10.9.07

Serie matemática

Hay días como hoy en que los aviones se llevan consigo demasiado de mí mismo. Y este lunes salgo en vuelo a Bruselas y a Barcelona en dos trayectos donde va gran parte de lo mejor de mí. La noche -inevitable- invita a la reflexión quizá lánguida pero necesaria para alguien que, como yo, tiende a una melancolía que necesita para reconstruir su habitual euforia. Supongo que para ser el hiperactivo contumaz -y pesadísimo- que soy, necesito estos instantes introspectivos, casi silenciosos (aunque prometo traicionar este propósito solemne con el visionado de Supermodelos esta misma noche, palabra).

En realidad -pienso mientras repaso fotos de este verano- poco de mí hay en mí. Esa primera persona está diluida en cada uno de los retazos que componen el espejo donde de verdad habito. Mi yo más íntimo habita en Bruselas, porque la ciudad no le gusta, pero allí ha aprendido a ser quien soy y vivir la vida como ahora la vivo. Mi yo más cercano habita en Barcelona, porque hay demasiadas confidencias, demasiadas risas, demasiados instantes como para guardarlos en mi armario de Madrid. Y, por si fuera poco, sé de un pedazo que acaba de volar a Grecia, otro hace tiempo que vive en Dublín, otro se mudó hace ya dos años a Sevilla... Y así, de la continuidad entre tanto fragmento discontinuo, nace mi identidad, esa que se define en la mirada de los amigos, en el sexo y la complicidad de la pareja, en la más reducida intimidad familiar.

El yo, al menos el mío, no es más que una entelequia. Una abstracción que solo encubre una serie lógica (¿ilógica?) donde sus múltiples componentes se suceden sin que yo pueda determinar la clave que los une, pero siendo consciente de que esa serie es tan coherente y férrea como cada uno de los eslabones que la forman. Lo mejor de la serie es que -gracias a la poesía de las matemáticas- es infinita, así que en cada nueva etapa se suman nuevos fragmentos de ese espejo en el construyo mi identidad. Poliédrica. Plural. Ansiosa por más puntos de vista, por más palabras, por más mundos que descubrir. Por más zonas de mí en las que indagar.

Hoy viajan en sendos aviones dos de los eslabones fundamentales de esa serie. Los dos que, posiblemente, posean la clave para definirla y descifrar su sentido. O descifrarme a mí. El vídeo musical, por cierto, es el (fabuloso) cierre de la cuarta temporada de mi serie de cabecera, Nip/Tuck. Porque la melancolía también puede tener su punto de inteligente ironía, de humor agridulce y, sobre todo, de elegancia.

8 comentarios:

Naxo dijo...

Todos somos Paola.

Cinephilus dijo...

Jajaja... Yo confieso que aún no tengo favorita... ;-)

Peter P. dijo...

Mi identidad no la pude construir sin una referencia, sin un modelo en el que fijarme...

A mi identidad no sabría haberle dado forma sin un maestro que me hubiera enseñado a transformar en fantásticos los momentos más rutinarios...

Mi identidad se basa en mi otro yo... ése al que tan poco (o tanto, según se mire) me parezco... ése al que tanto le debo... ése al que tanto admiro...

Mi identidad no la concibo si no pienso en mi mejor influencia...

Mi identidad... tiene que ver contigo, porque contigo aprendí a sonreír.

Este beso va en puente aéreo... agárralo fuerte, que cuestan mucho esos viajes... mmmmmmmmuaks!!!!

Cinephilus dijo...

;-) Gracias, brother

Anónimo dijo...

Qué ejercicio de intimismo tan maravilloso. Me he quedado sin palabras… Muchas gracias por el recuerdo-llamada-“ánimo, tú puedes” del lunes y por este post tan conmovedor.

Lo que te hace grande no ese ser una amalgama de otros, sino la ENORME e INAGOTABLE capacidad que tienes de darte a ellos.

¡Vente a Sevilla YA!

Arual dijo...

Me encanta este lado tan íntimo y esencial de ti que nos muestras a veces sin florituras ni adornos, lo adoro, de verdad, un beso, ya de miércoles, pero nunca es tarde, verdad?

Mari dijo...

bruselas....
cada vez que leo en este blog la palabra bruselas se me paran los pelos. Y hoy, unida a barcelona. Joder que estoy cagada tío.

inquilino dijo...

Cacho espoiler que me acabas de meter :-P

En fin, te lo perdonaré en cuanto me invites a un par de vodkas después de que yo te pida gintonics.

Besitos de un fragmentito de tu cadena. Fibonacci forever X-D