27.12.07

Cine navideño

Un día antes de partir rumbo a París -qué cercana se ve ya nuestra ciudad, J.,-, tres recomendaciones de cine navideño -es un decir- que salvan, con mucho, la actual (y mediocre) cartelera... Y es que, por una vez, junto a los infumables dibujos prefabricados para estas fechas (que este año nos traen las desgracias de Donkey Xote y El arca de Noé), las películas protagonizadas por Papá Noeles falsos, reales o clónicos y demás monsergas obsoletas y políticamente correctísimas, la cartelera ha albergado títulos que sorprenden en sus diversos géneros y que, personalmente, me han regalado unas estupendas horas de cine en esta última semana. Empezamos...

1. Deseo, peligroLástima que el lust del título americano se quede aquí en un tibio deseo que, por vulgarización léxica, es un sustantivo demasiado devaluado en nuestro poco autoconsciente castellano. Y es que la película es una delicatessen para los cinéfilos voraces, tanto por su apasionamiento narrativo como por el lirismo -seco, adusto, distante y magistral- de su puesta en escena.

Demasiado extensa -seguramente, sí-, pero disfrutable y llena de aciertos, como casi todo el cine que nos regala Ang Lee. En este caso, se demora en exceso en el primer tercio del filme, pero -en mi caso- agradecí esos minutos por pura complicidad con la materia relatada. La presentación del grupo de teatro universitario -el amor que por el teatro desprende la película, al igual que por el propio cine- y la disección de esos personajes -fundamental para entender el desenlace de la historia- me conmovió y, a su modo, me hizo pensar en mis propios comienzos teatrales. En la utopía inicial de mi grupo y en cómo hemos ido posicionándonos hacia la realidad y lo factible. Nada comparable al contexto del filme, desde luego, salvo por la importancia que ese grupo -ese mundo teatral universitario- tiene en las vidas adultas de los personajes. Y eso, quienes amamos el teatro, sabemos que es siempre así. Sea cual sea el contexto...

Más allá del debate de su duración, la película logra -de nuevo- presentarnos una pasión prohibida, terrible, fatal, uno de esos amores que, entre el deseo más carnal y la represión más terrible, sabe contar Ang Lee en sus mejores filmes. Ya sea con cowboys (Brobeback mountain), señoritas de época que toman té en tacitas de porcelana (Sentido y sensibilidad), gélidos habitantes de la década de los setenta (La tormenta de hielo) o gays en el armario de su más cáustica y divertida comedia (El banquete de boda).

De nuevo, con su excelente pulso narrativo y su sensibilidad para ahondar en los sentimientos ajenos, Ang Lee sabe construir un relato ambiguo, contradictorio e incluso salvaje, donde lo inverosímil se hace verosímil porque sabe cómo transmitir la pasión sin, pese a ello, querer emocionarnos. Tal vez ahí radique la mayor dificultad de la película: es pretendidamente fría. No hay ni una sola escena subrayada y esto, unido a su metraje, no la convierte en una obra de fácil visionado. Sin embargo, ahí -precisamente- radica también su mayor logro. En llenar de sexo y de deseo la sala de cine gracias a sus coreografías de cama y a sus silencios y elipsis. Una película que, pese a lo explícito de sus imágenes sexuales (bravo, se echa de menos el buen sexo en el cine de nuestro tiempo), oculta mucho más de lo cuenta.

2. La brújula doradaCine familiar, sí. Cine poco personal, también. Pero cine de entretenimiento eficaz y, sobre todo, con un mensaje que elude la moralina convencional. En este caso, la película -como la novela- defiende el pensamiento liberal y, a su modo, el ateísmo.

