9.10.07

I feel pretty

Si en el post anterior me sentía la réplica de la princesísima Tamara, en este he decidido sentirme como la mismísima Natalie Wood en una de mis escenas favoritas de West Side Story. Y es que si alguien como Raquel tiene un sitio en Supermodelos, yo también puedo ocupar mi propio lugar en los bulevares de la fama y el musical... Porque, gracias a los talentosos guionistas y a los no menos talentosos colaboradores del programa, la edición de Supermodelos de ayer nos dejó todo un rastro de escenas musicalmente inolvidables... Ahí van algunas.

1. Siete novias para... un hermano.
O cómo conseguir que nueve adolescentes que llevan encerradas no sé cuántos días pierdan los papeles al meter a un modelo (insisto en el artículo masculino) buenorro y cachas que, pese a su evidente simplicidad, está más que apetecible. La pelea-juego-coqueteo tribal inicial de ¿eran judías, kikos o altramuces? dio paso a una guerra de almohadas -original, ¿verdad?..., ¿para cuándo el model-edredoning?- y acabó como los documentales más bestias de National Geographic, con el revolcón colectivo de las supernenas sobre el mocetón que pasó de disfrutar del coqueteo a sufrir casi tanto como el padre de Simba en la estampida del Rey León... Precioso, en cualquier caso, ese detalle de estimular la libido de las concursantes con estos métodos tan macarras, si bien hubiéramos agradecido un macarrismo completo que consistiese en desnudar como se merecía al modelo en cuestión.

2. Chicago
Lo más terrible de Chicago no era Velma, la asesina evidente, sino Roxie, la mosquita muerta que esconde una auténtica homicida moral dentro de sí (por cierto, cuántos y cuántas Roxies nos rodean y acechan en todas partes a cada momento...). Algo así ocurrió ayer gracias a nuestra nueva Roxie: tan rubia de bote como ella, Raquel se plantó en el programa anunciando que:
a) es reportera de moda para Las Mañanas de Cuatro;
b) ha entablado contactos con diseñadores como Carlos Díez, de quien llevaba un traje;
c) ha recibido ofertas de China.
Esto nos lleva, a su vez, a tres conclusiones:
a) Los encargados de seleccionar el personal de Las Mañanas de Cuatro odian a la Campoy y la sabotean con estos contratos bomba.
b) Carlos Díez es la versión fashion de Robin Hood: si Robin robaba a los ricos para dárselo a los pobres, Carlos Díez desviste a los sofás para ponerle sus tapicerías a las modelos. Y así, tapizada con el sofá de -suponemos- la abuela de Carlos Díez, apareció Raquel, esa mujer en la que -por cierto- los peluqueros ensayan horrendos peinados que no se atreverían a hacerle ni al busto de una nancy.
c) China quiere destruir occidente y, para ello, va a comenzar convirtiendo a Raquel en ídolo mediático, consiguiendo que nos quite a todos el gusto por la moda y hasta por la fotografía. Ver a Raquel en una valla publicitaria puede hacer que -por aquello del condicionamiento- no miremos más allá de nuestros zapatos nunca más.
Pero, además de todo, esto, Raquel fue más Roxie que nunca en su visita-regreso al centro de formación, donde insistió en que ella no le guarda rencor a nadie, porque no sabe lo que es el rencor, aunque Alba sea fría, manipuladora y fea por dentro, y Silvia sea fea también por dentro, además de falsa (y otras lindezas). Obviamente, no guarda rencor, simplemente lo lleva consigo en un tapper como quien lleva el almuerzo de la una y media. Guardar, lo que se dice guardar, no se lo guarda..., tan solo lo restriega. Alba y Silvia, que además de guapas son de las únicas coherentes en este programa, la pusieron en su lugar y el jurado, que tiene tanto gusto y criterio como Carlos Díez en sus diseños, decidió que eran dos envidiosas de la suerte de Raquel. Solo les faltó añadir que también envidian su belleza y sus peinados inspirados en las pesadillas de algún personaje de David Lynch para que el absurdo hubiera sido completo...

3. Las miserables

Y así, disfrazadas de campaña pro-reciclaje, salieron las modelos en su desfile final, gracias al talento de El delgado Buil, cuyo ingenio se les agotó al idear el nombre para semejante -y premiadísimo- engendro creativo. Colgarse plásticos con cremalleras del cuello y vestirse de contenedor de vidrio no es, digamos, mi idea de moda. Obviamente, solucionan problemas de tallas y polémicas, porque lo más ceñido que te puede quedar semejante horror es al cuello. Por lo demás, las formas eran inexistentes y no se sabía si desfilaban las modelos o si era un pase de cartones de esos que se usan en las ferias para hacerse una foto donde solo aparece la cabeza... Después de semejante visión, he recapacitado y creo que las caras estampadas de Custo -y hasta los sofás robados de Carlos Díez- me parecen más respetables.

