5.2.08

¿Por qué sigo viendo los Goya?

Lo admito: no me cuento entre los privilegiados que este año no vieron los Goya y que, inteligentes ellos, han contribuido a un nuevo descenso de audiencia en esta gala que cada año es más cutre, más ramplona, más vulgar y más -en resumidas cuentas- fiel reflejo de la industria cultural y artística de nuestro tiempo.

Del palmarés, solo destacaremos la victoria de una de las cintas más aburridas y pretenciosas del año y, nos atreveríamos afirmar, que de la década. Una película, La soledad, que se atribuye a sí misma el invento de la polivisión, sí, aquello que ya usaban Doris Day -insufrible y cursi- y Rock Hudson -guapo hasta el dolor...- en sus confidencias (a medianoche o cuando la taquilla lo imponía). En este caso, la polivisión no recoge interlocutores distintos, sino puntos de vista diferentes (es un decir, porque el único punto de vista de la película es la omnisciencia torpe y proclive al subrayado de su cansino autor) para contar todos los ángulos (y de nuevo, es un decir, pues solo se tocan los ángulos que convienen al melodrama minimalista) de una historia inexistente y que se pretende emotiva. Sería fácil defender esta película como una muestra de verdad, cotidianidad, introspección y bla, bla, bla, pero también sería falso atribuirle semejante mérito a un drama tan simplón donde se abusa del silencio para obligarnos a creer que los personajes -arquetípicos y previsibles- realmente tienen algo que decir. Al menos, eso sí, no ganó El orfanato, si bien las dos únicas películas españolas que este año merecieron la pena -Siete mesas de billar francés y Mata Haris- a punto estuvieron de irse de vacío. La segunda (si no me equivoco), así lo hizo.

En cuanto a la gala, ya me indignó el año pasado la simpleza y zafiedad de Corbacho, a quien todos los medios elogiaron. En esta ocasión, siguen con ese tonto corporativismo que tan flaco favor nos hace: coinciden en que tuvo menos gracia porque los gags resultaron más trillados, pero nadie hace una crítica real de la gala ni de su ejecución, como si eso pudiera ser susceptible de malinterpretarse como falta de apoyo al cine español. Yo, desde luego, mientras el cine español sea tan lamentable como el de este año y sus galas, tan patéticas como la de ayer, seguiré mostrándole mi más puro rechazo a cuantas películas lo merezcan, igual que lo haría con el cine taiwanés o el boliviano. Lo importante no es la etiqueta de nacionalidad del cine, sino su calidad, y eso -este año- brilló por su ausencia.

