12.2.08

Juno

Hoy tocó tarde Fnac, uno de esos instantes en los que venzo la claustrofobia que producen -según los días- sus abigarrados y estrechos pasillos, para lanzarme al consumo voraz, despiado y absolutamente desmedido de sus productos. Libros, dvds, discos... Difícil resistirse cuando se tiene tanta curiosidad por tantas cosas y, honestamente, espero no perder esa cualidad nunca, sobre todo ahora que, gracias a los chavales, la veo reforzada a través de ellos. Entre esos bienes, han caído los siguientes goodies, de lo más recomendables para otros consumistas culturales voraces:
- La megaedición en 5 dvds de Blade Runner, con todos los montajes estrenados hasta la fecha y no-sé-cuántas horas de material inédito, incluyendo -por supuesto- el montaje que de verdad ansiaba tener: el original y estrenado en cines. Y es que, lo confieso, no soy nada partidario del director's cut, donde el director suele obviar los aciertos del montajista y entrega una nueva versión de algo que ya estaba cerrado como tal, al menos, desde el momento en que es percibido y recibido por el público. En cualquier caso, para los apasionados de una joya de la ciencia ficción y la filosofía posmoderna como es esta película, nunca viene mal tener muchas visiones diferentes que comparar...

- La edición de la segunda temporada de Roma, una de esas series imprescindibles por su calidad técnica, su elevadísimo nivel de producción y su virtuosismo narrativo e interpretativo (por no hablar de lo estupendo que está Marco Antonio o de lo brutalmente sensual que es el legionario Pulo...). Para delicia de los coleccionistas de dvds, vuelven a sacar edición limitada en madera, con un cuidadísimo diseño que hace honor a su contenido. Lástima que no haya ni vaya a haber tercera temporada.

- La BSO de Sweeny Todd que, afortunadamente, está a la altura de la última película de Tim Burton, gracias a una edición que incluye un completo -y muy bien editado- libreto con fotogramas del film y la letra de los temas de este siniestro musical.

- Y, por último, la BSO de Juno, una combinación de melodías y temas agradables, bien dispuestos y con cierto encanto entre folk y pop, donde destacan -sin duda alguna- Belle and Sebastian, apadrinando la que se pretende gran comedia indy de este año. Y aquí, en Juno, es donde vamos a hacer un alto en este post para hacer recuento de sus bondades -que las tiene- y de sus huecos -que también.
¿Comedia independiente? Sí, digamos que en Juno se dan todos los ingredientes que, de unos años a esta parte, parecen condimentar cuanta comedia indy se estrena. Sin embargo, el tono general -y el mensaje central- de la película parecen contradecir esa teoría. ¿Y cuál es ese mensaje? Una cinta eminentemente antiabortista -reaccionaria- que elude un tema que, seguramente, merecía un tratamiento menos superfluo. En general, la cinta huye de todos los conflictos que plantea y se conforma con ser una fábula divertida y jocosa que, pese a todo, funciona en gran parte de sus tramos. Sin embargo, el espectador debe ser lo suficientemente benévolo como para asumir el buenrrollismo general del filme, incluyendo la escena en la que la adolescente confiesa su embarazo y donde no hay una sola reacción natural o mínimamente verosímil. A cambio, la estructura -aunque evidente y nada novedosa- es eficaz, las interpretaciones son soberbias (destacaría tanto a Ellen Page, ya genial en Hard Candy, y a su noviete, que encarna con solvencia a un prototipo de adolescente que conocemos), y muchos de los gags funcionan con envidiable naturalidad. Sin embargo, ni la historia profundiza en sus temas ni sus resoluciones resultan del todo creíbles, por no hablar del castigo moral que recibe cuanto personaje se atreve a insinuar que el aborto sería una solución al conflicto o que tal vez la familia no sea siempre un nido de perfección y armonía (¿no resulta chocante ese tono reaccionario en una cinta supuestamente indy?). En definitiva, la película requiere de la colaboración y la empatía del público, además de exigir que pongamos en blanco nuestras ideas sobre ciertos temas y la juzguemos únicamente como un divertimento.

A pesar de la continua comparación con Little Miss Sunshine -y de que ambas son dos cantos a la familia de diferente calado pero similar trasfondo-, en aquella encontrábamos más sombras y oscuridades (el personaje del adolescente con problemas de comunicación, el padre obsesivo, el tío con inclinaciones suicidas y amoríos fatales, el abuelo yonqui...), además de un final donde los perdedores no dejaban de serlo o, cuando menos, no se nos vendía con tanta evidencia el happy ending que sí se subraya en Juno (y eso que la escena-canción final -lo confieso- me pareció especialmente lograda en su sencillez).