4. Gonzalo Superstar
Como el JC del musical, pero con los pectorales más marcados y sin melenas. Así estaba Gonzalito, que fue presentado como "todo un experto del mundo de la comunicación" (sic). Suponemos que eso era un chiste irónico de algún guionista cabreado (¿se puede ser un experto tras una, ejem, experiencia de unos, ejem, tres meses comentando, es un decir, vídeos en un, ejem, zapping?). Y es que Gonzalo es otro miembro más del complot anti-Campoy organizado por sus enemigos en las Mañanas de Cuatro. Gonzalo, ajeno a semejante atentado periodístico, se sentó en la silla más o menos como lo hacen mis alumnos quinceañeros en el aula -despatarrado, con los brazos arrastrando por el suelo y arrastrando igualmente la voz y el tono medio cheli- y opinó con ese don de la palabra que la Naturaleza le ha dado en comentarios tan brillantes como "Si la insultan, normal que se defienda", "No les déis tanta caña a las chicas" o "Pfffff...., pues me da igual".

5. Mamma mía
Y así, como la gran anfitriona de la noche, se volvió a estrellar contra el misterio de la pantalla la inefable Mascó, que al fin ha descubierto cómo interrumpir elegantemente los debates cuando le avisan de que se están pasando de tiempo o cree que el tono está subiendo demasiado... Y es que Judit ha descubierto que esos ruidos tan incómodos que provocan sus invitados al abrir la boca y mover la lengua -algún día descubrirá que eso se llama hablar- se corrigen hablando por encima de ellos -venga a cuento o no- y haciendo que los de sonido tengan que bajarles el micro a todos, en un efecto absolutamente poético: la silenciación. Esta hermosa metáfora de lo que es silenciar a alguien está alcanzando cotas de creación realmente espectaculares gracias a la torpeza de la Mascó y la verborrea inútil de sus contertulios. Entre ellos, destacaremos la incomprensible obstinación de ayer del jurado en fase terminal de sí mismo -un tal el-Kum, cuyo apellido soy incapaz de recordar correctamente- que se empeñó en interrumpir el programa cada cinco minutos para repetir que "Si tiene enemigas, será por algo". Nunca aclaró ni quién tenía las enemigas, ni quién eras la enemigas, ni qué era ese algo, pero consiguió formar una atmósfera de intriga y suspense jamás vista en este fantástico programa. Tal vez se refiriese a la Campoy y quisiese hacer una alusión indirecta al complot en su contra.

6. We will rock you... and kill you
Solo así se entiende que el programa haya decidido que escuchemos la dichosa Umbrella de Rihanna -esta tampoco tengo claro cómo se escribe y no pienso buscarlo en google- unas 567 veces por programa. Me alegra saber que en Supermodelos han sacado un cd, porque pienso comprarlo por el mero placer de romperlo, quemarlo, pisarlo y convertirlo en mi budú musical personal. ¿¿¿¿No pueden pinchar otros temas cuando pasan los vídeos???? Aunque, teniendo en cuenta que la novedad musical de ayer fue invitar a Soraya, casi prefiero seguir con la consabida Umbrella. En cuanto a Soraya, por cierto, ¿cuántos cds de los ochenta va a grabar además de los dos que lleva ya? ¿Por qué nos torturan así? ¿Por qué canciones que nunca debieron existir no solo existieron sino que, para colmo, se versionan y nos recuerdan que fuimos horteras y nos las sabíamos? ¿Y por qué las versiona todas ella? ¿No hay otro triunfito a quien explotar? Y lo que es más importante, ¿no hay ningún triunfito guapo al que explotar y desnudar para que, ya que nos machaca el oído, al menos nos alegre la vista...? Otro misterio inexpugnable de nuestra tv... y ya van unos cuantos.

Tras este sesudo análisis semanal de mi programa favorito por su extrema falta de calidad (me dejo cosas, pero para eso están los comentarios: supermodelofans, el turno es vuestro), me autorregalo uno de mis vídeos favoritos. Porque con la euforia pre-Turín que tengo encima me siento totalmente identificado con ese momentazo en el que Natalie -pobre, no sabía la que se le venía encima- grita eso de I feel pretty and witty and bright, and I pity any girl who isn`t me tonight...

11 comentarios:

SisterBoy dijo...

Raquel debe haber sufrido de un modo horrible en la vida para comportarse asi, da un poco de lastima. Le han hecho todos esos favores para que se los restriegue en la cara a las demás y que haya algo de carnaza. Cuando se acabe el programa la mandaran al sitio del que salió sea cual sea.

Han echado a mi favorita. Bueno ultimamente un poco menos favorita porque ha cometido varios errores entre ellos perder los nervios más de una vez y sobre todo porque ha abierto la boca. Y no debió hacerlo porque se expresa mal, terriblemente mal, horriblemente mal. Lo de "calladita estas más guapa" se le puede aplciar al cien por cien a esta chica.

