26.2.08

Bonobús

Culpable de amar, de querer ser, de moverme con la libertad que mi sexo me negaba. Que aún les niega a las Melibeas que recorren este mismo autobús... Melibeas vendidas. Humilladas. Melibeas esclavizadas en lugares de los que no se habla. Melibeas que agotan los catres de hoteles de lujo en países miserables. Melibeas que no pueden hablar porque su lengua está sellada por un libro sagrado, por un velo sagrado. Melibeas que ven morir a sus hijos en países donde no hay más amores que el hambre y el Sida. Melibeas que mueren a golpes en países civilizados y sensatos. Melibeas que soy yo, que viven en mí, que batallan conmigo desde este torreón.

Melibea, Fernando J. López

Un hermoso principio de semana, repitiendo montaje ante un inesperado lleno de público -y de aplausos- en una función donde la actriz -una inmensa Silvia López-Ortega- y un servidor -autor y director de la obra- nos dejamos la piel y gran parte de nosotros mismos. Un monólogo duro, intenso, profundamente literario y, a la vez, social e intimista, una obra donde los matices están en los movimientos de su protagonista, en sus cadencias de voz, en sus guiños a un público que la arropó porque su talento así lo merecía. Y entre el público, acompañándonos en el autobús que simboliza el limbo donde ha sido castigada Melibea, estas dos semanas hemos contado con la presencia de amigos incondicionales -hasta hubo quien nos regaló dos tardes y repitió, con ganas de encontrar matices a una obra que se crece gracias a la sensibilidad del público-, de amores -familia y pareja- igualmente llenos de lealtad y de generosidad y, por si fuera poco, de un sinfín de rostros anónimos que se han sumado a nuestro viaje simplemente porque les apetecía, porque les sonaba el nombre del grupo o porque tenían curiosidad por saber qué era esa Melibea que se anunciaba en la programación del Centro de Moncloa. Dos semanas donde, por si fuera poco, hemos trabajado con un equipo humano y técnico impecable, un equipo -el del Centro de Moncloa- donde todo era amabilidad, facilidades y gestos positivos. Ahora, cómo no, afrontamos con igual entusiasmo la función gamberra y alocada del lunes que viene, un Zapping mileurista donde la sonrisa encierra la crítica y el esperpento, la reflexión. Un juguete cómico con mala leche y escenas dispersas -en las que se marca esa heterogeneidad para reforzar su estructura quasi televisiva- donde el mérito recae, una vez, más en la ingeniosa interpretación de sus protagonistas, Paloma Aparicio, Eva Gómez Sedano y Silvia López-Ortega, que dotan de ritmo más de un monólogo aparentemente imposible... Una obra sencilla -sin grandes pretensiones- que tan solo pretende entretener y reflejar -con cinismo y sarcasmo- algunos aspectos de nuestro día a día, ese que ayer Rajoy afirmaba conocer con tanta profundidad...

Así que, en honor del recién nacido proletario Mariano, y en un acto de autoconfesa demagogia (total, estamos en campaña, así que puedo ser demagogo si me da la gana, que para eso este es mi blog...), resumiré su cercanía a mis inquietudes -a la de los currantes de los que dice ser amigo- en su cara de estupor ante el sustantivo bonobús. ¿Desde cuándo este vocablo es un neologismo? Su pregunta inmediata, ¿Un bonobús? ¿Qué es un bonobús?, demuestra que ni siquiera las inauguraciones contumaces de intercambiadores madrileños le han servido para despertar de su letargo derechil... Por supuesto, estoy sacando la frase de contexto, tal y como hacen los medios afines al PP con cada gestión -y cada buena idea, que las hay aunque ellos se encarguen de taparla- de la izquierda. Por lo demás, me gustó comprobar que la técnica del insulto sigue siendo la metodología dialéctica del partido opositor que, esperemos, seguirá opositando durante mucho tiempo después del 9 de marzo.