Momentos estelares de la gala... Incontables, aunque de los detalles que más me entusiasmaron destaco los siguientes:
1. El vestuario (repetido) de Corbacho, empeñado en hacer de fantoche a la vez que juega con un sentido del humor digno del Luisma de Aida. Destaco comentarios como su jocosa alusión al horrendo traje dorado como "ideal para Alhaurín de la Torre", su buen e ingenioso (y sexista) gusto a la hora de cambiar el título de "Bajo las estrellas" para decirle a su protagonista -Emma Suarez- que preferiría estar "Debajo de ella", o su hilarante confusión al citar a Belén... Esteban, en vez de una ofendidísima Belén Rueda.
2. La cara, cómo no, de la mismísima Rueda, que se cree algo así como la nueva Ava Gardner y que se quedó indignada al no llevarse el premio al que optaba por sobreactuar como un cochino en una matanza en ese bodrio nacional que es El orfanato.
3. Los (¿tronchantes?) gags en los que Corbacho buscaba en taxi a Almodóvar y a Garci, que además de ralentizar el ya pesado ritmo de la gala, no lograron esbozar ni una risa del público.
4. Los (mal elegidos) vestidos de ellas, entre los que dominó el nada favorecedor rosa palo sumado a dos elementos que no supieron lucir: escotes imposibles (gracias, Najwa Nimri, por demostrarnos que tu escote es tan digno de ser evitado como tus interpretaciones) y colas larguísimas con las que no sabían moverse y que se pisaban una y otra vez. ¡Si hasta la Pataky salió desfavorecida! Evidentemente, nuestras actrices no saben lucir nada que no sea una minifalda Bershka...
5. La coleta de Fernando León, que ya no solo nos regala sus atuendos "deportivos" en la gala, sino que nos honra con su pelo sin lavar para darle un toque más grasiento a la puesta en escena.
6. La esmerada dicción del sempiterno El Bola, un más que macarra Juan José Ballesta al que alguien se empeña en vendernos como el Cary Grant poligonero.
7. El discurso (soporífero) de la siempre desactualizada Ángeles González Sinde, mujer cuya presidencia en la Academia es un misterio hasta para los propios académicos y que, en esta ocasión, dedicó sus palabras a esa niña de nueve años que se pone en dvd La gran familia. La niña, si existe, debería estar siendo observada ahora mismo por algún experto en la materia. En cualquier caso, fui incapaz de desentrañar cuál era el sentido de la niña y de la película en cuestión en medio de su arenga.
8. El (exquisito) gusto de Corbacho doblando las películas premiadas, sensibilidad que alcanzó su punto álgido cuando convirtió la tragedia (real e histórica, no lo olvidemos) de Las trece rosas, en Las trece rojiblancas. ¿A nadie más le parece aberrante jugar con un hecho así de un modo tan zafio?
9. El desfile (inacabable ) de personajillos y actorzuelos de tercera fila (Hugo Silva, Alejo Sauras, Natalia Verbeke, El Bola, Pepón Nieto...) y la ausencia de los grandes (la Maura o la Sardá) o, al menos, de los actores y actrices que saben ponerse un vestido (ya sean Marisa Paredes o Penélope Cruz) y no hacen el ridículo con él.
10. El disfraz de "salchicha plateada" con el que nos obsequió Neus Asensi, decidida a poner toda la carne -y es mucha- en el asador...
11. La confirmación de que a José Coronado le ha afectado enormemente promocionar yogures, tal y como se demostró cuando nos anunció el premio "a la mejor interpretación femenina masculina". Para una vez que se lo dan a la Verdú y van y lo anuncian mal...
12. La presencia (¿por qué nadie se encarga de evitarlo?) de Isabel Coixet con su discurso ñoño, infantil y siempre carente de gracia.
13. La incógnita del momento Landa. ¿Realmente no le pasó nada? ¿En serio todo fue culpa de los nervios? Su discurso, agramatical y asintáctico, solo hilvanó tres palabras: gracias, adiós, corazón. Luego se yuxtapusieron una serie de verbos y algún que otro complemento que nadie supo interpretar. Hoy el actor afirmaba que la emoción no le dejó hablar. Yo, sinceramente, tengo mis dudas.
14. El look masculino en general, con la excepción de algunos pocos, como Alberto Iglesias, que no necesitaba la corbata ante un atuendo impecable, y algún que otro personaje que se dejó la caspa en casa y fue capaz de lucir algo más adecuado a la ocasión. El resto siguieron con la tónica "Aida" de siempre... Por cierto, entre los más cutres, Pepe Viyuela-con su rebequita del Carrefour, ¿le ha invadido el espíritu del tendero?- figura en los primeros puestos, pisándole los talones a Fernando León.

Y, un año más, esto ha sido todo en una fiesta que cada vez tiene menos de gala cinematográfica y más de verbena de pueblo. Propongo que el año que viene la gala la organicen los de Escenas de Matrimonio y que el premio a la mejor película lo entregue Avelino. Ya puestos...

14 comentarios:

NaT dijo...

ayyy Cinephilus, después de tu resumen como me alegro de haber sido una de esa privilegiadas y eso que mi vecino entregaba un premio (ojito con meterse con él, ehhh) pero mira, preferí ver Conexión sangrienta.
Todavía no entiendo como Corbacho ha vuelto a presentar la gala ¡¡¡diox!! ¿Qué le ven? Si es insufrible, es como el típico graciosillo de la clase a quien nadie aguanta. Como no vi la ¿gala? no puedo opinar mucho, pero dada tu explicación concisa de los momentos, me hago una idea de que al Coixet fue tan pesada como el año pasado, que la presidenta antes de salir a presentar debe de darle a algo, a Landa le oí en al radio y me quede un poco anonadada; si la gala se retransmitió en “riguroso directo” 30 minutos después y su discurso fue cortado, no quiero imaginar como fueron sus palabras en directo… Lo de Belen Rueda ni lo siento, no creo que se mereciera ningún Goya, porque mira que yo me veo pelis de terror y de las malas y hasta la bruja de Blair vale más. Sí, no me ha gustado nada El Orfanato, pero nada de nada, es un batido de Los otros, el sexto sentido, la casa encantada y algunas más. Amén de todos tus otros comentarios, lo que me parece patético es querer emular una gala como la de los Óscars, a la cual ni llegamos a la suela de los zapatos, en vez de tener una entidad propia, nos saldría mucho más nuestro, quizá mas cañí, sí, pero menos patético.
Por cierto, Avelino ya no sale en escenas de matrimonio, jajajajajaj

Un beso sufridor nato, jajajaja
Por cierto, nos debemos un café y yo te debo un juego que no se llama VadeMecum como te dije, se llama CumLaude, si lo de vernos es imposible, al menos dime que día vas a pasar por aqui y te lo dejo abajo.

http://www.naipejuegos.com/fotos/203_jdp-006.jpg

dexter dijo...