Resulta divertido asistir a esta función en la que los malos pertenecen a un Magisterio -así dice llamarse- que recuerda poderosamente a la curia eclesiástica. El mismo edificio que les alberga parece un remedo futurista de San Pedro, en el Vaticano. No es de extrañar, pues, que la Iglesia católica -ese ente que debería ser, como todos los extremismos religiosos, una realidad agonizante y moribunda en nuestro siglo- haya puesto el grito en el cielo. Y solo por eso ya recomendamos esta película convencional, pero bien rodada y ciertamente ágil, con una bellísima Kidman y un más que atractivo Daniel Craig. Aunque este último aparezca poco (¡con lo bien que le sienta esa barba!), confiamos en que goce de mayor protagonismo en el siguiente capítulo de la saga. Si el mensaje sigue siendo la defensa del pensamiento libre y la negación de toda creencia dogmática, también iré a verla.

3. PersépolisNo, no es estreno, pero hasta ayer no pude sentarme a verla con tranquilidad. Evidentemente, es una adaptación pero, personalmente, no encontré nada reprochable en ella. Fui con mi pareja y un amigo común, y a los dos les entusiasmó la película como tal. Es decir, que la obra funciona de manera autónoma, sin necesidad de explicar sus fuentes ni justificar -una y otra vez- que es la versión fílmica de una novela gráfica. Este hecho, por sí solo, ya me parece más que suficiente para defender esta pequeña joya de la animación francesa: es, ante todo, una película, no una mera versión. En cuanto al relato en sí, me pareció especialmente inteligente su modo de sintetizar una historia tan densa y compleja, y su talento al hilvanar las imágenes y, sobre todo, los diálogos (sublime el personaje de la abuela), además de que las voces -Deneuve, Derrieux...- constituyen un auténtico lujo cinéfilo.

Honestamente, creo que toooodo el mundo debería ver esta película al menos una vez para tener una visión interna -y, en general, bastante mesurada- de un tema tan complejo como la realidad iraní. En el monólogo de la joven protagonista -ya en la universidad- sobre el uso del velo, habría aplaudido si de una obra teatral se tratase. Y, aunque no venga a cuento, aprovecho aquí y me reafirmo: no al velo en las aulas de nuestro país. No se puede tolerar ni defender la humillación de la mujer como una forma de cultura ni de religión. En eso Francia nos lleva ventaja, y hace años que prohíbe tanto el uso de velos como el de los crucifijos en sus aulas. Y es que la religión debe ser algo respetado, por supuesto, pero también íntimo y personal. Nunca un elemento que interrumpa la vida de un Estado laico ni, mucho menos, un instrumento de opresión sobre los demás.

Y soltado este discurso (de vez en cuando, uno necesita un desahogo...), corto y cierro la emisión por unos días. En París no pienso conectarme a nada que no sean las exposiciones de sus museos, los paseos por sus avenidas, las cenas en sus restaurantes y el sexo en sus camas... A la vuelta les cuento. Pásenlo muuuy bien y empiecen con la mejor escena posible su nueva película del 2008.

P.S. Por cierto, si se aburren estos días, prueben a dormirse con la segunda e insípida temporada de Héroes, que ha concebido la continuación como una repetición & plagio de sí misma. Así pues, no hay una sola novedad reseñable en su monótono avance, salvo los kilos de músculos que se ha puesto encima el otrora enclenque Peter Petrelli. Teniendo en cuenta que sus escenas de exploitation durante los primeros capítulos son lo único reseñable de esta temporada (imitando, por cierto, las de la tortura de Craig como 007), les dejamos como postal navideña con el recién trabajado torso del muchacho que, la verdad, se lo ha currado muuuuucho más con las pesas que los guionistas con el ordenador...

9 comentarios:

SisterBoy dijo...

De acuerdo en todo (incluyendo la aburrida segunda temporada de Héroes que tiré a la basura hace ya varias semanas) excepto en lo de La brújula dorada que no he ido a ver aunque me alegra que su éxito haya fastidiado a la iglescia católica.

Hablando de comienzos teatrales me ha venido a la memoria la pelicula Noviembre, cuando vuelvas de los parises me dices que te parece esa peli.

inquilino dijo...