Melibea, la nuestra, tampoco necesitaba bonobús para su viaje. Pero porque el suyo no es un vehículo de la EMT, sino un autobús hecho de tiempo, de pesadillas, de sombras, hasta de sueños que a veces se rompen y a veces, gracias a la lucha y a la solidaridad, sí que se cumplen. Una Melibea que, como afirmamos en el programa, no es más que nuestro humilde homenaje a la mujer. A todas las mujeres que han conducido y que siguen conduciendo con valentía y coraje el misógino y descarrilante tren de la Historia.

6 comentarios:

inquilino dijo...

¡¡Pero qué guapísima está la Silvi vestida de Melibea!!
Besitos

PD. Lo del bonobús iba por la huelga de la EMT, fijo fijo. Seguro que ambos habían sufrido las colas, las aglomeraciones y los pisotones esa mañana. Menos mal que yo soy de metro y este -para variar- funciona sin incidentes esta semana.

Mari dijo...

niño dulce
lamento mi ausencia por acá
estoy mudando de continente

nueva vida me espera

besos sendos.

Fidelio dijo...

... gracias a ti, tío ...

Fdo: Un amigo incondicionálmente ambiguo o ambiguamente incondicional ... bueno, la verdad es que el barroquismo semántico nunca fue lo mío ...

SisterBoy dijo...

Si ZP quisiera ahora tomarle el pelo a Rajoy le nombraria palabras inventadas que el otro admitiria conocer para no meter la pata. Por ejemplo


-Mi partido va a financiar los decubaliones y los cucurbitones

Y Rajoy responde

-Nosotros tambien!

inquilino dijo...

Jajaja!!! Es lo mejor que he oído en toda la campaña, sisterboy X-D

Amelia dijo...

27 DE MARZO,DÍA MUNDIAL
DEL TEATRO 2008
MENSAJE INTERNACIONAL POR ROBERT LEPAGE,HOMBRE DE TEATRO.

"Existen varias hipótesis sobre los orígenes del teatro, pero la más estimulante
tiene la forma de una fábula:
Una noche, en tiempo inmemorial, un grupo de hombres se habían reunido
en una caverna para calentarse en torno a un fuego y contarse historias.
Cuando, repentinamente, uno ellos tuvo la idea de levantarse y de utilizar
su sombra para ilustrar su relato. Al ayudarse con la luz de las llamas, hizo
patentes sobre las paredes de la cueva a unos personajes de tamaño
mayor que los naturales. Los otros, deslumbrados, reconocieron en las
sombras al poderoso y al débil, al opresor y al oprimido, al dios y al mortal.
Hoy día, la luz de los proyectores sustituye a la fogata inicial y la maquinaria
de escena, a las paredes de la caverna. Y con todo respeto a algunos
puristas, esta fábula nos recuerda que la tecnología es la causa incluso del
teatro y que no debe percibirse como una amenaza, sino más bien como
un elemento enriquecedor.
La supervivencia del arte teatral depende de su capacidad para
reinventarse integrando nuevas herramientas y nuevas lenguas. ¿Si no,
cómo el teatro podría seguir siendo el testigo de todas las grandezas y de
lo que está en juego en su tiempo y, al mismo tiempo, promover el acuerdo
entre los pueblos, si él mismo no demostrara apertura? ¿Cómo podría
jactarse de ofrecer soluciones a los problemas de la intolerancia, la exclusión y
el racismo, si, en su práctica propia, se negase a todo mestizaje y a toda
integración?
Para representar al mundo en toda su complejidad, el artista debe
proponer formas e ideas nuevas, confiando en la inteligencia del
espectador, que es capaz así mismo de distinguir la silueta de la
humanidad dentro del perpetuo juego de luces y sombras.
Es cierto que jugando mucho con el fuego, el hombre corre el riego de
quemarse, pero así alberga también la esperanza de convencer y de
iluminar."
Robert Lepage
Québec.

FELICIDADES A TODOS LO QUE HACEÍS POSIBLE EL TEATRO,Y NO SOLO PARA HOY,SINO PARA CADA DÍA DEL AÑO.

UNA FORTA ABRAÇADA!

P.D:Espero que un 27 de Marzo,no muy lejano,al leer el Manifiesto internacional,descubrir que está firmado por Fernando J. López