3.9.07

Excesos

Vehemencia es, sin duda, mi palabra favorita del castellano. Y no se debe solo a su fonética exuberante, ni tan siquiera a mi pervertida pasión ortográfica por la h intercalada. En realidad, se trata de una predilección semántica, porque nada me parece tan digno ni tan humano como lo intenso. Y nada me hace tan feliz como esa intensidad.
Sin embargo, no todos los excesos tienen las mismas consecuencias. Sirvan, como muestra, los siguientes...

1. Excesos... de ritmo
En este caso, el exceso se salda con una cuenta más que positiva. Una película trepidante, ágil, llena de nervio y de inteligencia. Actores espléndidos en sus sencillos roles (se limitan a interpretar personajes, no a inventar caretas ni poses que arruinen el film) y, sobre todo, un director que confirma que tras su nombre se esconde un gran artesano. Seguramente no sea el autormás original (tampoco creo que lo pretenda), pero El ultimátum de Bourne es, posiblemente, la mejor de la trilogía y, junto con su United 93, una prueba de que este tipo sabe dirigir y contar historias con un efectismo que se agradece.
La película, por supuesto, amalgama todos los tópicos de su subgénero: un héroe que sobrevive a cuantas trampas, accidentes y sabotajes se le presentan; una chica fiel, inteligente y lista; un malo malísimo cruel y corrupto; una supuesta mala que, en realidad, no lo es... y así hasta agotar un sinfín de tópicos que el director maneja con pericia (su ruptura de la unidad de lugar nos deja imágenes memorables de Turín, Túnez o Madrid) y con las que juega como el niño inteligente que es. En suma, una gozada de peli de acción.

2. Excesos... de pretensiones
La última nota (traducción insípida y equivocada de La tourneuse de pages) es un filme notable pero fallido. Un buen reparto para una historia que hemos visto mil veces antes (otra mano que mece la cuna), por mucho que el largo francés intente teñir la historia de pretensiones sensuales (¿por qué todo psicothriller debe tener su clímax lésbico desde los noventa?) e incluso pseudointelectuales (¿por qué el cine francés tiene que ser casi siempre tan... francés?). La película, sin embargo, está más vacía de contenido de lo que se pretende y tanta pretensión impide que el guionista y su director indaguen por los vericuetos realmente interesantes del texto: la perversión de esa pasadora de páginas, esa mujer bella y enigmática que se limita a maldades minúsculas y tontorronas.

Ni se alcanza la perversidad, ni el terror, ni la sorpresa..., ni siquiera el humor negro de otras cintas francesas como aquella estupenda Harry, un amigo que os quiere. La película no pasa de una tibieza correcta, pero simplona. Además, en este caso los aspectos inverosímiles del guión son excesivos y no admiten la benevolencia del espectador, ya que se plantea como un drama verista e íntimo. Francamente, un bluff de los que deben evitarse a favor de otras películas menos cargadas de pretensiones y más llenas de contenido.

3. Excesos... de caspa.


Nunca pensé que lo diría, pero... ¡¡¡¡echo de menos Dolce Vita!!!! Y es que, al menos, allí estábamos protegidos contra la avalancha de estulticia y gilipollez de su sustituto: La noria. En Dolce Vita, una serie de reporteros de medio pelo decían estupideces sobre famosos absolutamente intrascendentes elevando el género de la entrevista a la categoría de basura cósmica. Sin embargo, la vacuidad del conjunto solo hacia peligrar el buen gusto de la audiencia. Ahora, sin embargo, otro de los reyes de la telebasura -el cada día más insufrible Jordi González- se viste de periodista serio -al más puro estilo Ana Rosa Quintana- y llena su plató con temas que pretende serios y que provocan una mezcla de sonrojo y vergüenza ajena. Los temas que se debaten, supuestamente de interés sociológico y político, se someten al criterio de unos cuantos expertos: Terelu Campos, Paloma Gómez Borrero y Urdaci, entre otros prodigios del pensamiento hispano.

