3.10.07

Tres (parte dos)

Ahora, años después, imparto clases a chicos de esa edad y, cada septiembre, doy un salto mortal hacia atrás. En teoría, les enseño literatura. Eso, cuando se dejan… En la práctica, solo intento que sepan en qué libros –en qué palabras- pueden encontrar refugios o escondites cuando su mundo se empiece a quebrar y sus torres también se derrumben. Porque a su manera, eso es septiembre. Incluso, a su manera, eso debe ser también la madurez. El lenguaje de un mundo que se quiebra. Y el silencio, ensordecedor y lacerante, de después.

Tres formas de lenguaje

Al fin se estrenó Tres formas de lenguaje, y la densidad del texto -poético y sexual a un tiempo- subió a escena gracias al talento de la directora, Aitana Galán, y de sus actores, unos estupendos Gala García-Cuerva, José Troncoso y Pablo Vázquez. La dirección, personal y creativa, fiel a la esencia del texto pero capaz de reinventarlo -dirección creativa, que no mimética- y de levantar las palabras y dotarlas de aliento propio, con situaciones oportunas, movimientos precisos y una acertada coreografía que coloca las emociones de los personajes y de las situaciones en los lugares donde quise ponerlos como autor. Los cortes, por cierto, precisos y acertados. Y el final, francamente difícil de ejecutar y fundamental para entender el sentido del texto, es perfecto en su ejecución.

Los actores, intensos y entregados. Modulando cada frase a pesar de los ensayos acelerados, del montaje en tiempo record, de las prisas. Y, tras luchar con todos esos handicaps, los tres actores consiguen que los monólogos comuniquen -y no prediquen- y que las emociones entre ellos -vivas y lúcidas sus miradas dentro de la escena- se vayan dibujando paulatina pero intensamente, tal y como se pretende en este texto donde las palabras son las máscaras de las emociones que, sin éxito, se intentan ocultar. Corporal y vocalmente crean personas de los que en mi texto eran personajes. Como autor, en definitiva, no cabe más que estar agradecido a quienes se adentran en mi mundo de palabras para darle vida. Sobre todo, cuando se hace con tanto talento y tanta honestidad.

Honestidad que, por cierto, también he visto con absoluta nitidez -por primera vez- en mi propio texto. Y es que, de repente, el sofá con la sábana blanca que llenaba la escena me ha llevado a darme cuenta de la desnudez de mi obra, de cómo estoy en muchas más líneas de las que pensé en un momento. Sobre todo en esa reflexión que, de la madurez y de sus relaciones, hacen los personajes. Reflexión que, supongo, es en parte la culpable de que me halle esta semana en una de esas etapas extrañas, melancólicas, introspectivas. Etapas en las que me vuelvo mejor escritor que compañía, porque tengo más ideas que compartir con mi ordenador que palabras que compartir con los amigos. Y quizá, en el fondo, entre los motivos de esa etapa se halla esa sensación de tránsito hacia algún lugar, de cambio vital, de etapas, de pérdidas... De descontento con algunas cosas (¿por qué me siento tan raro en mis inquietudes frente a ciertas tendencias, modas o lugares comunes?), de euforia con otras. Y la mezcla, explosiva, no permite una tranquilidad de ánimo que, a veces, le vendría bien a mi ciclotimia.

Objetivamente, es una gran etapa a todos los niveles. Subjetivamente, hay aspectos de esta etapa que, aun siendo buenos, me provocan miedo, inseguridad y dudas. Dudas porque noto que mi frágil autoconfianza se resquebraja más ahora, así que -repentinamente- me da más pudor enseñar mis textos, o entregarlos a editoriales, o moverlos y hasta estrenarlos. Y dudo de que tenga sentido lo que escribo, o el para qué lo hago, o el para quién lo hago. Y es que ni me interesa lo comercial y facilón, ni el humor de brocha gorda, ni el lirismo de opereta, ni -tampoco- los círculos de la supuesta cultura elitista que solo oculta obras pedantes que sus propios autores tampoco comprenden. ¿Por qué a veces me parece que mi voz no encaja en ninguna de esas casillas? ¿No se puede conciliar la cercanía en los temas con el trabajo de la forma y de la estructura? ¿No se puede ser comunicativo desde la creación verbal, desde la palabra? Y hasta se me ofrecen opciones creativas -la semana que viene parece que se esboza una buena ocasión de la que, de momento, prefiero no hablar...- que me provocan tantas ganas como incertidumbre. ¿Y si no merece la pena? ¿Y si es mejor ponerme negativo para evitar que surja el proyecto? Hasta dudo en mis clases, de los métodos que empleo, de los contenidos que me obligan a dar, de los contenidos que yo me obligo a dar. Quizá sentirme observado por tanta gente durante tantas horas esté agudizando mi hiperestesia. Puede ser. Y por eso salgo tan motivado a la vez que tan nervioso, como si cada clase fuera un examen y cada gesto de los alumnos una calificación en el examen. Y entre las dudas, interrogantes tan adolescentes como los fantasmas de mis personajes en esta nueva obra, se cuela la desconfianza algo misántropa en mi entorno, del que me encuentro un poco cansado, un poco desontento, un poco exhausto. No haré reproches -no creo en ellos-, pero el regusto amargo de ciertas situaciones -y de ciertos silencios- se mantiene. De nuevo, el ordenador y el folio en blanco parecen mejores aliados ante esa misantropía que, de momento, no controlo del todo.