Joer Nat, por curiosidad quién es tu vecino?

A mi la gala me gustó - sí, que pasa, pa chulo yo- me pareció bastante digna, pero bueno, como aquí lo que se lleva parece ser que es dar cera a este tipo de cosas, guardaré un discreto silencio y dejaré sitio a los aguafiestas

Cinephilus dijo...

Comente usted cuanto quiera, querido dexter, que la disidencia y la controversia se agradecen mucho en este foro cultural ;-) En cuanto a mí, seguiré ejerciendo de aguafiestas mientras las fiestas sean tan cutres como esta... Y mira que me gusta a mí una fiesta, la verdad...

Anónimo dijo...

Pues se ve que al menos hay una persona a quien le gustó la ¿gala?
Yo coincido con cinephilus en todo y aún podría ser más crítico con casi todos sus aspectos.Por ejemplo, para lucir un vestido largo con cola hay que entrenarse y saberlo llevar. No sólo basta con ponérselo para luego pisárselo o tener que recogerlo de forma bastante torpe.Lo de la última entrega de los Goya fue realmente patético en ese aspecto. Quizá es que las "estrellitas" que subían al escenario no eran sino "starlettes" en su mayoría y de las de tres al cuarto.¿Alguien me puede explicar qué méritos tiene Mónica Cruz para entregar un premio (además de ser hermanísima, claro)?
La firma Adidas tuvo la generosidad de prestar (ya que casi todos los modeletes se prestan,no los compran nuestras "estrellas", dos pares de zapas anticuadas, de hace un par de temporadas a ese gran presentador, con tánta clase como su verbo incontinente. Uno de los pares era dorado ("gold" dirían) y el otro plateado ("silver" dirían"), haciendo juego con los trajes de payaso que lucía el inefable "director" como repitió en varias ocasiones él mismo. Casi todo salió mal o no funcionaba, en mi opinión claro, desde los sobres para los que alguien decidió utilizar un papel o cartulina irrompible que obligaba a quien intentaba abrirlo realizar esfuerzos inesperados, gasta el aspecto cutre que tánto gusta en nuestro país últimamemente para acudir a cualquier ceremonia, no sea que el o la asistente vaya a ser tildado de carca, pijo, etc, por el simple hecho de ir con corbata en el caso de los hombres. Curioso fenómeno ya que las damas suelen ir demasiado arregladas, incluso "over-done". pero bueno ese fenómeno refleja la tendencia general que puede observarse en cualquier reunión o cena entre amigos, en las cuales se ven pocos hombres que lleven simples zapatos, por ejemplo (casi todos lucen siempre zapas o "sneakers", mientras que ellas sacan galas y "stiletti" a la primera de cambio. Pero bueno, no nos limitemos al aspecto exterior. Hay mucho más. No obstante, para no aburrir a nadie, recortaré mi intervención para no emular a ese gran presentador de ¿galas? que nos obsequió el domingo pasado con su exquisito trabajo. Disculpen las molestias.

dexter dijo...

Ayss, no sé, me da mucha pereza disentir. Simplemente llegué a casa cansado después de un fin de semana intenso (¡¡), no tenía nada que hacer, encendí la tele, y entre iker jimenez, iturriaga y carmen machi, pues elegí ver los Goya. Y tampoco hay que darle mas vueltas, chico. Piensa que de no haberse celebrado esa fiesta tan cutre de la que hablas, a lo mejor hoy no hubieras tenido un post tan chachi

Sisterboy dijo...

Jejejeje ¿y todavía te preguntas por qué sigues viendo los Goya? Yo te lo digo: para escribir sobre los Goya y hacer nuestras delicias :)

Me recuerdas a un amigo (que responde al nombre bloguero de Fiat Lux de los que tengo linkados en mi casa) que odiaba con toda su alma las peliculas de Shyamalan pero todos los de la lista le rogabamos que siguiera viendolas para hacernos reir con sus críticas acidas.

No voy a entra sobre la gracia o no que tiene Corbacho pero es cierto que de ser gracioso (o de no serlo) tuvo mucho menos gracia este año que el pasado (en concreto los redoblajes de pelicula fueron lamentables y no por motivos morales)

De trapitos no hablo porque entiendo poco aunque del color rojo tengo la misma opinión que tenian los habitantes de Covington.