El debate que estas mentes privilegiadas sostuvieron en el último programa no tenía desperdicio: ¿es la homosexualidad una enfermedad? La Borrero estaba en el bando de los que querían vacunarnos (supongo que Dios se lo habría confirmado en alguna conferencia telefónica previa) junto con el personajillo ese que preside el ínclito Foro de la Familia. Pero no contentos con darles la palabra a semejante caterva de cavernícolas, el programa decide que para defender la tesis de que la homosexualidad no es comparable al tifus, nada mejor que contar con Terelu Campos y Jorge Javier Vázquez. Gracias a todos ellos, se escucharon atrocidades que me hicieron añorar un debate sobre la silicona y el botox entre Yola Berrocal y Sonia Monroy.

La caspa del programa, en el que una señora muy afectada hace un resumen pardo y rancio de nuestra transición (¿alguien va a mirar hacia delante alguna vez o seguiremos siendo los catetos del Cuéntame hasta que nos muramos?), es mucho más nociva que la de sus predecesores. Porque en este caso el presentador y sus contertulios se toman a sí mismos muy en serio y eso es tan descaballeado como pensar que el Foro de la Familia es un espacio de tolerancia, respeto y progreso social.

4. Exceso... de glamour.
Nip/Tuck siempre ha sido mi serie de cabecera, pero esta cuarta temporada se ha vuelto a ganar el hueco más profundo de mi corazón televisivo. Y es que no solo hemos disfrutado de los lados más siniestros de sus protagonistas en unas tramas sórdidas y excelentemente narradas, sino que se ha contado con un reparto excepcional, donde brillan con luz propia las mujeres: Brooke Shields (sexy y morbosa, aunque algo desaprovechada, en su papel de psicóloga), Catherine Deneuve (fabulosa, como siempre, en el mejor y m´sa buñuelesco capítulo de la temporada) y, sobre todo, una rediviva Jacqueline Bisset (personaje turbador fuera y dentro de la pantalla que devora cada escena en la que aparece).

Además, el estilo también ha dejado su huella en la dirección, capaz de plasmar con elegancia -mezclando lirismo y humor- los sueños y el inconsciente de los personajes en la temporada más onírica y freudiana de la serie (los sueños gays de Julian MacMahon, su visión de las mujeres con las que compartió apartamento y cama, las pesadillas culpables de Sean McNamara...). Una serie de culto de la que, espero, habrá quinta temporada. Y si no, habrá que exigirla. Con vehemencia.

15 comentarios:

Fidelio dijo...

... exceso de todo ... por lo que veo ...

Sólo pude (quise, me atreví, tuve los huevos de ... ) ver unos segundos en los que un personaje bastante raro explicaba cómo le ponían electroshocks ante imagenes homosexuales (¿Fotos de Thomas Mann? , ¿Videos prohibidos de Oscar Wilde? ... Who knows? ..)
Fue toda una esperiencia conductista. Desde ese momento me doy electroshocks en las orejas cada vez que veo una Coca Cola ... a ver si me quito la terrible adicción que Dios me ha mandado cual peste bíblica ...

Con respecto a las pelis, no he visto ninguna (de ellas) y no puedo opinar (de ellas). Además, yo sólo hablo de El Septimo Sello durante una temporada ... estoy bastante flipado, la verdad.

Nip & Tuck ... bueno, no me llama demasiado la atención ... Debido a mi amor hacia una damisela adicta a esta serie (de adicciones va el tema), me he tragado unos cuantos capítulos ... No le veo el puntillo ... Será esta serie otra "Muerte en Venecia" entre nosotros ... ¿Cisma estético o disparidad de criterios? ...

Bendita cafeina ... allá voy ... Otra lata, por favor ...

Cinephilus dijo...

Dear Fidelio, su querida damisela (transmítale besos en mi nombre) está en lo cierto en su pasión por Nip/Tuck, así que nos limitaremos a emplear los electroshocks para que usted recapacite sobre la inteligencia de esta serie y la valore con tanta pasión como si de una coca-cola se tratara.
Aún así, y pese al cisma que se empeña en resucitar (su no amor a La muerte en Venecia debería ser objeto de un Hormigas blancas cultural), le envío saludos, abrazos y muestras de ¿sincero? afecto :-)

Anónimo dijo...

Queridísimo Cinephilus:

Definitivamente tu blog se ha convertido en el gran espacio virtual para la no segregación. Me alegra saber que soy menos bicho raro de lo que creía porque, como Fidelio, soy detractora de "Muerte en Venecia". Hasta el momento sólo tenía el gusto de conocer a otra persona de mi "rara" especie para quien la "obra maestra" de Visconti no es más que "la agonía de un viejo con una manta que persigue al hijo de Carolina de Mónaco" :-)

Cinephilus dijo...