Tampoco consigue la película captar a cualquier espectador, ya que su punto de vista se centra en exceso en el tópico de la adolescente ingeniosa y brillante que, por un lado, cargará a quienes no se crean a ese tipo de personaje (recuerda, que no iguala, a la Natalie Portman de la más que reivindicable Beautiful girls) y por otro, difícilmente interesará a todos aquellos que no sientan demasiada atracción por los problemas, hábitos o hasta jerga de los adolescentes. Falta un contrapunto adulto más interesante como sí lo había en otras exploraciones recientes del mundo teen (History Boys, Memorias de Queens o la controvertida e interesante Half Nelson).

Personalmente, Juno me resultó una película simpática a la que le beneficiaría no haber sido cargada de nominaciones a los oscars. Tal vez en ese caso sus carencias -que son muchas- resultarían más disculpables y sus aciertos prevalecerían sobre el conjunto. En cualquier caso, y teniendo en cuenta el bajísimo nivel del reciente cine cómico americano, la película aporta escenas y líneas de guión que, pese a su escasa verosimilitud, siguen siendo divertidas y eso, de alguna manera, ya es razón suficiente como para verla.

13 comentarios:

inquilino dijo...

Pues yo el otro día estuve en la FNAC y me fui cabreadísima. Hacía tiempo que dejé de comprar los comics allí -pese a ser más baratos- por el nivel de descuido de esa sección donde todo está amontonado, mal clasificado y medio roto. Pero es que el otro día fui a comprar música y llegué a la conclusión de que ya tenemos otra sección en decadencia que criticarle a la Fnac-Callao. Los discos están literalmente hechos polvo, la reorganización de secciones (nacional a un lado, internacional a otro) es caótica y absurda (¿qué hace un disco de Tachenko al lado de uno de Tamara?), la selección -otrora más que aceptable y llena de pequeñas joyitas por descubrir- paupérrima (nada de Sondre lerche, nada de los Muguruza, apenas algo de Antònia Font). ¿Qué fue de aquella Fnac donde se podía adquirir un ejemplar de la BSO de Manhattan importado desde Japón?
Luego dirán que no se vende música y tal y cual.

inquilino dijo...

En cuanto a los director's cut, bueno, yo en principio soy contraria porque no es más que un instrumento de marketing para vender dos veces la misma película. Excepto en ocasiones... como esta. El director's cut tiene sentido cuando los cortes se produjeron por presiones de la productora o de los distribuidores, cuando suponen una mutilación a la obra que inicialmente concibió el director. Como en este caso. Según los productores, la peli ya era suficientemente difícil como para ese final tan desazonado y le hicieron edulcorarlo un poquitín. No sé, es cuestión de gustos, pero a mí me gusta más la versión seca del director's cut que la que se estrenó en cines.

Cinephilus dijo...

Un acuerdo y un desacuerdo ;-)

a) De acuerdo en que la Fnac es un caos organizativo desde hace tiempo.. . Sin embargo, sigue siendo una tentación por el continente (que no por su exposición ni por la forma en la que está distribuido). Lástima que sea así, pero mientras albergue lo que alberga, seguiré siendo cliente compulsivo. Sin remedio, snif.

b) En desacuerdo en lo del director's cut, porque -y es solo mi opinión, por supuesto- creo que toda obra de arte es el resultado no solo de la voluntad de su autor, sino del contexto en el que se crea, y a ese complejo contexto pertenecen todas esas presiones de productores, actores, críticos o público. Si muchos de los directores y autores que tuvieron que buscar soluciones posibilistas frente a la censura hoy reescribieran sus textos o volvieran a montar sus películas, se perderían -seguramente- muchos de los hallazgos de esos originales. En cualquier caso, fueran mejores o peores, serían obras diferentes y ahí es donde difiero en la idea de hacer nuevos montajes. Creo que la obra nace como tal y es producto no solo de la voluntad del artista sino de un conjunto de circunstancias que, para bien o para mal, la condicionan y retroalimentan, hasta configurarla tal y como es, especialmente en toda obra que forma parte de un circuito industrial, ya sea el del cine o el del teatro, donde la limitación, presión y hasta mutilación económica es un ingrediente más del producto final.

inquilino dijo...

b) Cierto, cierto. Salvo que en este caso, los retoques fueron a posteriori. La peli estaba ya hecha y le obligaron a cambiarla. No es comparable, por ejemplo, a cuando un autor hace piruetas para eludir la censura. O cuando la falta de presupuesto obliga a agudizar el ingenio. No sé, en este caso a mí me parece que la peli sufrió una suerte de censura, no ya moral, pero sí económica y comercial. Y que en cierto modo es comparable a, por ejemplo, cuando se recortan escenas de películas para que en el mercado americano se estrenen como S y no como X.
Pero bueno, para gustos los colores. A mí me va más la versión amarga del Director's cut :-)

coxis dijo...

ya tienes Blade Runner, cuánto me alegro...