¿La brújula dorada? Jo, me encanta cuando te sales del tiesto con esas recomendaciones tan chungas. Que conste que no la he visto pero aparte del Daniel Craig y el cada vez más extenso chopo de la Kidman no le veía mayor aliciente :-P
Como bien dices, Persepolis tiene entidad suficiente como película. Yo también opino que sería casi de visión obligatoria, pero las reticencias a vencer son enoooormes (reconozco que no soy buena proselitista). Y, después de verla, deberían avalanzarse sobre el cómic. Sé que soy muy pesada con esto del cómic, pero es que hay momentos absolutamente brillantes -como el de la entrevista con el clérigo integrista previa a su entrada en la universidad, el perdón de su abuela o los últimos coletazos de su relación con su marido- que son impagables y que por evidentes razones de metraje han eliminado de la película.
Viendo las críticas que estaba recibiendo la segunda de Heroes ni me he molestado en "adquirirla". Eso sí, andaba absolutamente enganchada con la quinta de Nip/tuck y, sobre todo, la última (¿la 4º?) de House. Eso, hasta que se cruzó por medio la huelga de guionistas :-/

Pásalo como sólo tú sabes pasarlo en Paris y nos vemos a la vuelta. ¡¡Segurito!! ;-)

SisterBoy dijo...

Yo he tenido que dejar de ver series "compradas" on line porque los subtitulos eran imposibles de entender asi que esperaré a que acaben las temporadas y se hagan subtitulos decentes. Hasta entonces tirare de series de hace unos añitos como Deadwood o The wire.

Arual dijo...

De la segunda temporada de HEROES he de decir que llevo tres capítulos y en los tres me he quedado refrita, ha perdido fuelle y de qué modo.
Respecto a LA BRUJULA DORADA hoy justo también la he comentado yo en mi blog y la verdad tú has sabido ver cosas que se han escapado a mi simplona visión, la verdad es que no esperaba mucho y no me ofreció mucho, pero bueno ver a Daniel Craig aunque sea brevemente siempre es un placer. DESEO, PELIGRO la tengo pendiente igual que PERSEPOLIS pero no me la pienso perder aunque tenga que esperar ya que en los cines de aquí ni las han puesto en cartelera.
Pásalo bien en París, que tengas una buena entrada de año y nos leemos a la vuelta!

Queer Enquirer dijo...

"Persépolis" es una joya. A ver si Sisterboy se decide a acompañarme a "La Brújula Dorada".
En esas camas de París no hagas nada que no hiciera yo!!
Muacks

NaT dijo...

Sigues en París?
La verdad es que no me das envidia... si donde mejor se está es trabajando...
Tanto si estás como si no, espero que París haya sido estupendo y que este año también lo sea.
Un beso de cine!!!
y escríbeme cuando vuelvas, anda

dexter dijo...

Enhorabuena Cinephilus. Si como dices en otro lugar de la blogsfera a cada mujer y a cada gay nos deberían de corresponder un clon de Daniel Craig, a ti resulta que te corresponderían dos, porque el mío te lo regalaba sin rechistar.
Aún voy a recomendarte un cuarto estreno. LEJOS DE ELLA, una historia de amor como pocas y con una Julie Crhistie impresionante. A veces te parece estar viendo una película de la Coixet (se nota que dirige la Polley), a veces te parece estar viendo incluso una peli ... ¡¡¡de Bergman¡¡¡ ( esos escenarios desnudos, esos paisajes helados, la muerte siempre rondando por ahí, ¿ es casual la elección para el protagonista masculino de Gordon Pinset, de parecido más que razonable con Erland Josephson o son sólo paranoias mías?) Lo que NUNCA te da la impresión es de estar viendo un telefilm de la sobremesa de Antena 3 ( y mira que era facil caer en ello)

3'14 dijo...

¡Feliz año, Cinephilus!

Cinephilus dijo...

Feliz año a todos!! Y besotes especialmente cariñosos para Sisterboy, Dexter, Inquilino, Queer Enquirer, Mari, Vargtimen, Pi y Arual!

P.S. Tomo nota de tu recomendación, Dexter. Seguro que merece la pena :-)

P.S.2. A ver si hoy puedo colgar el post sobre Paris... Han sido unos días excepcionales...