Jajaja... Comparar a Tadzio con el hijo de Carolina casi me hace olvidar la blasfemia cinéfila que encierr tan terrible ataque a mi adorada obra de Visconti :-)

Bromas aparte, me encanta que este blog -que mi vida, en general- sea un buen espacio para disensiones, debates, opiniones diversas y convivencia en el sentido más amplio del término. El día que caiga en el dogmatismo monolítico que otros practican, por favor, avisadme y me hago jurado de Supermodelo o contertulio de Jordi González...

P.S. Ahí va mi sacrilegio cinéfilo particular: Kubrik, salvo excepciones como La naranja mecánica y El resplandor, no me interesa demasiado. Su Lolita me saca de quicio (convierte la excelente novela de Nabokov en un circo de Peter Sellers, antecedente de Jim Carrey); con su Odisea espacial me he dormido incontable número de veces buscando la supuesta metáfora que encierra tan soporífera obra maestra; y Eyes wide shut me parece tan simple como un capítulo de Escenas de matrimonio y tan sensual como imaginarme a María Teresa Fernández de la Vega en sujetador...

Fidelio dijo...

... Dios mío ... en sujetador !!! Con ese cuello estilizado y ese pelito al viento ... la voz ... esa voz !!! Moreno veraniego !!! ... alguien debería parar esto ... porque estoy en el curro y me estáis buscando un lío ...

Vivan los espacios antidogmáticos ... !!!

PD: "La Muerte en Venecia" es, como muy bien sabe Cinephilus, "La SIESTA en Venecia" ...

Fidelio dijo...

... Dios mío ... en sujetador !!! Con ese cuello estilizado y ese pelito al viento ... la voz ... esa voz !!! Moreno veraniego !!! ... alguien debería parar esto ... porque estoy en el curro y me estáis buscando un lío ...

Vivan los espacios antidogmáticos ... !!!

PD: "La Muerte en Venecia" es, como muy bien sabe Cinephilus, "La SIESTA en Venecia" ...

Anónimo dijo...

¿De qué hijo hablan?¿De Pierre o de Andrea?Cuando lleguen a la edad del protagonista del protagonista de "Muerte en Venecia" supongo que no necesitarán manta y, desde luego, no irán a Venecia.¿Para qué ir a una ciudad tan "cursi"?Mejor quedarse en Lavapiés o Chueca que son lugares tan hermosos, tan poéticos y en los que abunda el buen gusto (vestimentario) que anula la belleza del que luce la Mangano en su entrada al salón del Hôtel des Bains del Lido...Por no hablar de la banda sonora si así se quiere llamar a la música de Mahler...

Mari dijo...

¿Qué es la noria?

Cinephilus dijo...

La noria, Mari, es un horrible programa de la televisión española... En fin, nada que merezca la pena recordar ;-)

Hombre, anónimo... Comparar Chueca con Venecia es hacer trampa. A mí, personalmente, me emociona tanto la novela de Thomas Mann -una obra maestra de la literatura- como la versión de Visconti -una obra maestra del cine-, pero que a alguien no le guste esa película no quiere decir que Venecia le parezca cursi. En fin, son aspectos diferentes... Por otro lado, si no se es muy fan de la narrativa de Visconti o del decadentismo de Thomas Mann, la película puede resultar, cuando menos, ardua de ver.

Arual dijo...

¿Qué ya no echan DOLCE VITA? Ups es que el sábado a esas horas de la noche andaba yo viendo EL ÚLTIMATUM DE BOURNE, película de acción de las que vale la pena, coincido contigo totalmente, y que te evade de un modo muy eficaz gracias al buen hacer de ese Greengrass que desde UNITED 93 me tiene completamente de su lado.
Besos guapo!

Fidelio dijo...

... otra opinión políticamente incorrecta ... : Odio la canción "La chica de ayer" ...

Decir que no me gusta Venecia porque no aguanto "La muerte en Venecia" es como decir que no me gusta Nueva York porque me aburrí viendo "El diablo se viste de Prada" ... todo un despliegue de lógica del ascensor ...