En cuanto a Juno, a mí me pareció una auténtica tomadura de pelo por increíble y artificiosa (si te pasas por mi blog le dedico unas líneas en un post)

Cinephilus dijo...

De acuerdo contigo, Coxis. No me pareció tan terrible, tal vez, pero en cualquier caso, es increíble y artificiosa. Eso sin duda. Ahora lo leo en tu blog ;-)

Y sí, my dear inquilino, es a posteriori, pero sigue siendo un cambio previo al estreno, es decir, al nacimiento de la obra como tal. En ese sentido, hay algo en mí -no sé si es un purismo recalcitrante sin demasiada razón de ser- que reniega de cualquier versión o añadido posterior al momento de la recepción. Además, confieso que, salvo excepciones, esos añadidos suelen no gustarme. Como la famosa nueva trilogía de la guerra de las galaxias, que supuestamente hemos de creer (¿nos lo creemos?) que siempre estuvo allí y que no se rodó entonces (menos mal) por falta de medios. Lástima que los medios no siguieran faltando y a punto estuvieran de cargarse una trilogía absolutamente perfecta -o casi, porque los ewoks me dan urticaria- en su género... Salvo la escena de la bañera de Espartaco, pocos ejemplos se me ocurren donde el rescate de una pieza que faltaba me convenza. Sobre todo si no es un mero rescate, sino -como en Blade Runner- una nueva propuesta que, personalmente, no me aporta gran cosa. Ya es suficientemente amargo el montaje original, ¿no? Sobre todo por la valentía que supuso rodar algo así cuando lo que se esperaba era una película muy diferente. En ese contexto y en esas circunstancias, es una película terriblemente amarga... Aún así, prometo ver las 5 versiones como si jamás la hubiera visto antes y elegir mi favorita. Con esto ya tengo diversión para lo que queda de febrero ;-) Muaks!

Anónimo dijo...

Este debate hace que tenga aún más ganas de ver el Director's cut de una de mis películas favoritas. No me desveleis nada, por favor... Un besazo

Sinclair

inquilino dijo...

Dado el ritmo al que nuestro querido amigo Ci devora cualquier tipo de material cultural (ya sean pelis, libros o divertidos programillas casposetes de televisión), creo que el visionado de las cinco versiones de Blade Runner le va a dar, aproximadamente, para una noche X-D

Ya nos contarás qué tal, Sinclair. Curioso que la única escena añadida que le guste a Ci sea la de la bañera. No logro ver por qué, la verdad :-P

Cinephilus dijo...

Jajaja, qué mala, inquilino ;-) Y sí, Sinclair, lo bueno de los debates -como bien sabe alguien tan curiosa, intelectual y abierta como tú- es que aportan ideas (equivocadas o no), pero ideas. Hay quien prefiere los mamporros, claro, pero supongo que -como demuestran ciertos ejemplares peperos, por ejemplo- la evolución darwiniana nos nos alcanzó a todos por igual... Estoy deseando, por cierto, que nos regalemos un rato juntos. Este mes ando desbordado -literalmente- de trabajo, pero con ganas enormes de verte. Muaks!

SisterBoy dijo...

Yo soy contraio a los montajes del director (a los que suelo llamar "el director se lo monta") porque entra en conflicto con uno de los lemas de mi vida: "si algo ha salido bien no lo toques"

He vichos muchos nuevos montajes de peliculas que me han gustado y nunca ha supuesto una mejora con respecto al original. El caso de Blade Runner es par mí un claro ejemplo de esto. Y el caso de Apoclypse Now Redux (o Apocalypse Now Rediox) es aún más sangrante

No voy a ver Juno, por lo que he oido de ella no es mi estilo de pelicula

vargtimen dijo...

Uff, yo soy de los que habrían deseado que Juno naciera muda.

Cinephilus dijo...

Harás bien, Sisterboy, no te pierdes nada ;-)

Jajaja, Varg, tu comentario es una sinopsis sangrante a la vez que estupenda. La verdad es que, cuanto más tiempo pasa, menos me gusta lo que recuerdo de Juno... Es una película en proceso de deterioro en mi memoria...

Naxo dijo...

Uy, este post me recuerda que hace un montón de tiempo que no voy a gastarme el dinero a Fnac, desde antes de exámenes por lo menos... Así que ya va tocando.
Tengo planeado ir a ver Juno este fin de semana, a ver si me convence...
Un saludo!