con una versión más de aquella mítica Malas calles, solo que sin el talento de Scorsesse.

Sin embargo, esta película -su título es una torpe simplificación del original, A guide to recognizing your saints- no trata de copiar ni de imitar, sino de contar de fora veraz y original un espejo roto -de nuevo, los reflejos y la ciudad- de vidas igualmente truncadas.
Su estructura, impecable. Sus subrayados, los justos. Su estilo, interesante sin estridencias. Y su reparto, fabuloso. Desde los actores jóvenes hasta veteranos como Palminteri o Diane Wiest, quienes ya coincidieron en aquellas Balas sobre Broadway y que ahora dan un recital de amargura y silencios en esta dura película. Mención aparte para la belleza inteligente de Rosario Dawson y la introspección actoral de Robert Downey Jr., que -cuando se lo propone- sabe ser el mejor.
Sobre el papel, todo es tópico y predecible. Pero el resultado final es feístamente elegante, cotidianemente estrambótico, gélidamente cercano. Diálogos que, a ratos recuerdan el guión de Smoke y que, en otras ocasiones, abandonan a Auster para asumir la herencia de Scorsesse. Una de esas películas que podrían haber sido una más y que, sin embargo, goza de nombre propio. Y de recuerdo propio. Y merecido.

3. Una de libros. Queer

Que William S. Burroughs es un autor arriesgado, doloroso y seco nadie lo duda. Basta leer -o releer- su Almuerzo desnudo para darse cuenta de ello. Que domina los resortes de la novela clásica al más puro estilo de la Novelle alemana y que es capaz de superar los tópicos de la novela maldita norteamericana aportando personajes mucho más redondos y tramas mucho más cerradas, es algo que puede comprobarse de nuevo en esta brevísima Queer, reeditada por Compactos Anagrama, donde se han empeñado en elaborar un fabuloso catálogo de bolsillo. Teniendo en cuenta la estupidez de la mayoría de los nuevos lanzamientos editoriales y, sobre todo, las ínfulas y pretensiones de muchos de ellos, se agradece el retorno de estos pequeños clásicos que demuestran que la literatura no necesita ser rompedora, sino apasionante. Y eso solo lo consiguen autores capaces de transgredir el código de la gramática y de la crítica. Autores que no se dejan llevar por modas ni por necesidades de trascendencia porque saben que sí tienen algo que contar. Autores como Burroughs, que consiguen hacer de una anécdota sórdida y obsesiva una novela corta apasionante. Esa trascendencia inconsciente sí es literatura. Lo demás, solo es humo.

11 comentarios:

Vargtimen dijo...

Uff, a mí no me gustó nada "Memorias de Queens". Me pareció tópica, como tu dices, pero además su estilo me resultó de lo más desagradable.
"Ratatouille" me pareció genial, y "Los 4 fantásticos" no creo que la vea, pero el trailer con ese tipo plateado surfeando por el espacio sideral hasta nuestro planeta, es como para quitarse el sombrero.

Hoy he visto "Ovejas asesinas", que tiene todo lo que tiene que tener una película para ser buena: ovejas mutantes, zombies, zoofilia y pedos explosivos. Vamos, que te la recomiendo.

Anónimo dijo...

Aviso: post largo y a tramos algo pesado, supongo.
Me encanta saber que estuvimos ayer a unos cuantos metros y que no lo sabíamos. A lo mejor lo pensé en un momento, pero pasó muy rápido.
Nosotros dudamos entre volver a ver a Van Gogh ( ¿Por qué al cuadro de la galería de Helsinki le llaman inacabado? a mi me pareció redondo) o dedicar todo el día al Reina y ver a Le Corbusier. Al final nos decidimos por lo último, y al final del final recorrimos una vez más todo el museo, la exposición permanente, los ascensores, la ampliación y disfrutamos como niños a Lo(s) Cinetico(s). A lo mejor por inesperada.
Por los perennes problemas técnicos no pude poner un comentario a tu post sobre "Ratatouille", pero justamente buceando entre CDs en un Media Market encontré uno con fecha de 2007 llamado "Ratatoing" que iba sobre una rata que vive en Río de Janeiro y que tiene que recorrer la ciudad el joven camarero con aspiraciones a chef que le cuida... No hubo forma de averiguar la procedencia del filme, pero me resultó muy curioso.