Un día intenso. Un buen estreno. Y ganas de que pasen estas lluvias de octubre y llegue un sol cálido aunque otoñal. Y con él, un viaje la semana que viene en el que perderme con la persona en la que reclino todas estas dudas. Y es que el folio en blanco, donde las convierto en novela, en relato o en obra teatral, no sabe abrazarme y cuidarme como me abraza y me cuida él.

12 comentarios:

Peter P. dijo...

Jo, qué rabia no haber estado allí. Mi Mary Jane Watson particular y yo mismo te lanzamos desde aquí un enorme aplauso pues sabemos que habrá sido un éxito rotundo... como rotunda es tu calidad como escritor.

Anónimo dijo...

Hermana duda,
pasarÁn los años
cambiarán las modas
vendrán otras guerras
perderán los mismos
y ojalá que tu
sigas teniéndome a tiro.

Pero esta noche,
hermana duda
hermana duda,
dame un respiro.
j.d.

Fidelio dijo...

Espero que mi horario laboral me permita asistir a alguna de las representaciones ... mientras tanto ... un abrazo muy sincero ... Estoy muy orgulloso de contar con tu amistad y, sin duda, no soy el único ...

Arual dijo...

Desearía con todas mis fuerzas poder ver tu obra, pero ya sabes que estoy demasiado lejos de tu Madrid. Aún así eso no impide que, hoy que sigue lloviendo y que todavía no ha llegado ese sol otoñal que tú esperas, te pueda mandar un beso y un abrazo enormes, que son todo lo que desde aquí te puedo dar. De todos modos quiero que sepas también que eso que ahora experimentas, la sensación de necesitar recogimiento la siento muchas veces yo también, y entonces escribir lo que sea, en mi blog, en una página en blanco, también me ayuda, aunque nunca logro combinar las palabras y las ideas como las sabes combinar tú. Y ya no me extiendo más, simplemente quería seguir recordándote cuánto te admiro, vale?

dexter dijo...

Uy me acabo de comprar el Cd de Drexler y cada día me gusta más ese hombre - en todos los sentidos, sí. Franco Battiato puede estar orgulloso de que le salgan discípulos así.
Yo también te adoro, Cinephilus, pero haznos un post pedorro y chorras de una vez. Tanto teatro y tanto elitismo seguido no puede ser bueno. Un beso

3'14 dijo...

Que suerte que de vez en cuando se te escape del folio en blanco y encajes en este blog todas esas emociones y dudas que describes. Personalmente es para mí un agradable consuelo leer lo que tanta veces experimento en mi propia existencia gracias al talento que tienes y tu capacidad para transmitir.

Besos!

Cinephilus dijo...

Preciosos los comments... Siempre son lo mejor de este blog. Gracias...

Y sí, dexter, tienes toda la razón: ya va siendo hora de un post pedorro como mandan los cánones... El siguiente será así, palabra de lector del ¡Hola! :-)

coxis dijo...

pufffff... jolín qué texto... Si tuviera que usar terminología pedante de crítico de cine diría, me quedo pegado en la butaca...

Anónimo dijo...

Cuenta conmigo para este miércoles día 10. ¿También es a las 19:00?

Besos, más besos y compañía silenciosa

Sinclair

Arual dijo...

Dexter ¿de verdad compras CD's?

Anónimo dijo...

¡Qué maravilla de texto y qué pena no poder estar más cerca para disfrutarlo "escenificado"! Muchísimas gracias por estas "pidorillas".

Repón fuerzas para el baño de multitudes que te espera, porque estoy segura de que vas a volver a triunfar esta semana, porque tú lo vales ;-)

He estado este finde por ahí en viaje relámpago. Fui a ver "El perro del hortelano" anoche y me acordé mucho de ti... Oteyza se sale.

Muchísimos besos,

Pal

Anónimo dijo...

Es que el papel no es tan suave como la piel ni el teclado suple a la palabra o la pantalla a los labios...