15.10.07

Saturno en Turín

Recién regresado de Turín. Sin tiempo aún para descargar las fotos de unos días intensos, hermosísimos, plenos en una ciudad sorprendente en cada una de sus interminables sucesiones de calles y plazas barrocas. Todo un templo urbano de la belleza que, para colmo de mi espíritu frívolo y coqueto, se veía sazonado de jugosos y sofisticados escaparates donde renovar -Italia lo vale- el vestuario... Y, mientras preparo el reportaje de esta ciudad, comienzo el relato por el final, por la noche de la llegada y el momento en el que, echados en el sofá -reticentes al sueño, seguramente porque había demasiados buenos recuerdos que compartir- abrimos el dvd comprado en uno de nuestros habituales atracones culturales... En este caso, se trataba de la última de Ozpetek, Saturno contro, recién estrenada en España y traducida con el burdo título de No basta una vida. Título que no solo se traiciona el aire críptico y mistérico de Saturno contro, sino que se liquida -en tan solo una frase- gran parte del sentido y la coherencia de la película. Y es que, mientras anoche la veía en su regazo, con Verdi ronronéandonos a ambos tras su fin de semana de gata solitaria y emancipada -en el fondo, aunque se queje, eso le gusta a nuestra gata-, no me daba cuenta de cómo y hasta qué punto calaba en mí el argumento y la historia de ese Saturno, de todos sus habitantes, y del punto de vista que emplea aquí su director.

Al fin, Ozpetek parece haber superado los subrayados excesivamente evidentes y algo facilones de películas estimables como Hamam o, la más previsible, El hada ignorante. Ambas me gustan, pero en las dos hay un exceso de información sentimental, de búsqueda del instante mágico, de anotación a pie de página que me pueriliza como receptor. En Saturno contro, sin embargo, hay más elipsis que narración, más puntos suspensivos que diálogos, más vidas sueltas -dispersas y libres- que enunciados y relatos ortodoxos. Preguntas que, como los sentimientos de los personajes, vuelan durante la hora y media -poco más- que dura esta película y que, sin darme cuenta, volvían a mí esta misma mañana. Sobre todo esa historia de amor entre David y Lorenzo, una historia real, brutal, apasionada y, sin embargo, nada convencional. Una historia que despierta curiosidad en su entorno -el director capta esa duda de los demás con inusitada inteligencia-, una historia cuya verdad solo los protagonistas saben vivir, paladear... y sufrir. A veces, porque mi vida tampoco es convencional, me he sentido como ellos, tentado a explicarme ante quienes parecen no ser capaces de entender mis elecciones o mi camino, pero lo cierto es que a mi alrededor tengo demasiadas parejas convencionales, amistades convencionales, vidas convencionales que, en su perfecta convención, hace demasiado tiempo que no funcionan. Y yo, sin embargo, siento plenamente cada instante en mi vida de pareja no convencional, en mis amistades tampoco convencionales, en mi negación -involuntaria pero constante- de lo reglado o de lo esperable. Y así, lejos de la rutina en la que escucho romper y acartonar vidas ajenas, sigo inventando ciudades. Países y lugares de propiedad exclusiva. Incluso infinita. Lugares donde la mezquindad de los que no entienden está lejos, más allá de las puertas que se cierran ante ellos. Igual que las puertas que albergan a Lorenzo y a David. Las puertas tras las que los demás quisieran mirar sin jamás conseguirlo.

Una película más dura de lo habitual para un director que sigue creciendo. Que tampoco apuesta por la convención, ni siquiera en sus músicas. Como la estremecedora canción de Consoli con la que hoy, aún preso de los recuerdos del viaje, pongo los puntos suspensivos... Y mañana, Turín.

7 comentarios:

Queer Enquirer dijo...

Le daré una oportunidad a la de Ozpetek, pero que conste que Hamam me pareció un soberano coñazo.

Arual dijo...

Me picaste la curiosidad y sobre todo me muero de ganas de ver esas fotos turinesas...

Angie Sandino dijo...

Oye que buen blog el que te gastas, realmente muy bueno, llegue dando brincos de un blog a otro y este me gustó... prometo volver como dijo Mc Arthur!

Besos de una mexicana desde bolivia!

Anónimo dijo...

Sí, magnífica película. Curioso, también a mí lo que más me llegó fue la relación de Lorenzo Y Davide... Se te olvidó mencionar el magnífico trabajo de todos los actores, que hacen redonda una historia que sobre el papel tiene sus desequilibrios narrativos.

3'14 dijo...

Pues estuvimos a punto de ir a verla, pero acabó ganando el culo de Viggo. Ya la veré en casa.

Mari dijo...

niño no convencional con relación no convencional, que lindo!!!!

es que usted me enfrenta.
he vuelto, búsqueme admirado cinephilus.

vargtimen dijo...

Uff, qué miedo, el Ozpetek. No he visto ni esta ni "El hada ignorante". "Hammam" me gustó pero aquella de "La ventana de enfrente" me pareció horrible horrible horrible.