Ya avisé de que era largo. Muchos besos y mucho jueves

Sinclair

Anónimo dijo...

matizo:
tiene que recorrer la ciudad buscando ingredientes para el joven camarero con aspiraciones a chef que le cuida

Sinclair

Cinephilus dijo...

tengo que hacerme con Ratatouing cuando antes, mi querida Sinclair, plagios tan descabellados como ese (¿¿¿un ratoncito de Río de Janeiro???) no se encuentran tan fácilmente ;-) Por cierto, es genial saber que la voy a ver muuuy pronto

esta vez me toca discrepar, querido varg, ya que me pareció que la forma, el lenguaje y la puesta en escena de Memorias de Queens esquivaba todo lo que de tópico yace en su argumento y que, de repente, le confería una singularidad que no suelo encontrar en estas pelis... eso sí, tomo nota de las ovejas, aunque no sé si mi estómago está capacitado para ello...

Mart-ini dijo...

tomamos nota?

inquilino dijo...

A mí el hiperrealismo americano... en fin, ya debatiremos sobre el asunto en próximas veladas :-)

Llevo varias semanas desojando la margarita con respecto a Memorias de Queens. ¿Merece la pena? ¿No la merece? Al final siempre acabo por meterme a otra. Tras leer su crítica y al de Varg sigo en las mismas. Ya veremos. Oh, duda cruel :-P

Con Anagrama da gusto. Oé, Bolaño, Burroughs... su catálogo editorial es de lo mejorcito. Ya se podrían aplicar el cuento alguna de las majors. Por cierto, la edición del 2002 que publicó Anagrama salió con el título "Marica". Supongo que la reciente extensión del término Queer entre los hispanohablantes les ha permitido mantener el mucho más preciso título original en esta edición. Curioso.

Cinephilus dijo...

Sí, en 2002 tradujeron el título, pero no funcionó. El problema es que el adjetivo marica en castellano es ampliamente despectivo, mientras que queer en inglés alude a toda una forma de vida y una cultura subyacente. Creo que esta vez han tomado la decisión correcta y espero que la novela, en su nuevo formato, tenga mejor suerte. Porque la merece.

SisterBoy dijo...

Yo también tenia serias dudas sobre Memorias de Queens aunque cuando estaba en cartel no encontré ninguna referencia que me estimulara lo suficiente.

*Lau* dijo...

Madre mía, leo tus últimos post y solo se me ocurre decirte que creo que voy a ir a ver los 4fantasticos, uffffffff como está el nene!!!

Fidelio dijo...

... vaya, qué casualidad lo de Estes ... C y yo fuimos el finde pasado y, aunque ninguna de las dos (Van Gohg y Estes) me apasionó ... estuvo bastante bien ... Yo, de todas formas, me quedo con la colección permanente del museo y las pinturas flamencas de la primera planta ... soy un sentimental ...

Por lo demás, lo del ratón-chef me parece delirante ... no he visto la peli (ninguna de las dos) pero prometo intentarlo ...

Para acabar una sugerencia. El pasado fin de semana vi "El Séptimo Sello" y estoy bastante flipado, la verdad ... Me pareció impresionante ... bueno, el caso es que estaría bien que dedicaras uno de tus post temáticos a esa peli ...

Saludos

Cinephilus dijo...

...uff... densa recomendación, mon cher Fidelio, habría tanto que comentar sobre El séptimo sello; es lo que tienen las obras maestras... por cierto, que si necesitas/quieres más titulos bergmanianos, avisa: mi videoteca está abierta :-)

besos a ti y a c (nos vemos en breve, no?)