De Jaime Rosales vi su estupenda "Las horas del día", y tenía muchas esperanzas en su segunda pelicula pero sólo duró una semana en cartelera. Espero que la reestrenen y así veremos si coincidimos en algo.

Lo de Angeles Gonzalez Sinde fue lo único que mantuvo el nivel con respecto al año pasado: los dos discursos fueron igual de muermos.

Pero por encima de todo me gustaria destacar lo de Alfredo Landa, es algo increible, nunca había visto nada asi y mira que llevo tiempo viendo a gente hablando en público. Nervios una leche, aqui hay algo más. De hecho creo que se merece un post. Me pongo a ello

Anónimo dijo...

De acuerdo Dexter, es más que plausible lo que dices en tus dos comentarios. Tampoco yo tenía ni tengo intención de discutir, tan sólo de expresar lo que pienso de la mal llamada gala y de su ausencia de empaque. Bien es cierto que el cine español no ha tenido un año brillante en mi opinión y que cabía esperar algo así. Lo que sí es contrastable, en mi opinión, es la ordinariez imperante a cargo de Corbacho y la ausencia de gracia. Baste como ejemplo la cara que puso Emma Suárez tras el chiste que le dedicó Corbacho.Entiendo que la elección televisiva del domingo por la noche era ardua y que, probablemente, tu elección fue la mejor.Al menos cabía la esperanza de que no fuera un espectáculo tan poco vistoso.
En cuanto a sisterboy y también con respecto a lo que apuntaba ya cinephilus,soy de los que opina que a Alfredo Landa no sólo le traicionaron los nervios.Hubo o hay algo más y el incidente apunta a alguna dolencia de tipo neurológico que puede ir desde un principio de Alzheimer, a algún trastorno relacionado con el Parkinson o a alguna dolencia menor que altera la palabra.En cualquier caso, cuando subió su familia a arroparlo se le oyó decir claramente "No sé que me pasa, no sé que me ha pasado".

Anónimo dijo...

Pues sí, a todo sí, Cinephilus. Durante el desayuno del lunes decidimos que para nosotros lo mejor de esa gala fue que nos empujó a irnos prontito a la cama.

Un besote

Sinclair

Anónimo dijo...

Sisterboy, te acabo de leer en el blog de Francisco Nixon, que bueno, se cierran los círculos...

Sinclair

Sisterboy dijo...

Sinclair los seis grados de separación funcionan tambien en la blogosfera. Hasta la próxima casualidad :)

Cinephilus dijo...

Qué gusto dar tener comentarios de contertulios como vosotros... Gracias a todos por este debate que ha superado con creces al post del que partía. Besos a repartir entre los participantes ;-)

Sisterboy dijo...

Ahora toca comentar los Max :D

3'14 dijo...

No vi la gala, (por favor que alguien cuelgue en el youtube la estelar aparición de la Coixet) estaba trabajando. Pero de haber estado en casa no me la hubiese perdido. Sólo por el placer de criticarla al día siguiente XD, dexter, confiesa, tu también has criticado vaaa

A mí me repatea el tema glamour y tal, pero ya puestos, si juegan a jolibud made in Spain que lo hagan bien o no lo hagan. Si es que se ha de ser cutre. Pero no hay mal que por bien no venga y me consuela ver que quedo más apañada yo vestida para ir al mercado que muchos otros para ir a los Goya.

Me alegro por Maribel Verdú.

¿¿¿Lo de que presente Corbacho se supone que es para contrarestar la comentada suporífera discursiva de la presidenta??? Porque si una duerme al personal, el otro más que entretener provoca nauseas, sobretodo el que tenga que sufrir el pensar que le va a morrear. Una vez puede hacer gracia, ¿que se convierta en la tónica no es oportunismo? Y sólo de ver anunciado el programa que presenta me produce vergüenza ajena. ¿Alguien lo ha visto?¿Es tan casposo como me parece?

Gunillo dijo...

JUA JUA JUA!!!!
Eres demoledor, chico.
Lo cierto es que yo hace años que me desvinculè por completo como espectador del cine patrio: no me interesan las tramas, los argumentos son reincidentes y repetitivos, los escenarios son cutres y las actuaciones de los nuevos talentos deja mucho que desear..vamos, que no cuenten conmigo.
...
Al Corbacho no lo aguanto. De donde coños ha salido semejante malage? Què mala sombra tiene el tìo...