12.8.07

De nuestra Odisea: Santorini

Antes de empezar el viaje, alguien -bastante desinformado y, sin embargo, muy pretencioso- me aseguró que en una primera visita a Grecia era absurdo e inútil visitar cualquiera de sus islas. Afortunadamente, desoímos sus consejos -suelo hacerlo con todo tono dogmático que llega a mis oídos: ¿por qué los que se autoproclaman tolerantes son siempre tan intolerantes?- y arribamos en Santorini. Hoy, en el suplemento de El País, Carlos García Gual abre su reportaje sobre la Grecia mítica con una foto de Oia, en Santorini, e incide -tal y como nosotros los percibimos- en la importancia de las islas para construir la identidad griega. Y es que, sin su omnipresencia blanquiazul sería imposible comprender poemas como los homéricos, donde el itinerario es tan esencial en el discurso como en la identidad de los personajes. Así que, como si de Calipso se tratara, la isla nos atrapó en el mismo instante en que llegamos. Y aún hoy, cuando ya han pasado semanas desde el regreso, seguimos teniendo la imagen de aquellos atardeceres muy cerca de nosotros... Esta vez, me limito a dejar las imágenes con algún pie de foto. Para qué más... Feliz domingo :-)

Atardecer en Fira. A unos pasos de nuestro hotel...

Mañana radiante -todas lo fueron- en Oia.

Puerta al mar en Oia.
Ojalá todas las barreras y muros fueran tan abiertas y fácilmente franqueables como esta...

El laberinto blanco de Santorini.

Relieve volcánico. El antiguo cráter de Santorini visto desde un viaje en barco de esos que no se olvidan con facilidad. Los baños de mar, sin palabras... Como los colores de la lava en sus múltiples e intensos contrastes.

Moi, al borde de la pool. Al fondo, de nuevo el cráter.

Próxima (y última entrega): Vouliagmeni y Sunion, el reino -indiscutible- de Poseidón.

6 comentarios:

Mart-ini dijo...

que preciosidad de paisaje!!!!!!!!

Mari dijo...

hermoso
como tú.
te lo mereces niño.

3'14 dijo...

Siempre he soñado viajar hasta una de esas islas para contemplar esa belleza blaquiazul, pero con el temor de que todo fuera fruto de un marketing elaboradísimo a cargo de una excelente dirección de fotografía. Viendo como han sido estas vacaciones tuyas me he acabado de convencer que han de ser tal como las veo sin todavía haberlas pisado.

Espero ir algún día.

Cinephilus dijo...

es cierto, Pi, la belleza de esas islas no necesita del photoshop... Sin embargo, sí es importante huir del turismo masivo que, a ratos, invade algunas de sus calles -no necesariamente las más bellas- y, enseguida, uno se da de bruces con la intensidad de un mediterráneo que sigue ahí, blanco e intacto, denso en su sensación de mar... basta con perderse, con vagar por sus callejuelas, con huir de los puestos de souvenir y descubrir la isla que se esconde tras la isla
así fue como nosotros descubrimos santorini y así fue como, escondidos en ella, nos enamoró...
besos, guapa (muchos, claro)

vargtimen dijo...

El mitómano petardo que llevo dentro me obliga a recordarte que Santorini fue el escenario de una peli de Randal Kleiser ("Grease", "El lago azul") titulada "Un amor de verano", con Daryl Hannah y Peter Gallagher ligeros de ropa en sus años mozos.

http://www.filmaffinity.com/es/film203499.html

Cinephilus dijo...

querido varg, nunca dejarás de sorprenderme... la información que nos aportas hoy es impagable ;-)