SisterBoy dijo...

1. Sólo he visto la primera pelicula de Bourne que me pareció una correcta pelicula de acción que tenía la ventaja de no estar salpicada continuamente con chorradas y chistes malos del estilo de la desgraciada saga de Die Hard y su interminable lista de imitadoras. La segunda tuvo bastantas malas criticas pero esta tercera ha recibido tantos elogios que seguro que la veré cuando la pasen por TVE.

2. De acuerdo en lo que dices de "La ultima nota" en resumen me pareció que a) la venganza estaba motivada por un hecho que no era lo bastante grave como para provocar todo ese odio durante tanto tiempo b) la consumación de esa venganza resultaba al final bastante insipida sobre todo con la multitud de posibilidades que había ofrecido la pelicula

3. Casualmente Queer y yo estuvimos viendo La Noria mientras haciamos tiempo para ir al show del Sueños Azules. Me temo que estamos volviendo a los tiempos de La maquina de la verdad y Misterios sin resolver.

4. Nip Tuck es de esas series por las que te levantas a las seis de la mañana para poner a bajar el siguiente capitulo. Reconozco que no es para todos los gustos pero sinceramente no puedo pasarme ya sin las golferias del doctor Macnamara. La quinta empieza en Noviembre.

3'14 dijo...

De las dos pelis que hablas no puedo opinar por que no las he visto. La primera espero verla algún día desde el sofá de mi casa cuando haya refrescado la primera, la vi pero no trascendió en mi lista de preferidas, pues tampoco es un género que me apasione demasiado, aunque si me entretenien de tanto en tanto. La segunda no la ví, así que tengo tareas pendientes, pero no me estresa, caerá algún día que la den por TV. De la segunda ni había oído hablar, pero por tu comentario tampoco despierta mi interés.
No me engancho a series por mi incapacidad horaria para seguirlas, sólo he visto las dos primeras temporadas completas de Weeds y porqué la he buscado en internet.
De la Noria he de decir que vi a ratos el primer programa, y con ver los contenidos, el invitado estrella (lamentable para un estreno llevar a Ibarra, lo cual ya dice mucho del programa) y los contertulios, se le quitan las ganas a una de seguir viéndo semejante estupidez. ¿Realmente no se pretende caer en el morbo emitiendo un "reportaje" sobre prostitución a través de anuncios de contactos en donde usan como gancho a famosas poniendo imágenes que nada tienen que ver con la conversación telefónica que reproducen, o entrevistando a los padres de Madeleine para luego cargar en plató una vez más sobre la responsabilidad de ellos en todo el asunto? ¿No hay temas de actualidad que podrían tratarse en un debate invitando a gente relacionada con el tema en cuestión? ¿¿¿Qué coño pinta Terelu Campos en todo esto, entre otros???

Anónimo dijo...

¡Mira que aburrirse con "El diablo se viste de Prada"!Será lo que sea pero aburrido, con esa interpretación de Meryl Streep...Por cierto, en mi opinión describe muy bien Nueva York. En esa ciudad, además de algunos de los mejores museos del mundo, los mejores espectáculos, muchos de los grandes artistas y pensadores, etc.,se da una buena dosis de sana frivolidad, el gusto por lo efímero, la confrontación de tendencias a veces absurdas..Además en Nueva York los ascensores y su lógica son indispensables. Hoy en día se lleva denigrar a los maestros o al menos decir públicamente que no nos gustan, queda bien en foros intelectuales, en reuniones de amigos.Me viene ahora a la memoria que hay quien opina que Fidelio es una ópera fallida por mucho que aparezca el genio de Beethoven. Yo no pienso así y esa obra me parece enorme.

Naxo dijo...

Todo un cóctel de sugerentes opciones para pasar la tarde...
A ver si este fin de semana voy a ver la de Bourne, que las dos anteriores me parecieron bastante entretenidas.
En cuanto a La Noria, siempre me he preguntado si se podrá atravesar el moflete del presentador con un dedo. Con el meñique por lo menos estoy seguro que sí.
Y sobre Nip/Tuck... ¿no se les fue un poco la pinza con lo del hombre sin pene que iba sodomizando a todos y haciéndoles la sonrisa del payaso? Yo flipé bastante jaja
Un besote!