14.3.08

Madrid-Niza-Cannes

Al fin, las vacaciones. Y, en esta ocasión, se trata de unos días llenos de significado. Por lo que suponen y, sobre todo, por el momento -ya cada vez más cercano- al que anteceden. Un viaje a uno de esos destinos apacibles y cinéfilos -Cannes y Niza- que tantas veces he querido hacer y que, de nuevo, gracias a la magia del apasionado viajero con quien comparto vida e ilusiones se hace realidad. Un viaje para pensar en ese proyecto común que sigue creciendo, afianzándose y tomando nuevas aristas en un prisma siempre complejo y peno, como todo cuanto merece la pena, como todo cuanto me hace realmente feliz.

Antes de ese avión, de esa costa azul que espero que haga honor a su cromática denominación, las de esta semana han sido noches de cenas con amigos de diferentes entornos a los que el azar -camuflado en trabajo docente y trabajo editorial- tuvo la deferencia de poner en mi vida. Cenas de martes, de miércoles y de jueves en las que desgranar libros, referencias, anécdotas, caminos, curiosidades y posibilidades con personas a las que quiero y con las que me identifico. Cenas a las que siguieron copas, bailes y noches discotequeramente en vela -como ese rítmico martes con mis increíbles amigas del instituto- o que se cerraron a horas menos intempestivas con una copa plácida y cómplice en alguno de mis pubs y cafés predilectos de Madrid.

Y en medio de todo eso, incluida la vorágine de trabajo de las evaluaciones, del teatro, de los encargos editoriales..., no puedo controlar -no quiero controlar- una sensación de felicidad íntima, contagiosa, redonda como alguno de esos poemas de Guillén en mi tantas veces releído Cántico... Felicidad porque me gusta esta forma de vida, este compartir desde la identidad, esta sensación de libertad ante mis amigos -con mis amigos- y, sobre todo, con mi pareja. Deseando hacer hoy juntos la maleta, fugarnos una vez más y recorrer otra geografía que no es más que la excusa para ambientar el auténtico recorrido por nuestros cuerpos cobijados ante un paisaje nuevo, aun cuando los lugares que ocupen nuestra mente -y nuestro deseo- no se hallen fuera de las ventanas del hotel, sino que habitan fuertes -precisos y sinuosos, como un perfil de Schiele- dentro de nuestra piel. Aconvencionales, con un prefijo a que no indica negación sino rebeldía, olvido de lo normal y de lo anodino, de lo monocromo y de lo gris, antónimo de nada que no sea individual, real, crescente... Felicidad, sí, porque cuanto más camino hacia la entrega absoluta -esa que ya nos dimos y que, cada día, fortalecemos con mayor intensidad- más libre -más yo mismo- me siento.

6 comentarios:

Fidelio dijo...

... cenas llenas de espejos en los que reflejarse (si me permites la metáfora) y cenas selectas como el caviar y las ostras.
Noches geniales unas complicidades de las que me siento tan orgulloso ... y tan feliz (aunque sé que me he vuelto menos expresivo) ...

Amistades como faros de puertos ... un sitio donde mirar pase lo que pase.

inquilino dijo...

Buen viaje, chicos :-)

Amelia dijo...

"LAS PASIONES Y EL DESEO

SON LOS VIAJES

DEL CORAZÓN"

DISFRUTALAS...

UNA FORTA ABRAÇADA!

Cinephilus dijo...

ahora mismo voy a meter vuestros buenos deseos en mi maleta ;-)
qué ganas de que despegue ese avión...!!!

Arual dijo...

Soy masoquista lo reconozco hace muchos días que no puedo ni tan siquiera darme un voltio por los blogs y al ponerme hoy a hacerlo he venido directa al tuyo querido Cinephilus porque sabía que eras de los afortunados que hoy pillan vacaciones, porque sabía que seguro hoy también eras de los suertudos que se embarcaban en algún interesante viaje, y como yo ni cojo vacaciones ni voy a ningún lado (con mis siete meses de embarazo tampoco me apetece demasiado todo sea dicho de paso) pues he venido a leer lo feliz que debes estar a punto de pillar tu avión y de compartir otros días inolvidables con tu chico. Pues eso disfruta y a la vuelta, crónica ya sabes, para los que nos quedamos aquí currando, sin viaje y con el cansancio agotador del final del embarazo, besos!!

SisterBoy dijo...

Y en esas maletas mete también mucha comida que me han dicho que en la costa azul te cobran hasta por decirte "Hola"

AU REVOIRE COMO DIJO VOLTAIRE