De todos modos seguia siendo mi preferida pero no tenia nada que hacer frente a la furia adolescente de Marta V. que tras la expulsión de Jessica se ha convertido en mi favorita.

3'14 dijo...

Uix... no sigo este programa, pero estoy algo puesta en GH, así que espero post petardo al respecto que me ensañaré con creces.

Al final con tanta demanda de entradas a la carta vas a acabar llamando a tu blog Púbico, y no como guiño al nuevo diario que tanto halagabas en anteriores publicaciones, si no porque terminarás diciéndonos: ¡Es mi blog y cuelgo lo que me sale de los coj.....piiiiiiiip!

Peter P. dijo...

Creo que voy a coger tus comentarios de las galas y vamos a editar un libro con ellos... nos forraríamos: son inmensos!! XD

Aún así... permíteme echarte la bronca por no haber siquiera mencionado a la segunda más atractiva de la noche después de Raquel (o la primera, según tuviéramos el estómago): sí!!!! esa gran directora, esa mujer que cada vez que se levanta decide convertirse en caricatura de sí misma. El otro día mezcló a Cruela de Vil en versión sado. Guapa guapa, hasta decir basta XD

Uf... cuánto queda para el lunes... deberían emitirlo cada día!!

Anónimo dijo...

Pero, porqué ven ese prgrama tan malo y tan feo?Son masoquistas?Claro, asi va luego la TV.Los peores programas son los de mayor audiencia y encima dan de comer a una serie de personajillos absurdos y sin interés, de vividores de la nada y de vagos redomados, de seres incultos y sin interés, de ejemplos del mal gusto imperante.Francamente, no lo entiendo y no los entiendo a Ustedes.Con lo sabrosos que estàn los agnolotti al ragù di arrosto!

Cinephilus dijo...

Los agnolotti son compatibles con el visionado de programas como este. Entre las virtudes que más admiro se encuentra la multiplicidad de registros. Por eso este blog puede ser un buen lugar para comentar una buena peli o para despellejar un programa cutre. Es como leer el ¡Hola! Hay quien lo compagina con leer a la Reza o a Proust, sin avergonzarse por ello. Y esa mezcla de registro, esa pluralidad, esa trangresión de lo convencional es, precisamente, lo interesante. Lo demás suele ser esnob y, sobre todo, aburrido.

Anónimo dijo...

Desde luego que la multiplicidad de registros es siempre interesante;lo que no entiendo es el porqué de ver esos programas que tanto critican luego. Supongo que al hablar de la Reza se refiere a Yasmina;tampoco es comparable a Proust creo y en cualquier caso siempre es mejor que lo que ustedes llaman telebasura;pero no se me enfade don Cinephilus y siga escribiendo de lo que le apetezca;siempre es un placer leer sus divertidos textos aunque uno no llegue a comprenderlos del todo;lo importante es que dé libertad a sus pensamientos y que los plasme en textos;

inquilino dijo...

Pues qué quiere que le diga, sr. anónimo, creo que todos deberíamos poner nuestro propio Corazón de milenio en nuestra vida. Yo, desde luego, encuentro un inusitado placer en vaciar mi cerebro una vez por semana con alguna porquería.

Casi tanto como ir al cine a ver una película pretenciosísima que promete muchísimo y acaba siendo un horrible bluf lleno de metáforas estúpidas y comentar dicha película a la salida con la excelente compañía de la noche.

inquilino dijo...

Ays, por cierto, qué estupenda Siete novias para siete hermanos. Después de leer ayer en el metro un titular que afirmaba que "Los superhéroes son machistas", no me explico cómo los del Instituto de la mujer aún no han tomado cartas en el asunto para prohibir esta peli.

Queer Enquirer dijo...

Querido cinephilus,

No veo la hora de verte como "colaborador" (qué genial profesión) en Channel 4 con Boris y la Siñeriz comentando no sólo Supermodelo sino Supernanny, que está a punto de comenzar de nuevo. ¿Para cuándo un reality donde encierren a 12 drag queens?
Por otro lado no consiento que te metas ni con Rhianna ni con Poyeya. Son divinas las dos! Aunque Poyeya necesite un cambio de look de forma urgente. Bueno, más que un cambio, lo que necesita es tener un look.
De West Side Story me encanta esa de Maria.. I've just met a girl named Maria... and suddenly I found how wonderful a sound can be...

Arual dijo...

¿Te he dicho cuanta envidia me provoca tu escapada a Turín? Aysss me repito más que el ajo! Disfruta guapetón!

Vargtimen dijo...

Ví un trozo de la gala porque disfruto perversamente con los cara a cara entre las concursantes, en que aprovechan cualquier oportunidad para humillarse y apuñalarse mutuamente. Raquel es especial.

La traduccion del "I feel pretty" al español en el teatro musical era algo así como "Ser bonitaaa, tan bonitaaa..." que me tuvo sin dormir durante semanas después de ver la obra.