24.1.08

Le dieu du carnage

¿Qué mejor lugar para (casi) poner punto y final a este estresante mes de enero que París? Sobre todo si la excusa para volar mañana es un estreno de Yasmina Reza, la autora de esa genial obra llamada Arte que ahora estrena un nuevo e inteligente texto, Le dieu du carnage. Aunque no todo en él me parece redondo, su escritura es, cuando menos, interesante y tanto el tema como los personajes y su evolución dramática son más que destacables. Solo resta esperar que la Huppert haga, de nuevo, un maravilloso trabajo y que la dirección de la propia autora esté a la altura de su texto. La obra, por cierto, apuesta por el minimalismo -como mi grupo, Armando no me llama, con quienes ultimo ahora nuestros ensayos para las funciones de febrero- y eso, desde el punto de vista escenográfico, me encanta. Le dieu du carnage se estrena este mismo viernes y nosotros asistiremos, expectantes, a la función del sábado. Luego, la noche parisina se encargará de acogernos como corresponde. Una noche que se anuncia rotunda, redonda y plateada, cual anillo de Bulgari...

Disfruten mucho de su fin de semana. Nos lo hemos ganado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Seguro que el finde será estupendo...París con tu pareja y en función de teatro, prácticamentede estreno,de una obra de Yasmina Reza y protagonizada por la Huppert...Los reflejos de un anillo Bulgari de platino rivalizarán con los de la Torre Eiffel y su actual iluminación nocturna?Bon weekend!

Fidelio dijo...

Pásalo bien amigo ...

Anónimo dijo...

Somos envidiosillos y por eso poca gente ha contestado a este post. Es que tánto París es "demassié|" para el cuerpo y la mente. Todos querríamos ir aunque no lo confesemos, sobre todo con esos planes que se marca.

Claudia-40 dijo...

Yasmina Reza planifica una "carnicería" conyugal con Isabelle Huppert

Hace 1 hora.

PARÍS (AFP) — La escritora Yasmina Reza recupera su vocación de autora y prueba la puesta en escena con 'Le Dieu du carnage' ('El Dios de la carnicería'), una comedia conyugal de apariencia feroz y más bien inofensiva a cuatro voces, que incluyen la de Isabelle Huppert, en el Teatro Antoine de París hasta mayo.

La pasada elección presidencial pudo parasitar la imagen de Yasmina Reza, que dio mucho que hablar como autora de un diario de campaña con pretensiones literarias en torno a Nicolas Sarkozy, publicado con el título de 'El alba, la tarde o la noche'.

Esta mujer de letras, parisina de 48 años de padre ruso descendiente de judíos expulsados de España por la Inquisición y refugiados en Uzbekistán, es ante todo una dramaturga traducida a 35 idiomas.

Tiene media docena de títulos en su haber, desde 'Conversaciones tras un entierro' (1987), recompensado con un premio nacional francés Molière, hasta 'Art' (1994), que la dio a conocer a nivel internacional y ha tenido entre sus intérpretes al argentino Ricardo Darín o al catalán Josep María Flotats.

'El Dios de la carnicería' fue estrenada en Zúrich y representada luego en Berlín antes de llegar al teatro Antoine, que Yasmina Reza conoce muy bien porque allí se montaron 'Tres versiones de la vida' en 2001 y 'Conversaciones tras un entierro' en 2006.

La trama de esta obra, la primera que escenifica personalmente su autora, es bastante anodina. Véronique (Isabelle Huppert) y Michel Houillé (André Marcon) reciben a Annette (Valérie Bonneton) y Alain Reille (Eric Elmosnino), los padres de Ferdinand, que ha golpeado en el rostro a su hijo Bruno en una plaza y le ha roto dos dientes.

Hasta aquí todo va bien o casi: entre estas dos parejas parisinas socio-culturalmente favorecidas, las explicaciones son educadas. Pero poco a poco, entre el sofá chic y la mesita baja recubierta de libros de arte, el barniz social cede, caen las máscaras, el 'huis clos' es cada vez más oprimente. El pastel de cerezas ofrecido a los invitados no pasa. Con ayuda del ron, empiezan los gritos, los sollozos, los estados de ánimo de todo tipo.

Con un lenguaje accesible que no cae en la vulgaridad, Yasmina Reza vuelve a demostrar un sentido agudo de la fórmula y el humor. Su arte consiste en maquillar una obra con fuertes relentes de bulevar (intercambios de insultos, mujeres al borde de los vómitos cuando no del ataque de nervios...) para convertirla en obra de autor "con mensaje" sobre la soledad de los seres y su falta de adaptación a la felicidad.

Esta mirada cáustica puede carecer de fuelle y profundidad, pero está muy bien servida por el cuarteto de comediantes. Menos asidua al teatro que al cine, Isabelle Huppert da sus primeros pasos en una obra de Yasmina Reza.

Sorprende a priori verla en una comedia pero aquí se encuentra con uno de esos papeles que borda, de mujer fría, guiada por certezas -su hijo fue la "víctima" de un "verdugo"- pero tan frágil como cruel.

Los otros actores no desmerecen. Eric Elmosnino encarna a un abogado de negocios colgado de su móvil y con pinta de ausente cuando en realidad es más bien clarividente. Resume bastante bien el principio de destrucción que rige la pieza cuando proclama su fe en el "Dios de la carnicería", el "único que gobierna, él solo, desde la noche de los tiempos".


UNA FORTA ABRAÇADA!

P.D:MUCHA MIERDA para tus proyectos teatrales...espero algún día poder disfrutar de uno de ellos.