20.5.08

Tele-i-rrealidad en Cuatro

La nueva temporada de realities -cada vez más parecidos entre sí: uno ya no sabe dónde acaba GH y dónde comienza OT- arranca con fuerza. Sobre todo, gracias al esfuerzo de la cadena "de la calidad" -la (según ellos) intachable Cuatro- por compaginar la emisión a las tres y media de la mañana de Queer as folk -cómo emitir en un horario normal una serie bien rodada cuando se puede atormentar a la audiencia con ese espanto que protagoniza el de El canto del loco- con la emisión de programas culturales de tanto calado como Cuarto milenio, ese canto a la superstición y el analfabetismo científico donde Iker Jiménez nos convence de que las manchas de humedad en el techo no existen: son siempre un ectoplasma. No contentos con esta contribución semanal a la simplicidad patria, nos regalan tres programas -tres- de contenido absolutamente imprescindible.

El primero, Fama school, la versión adolescente de su estirado Fama. Por si no tuvimos bastante con el comportamiento infantil de la primera versión, ahora sacan a niños de verdad haciendo el mono e imitando las coreografías de sus -ejem- profesores (uno de ellos, por cierto, ha sacado uno de esos discos que elevan la contaminación acústica sin piedad). Del formato adolescente no comentaré nada -salvo que la repelencia de los concursantes alcanza cotas nunca vistas desde aquellos programas de niños que preguntaban absurdeces a famosos en presencia de ese presentador con nombre de barra de pegamento-, y no lo comentaré porque tras pasar horas con adolescentes en el trabajo no me quedan demasiadas ganas de verlos bailar delante de Paula Vázquez...

El segundo, Supermodelos, arruina el legado de su anterior temporada. Y es que, lejos de seguir los pasos de sus dos primeras -y míticas- ediciones, ha optado por suprimir a la ineficaz y necesaria Judit Mascó, cuyos errores daban sentido al visionado del programa. Además, en un alarde de cansinería sinigual, también optan por el formato diario en vez de por la gala semanal, lo cual no sé qué sentido tiene ni qué fin persigue. Lo mejor del programa, donde -por cierto- esperaba ver modelos masculinos más potentes y excitantes de los que hay, son -de nuevo- sus profesores. En este caso, una francesa de mentira y un gay de mentira también. La francesa -definida por un amigo mío como "una arruga con sombrero" y que recuerda lo que podría haber sido Lucía Bosé si no se hubiera cuidado y teñido de malva- exagera las erres hasta en las palabras que no la tienen y tiene una pronunciación idéntica a la de Marianico el Corto cuando imitaba a un francés en sus chistes. En cuanto al profe gay, cuyo albornoz con pajarita ha dejado a la altura de betún los modelos horrendos de la anterior estilista, dice llamarse "Jousi" (léase "Yousi"), así que suponemos que debe ser el Jose o el Pepe en su barrio. Su nivel de pluma da pie a pensar que haya ensayado para ello, porque solo el gay de Yo soy Bea se le acerca un poco. A su lado, el otrora Richi Bastante parecía un émulo de Burt Reynolds.

Y por último, esa joya incomprensible de Cuatro: El gran quiz, donde un jurado debe nombrar al más listo, o al que más memoria tiene, o al que más sabe, o al que más algo a partir de una serie de preguntas y respuestas sin ton ni son. En este caso, lo mejor es el jurado en sí, compuesto por un tío repelente que dice ser superdotado y que provoca ganas de no serlo jamás, Jaume Figueras -que debe echar de menos los tiempos en los que presentaba aquel (buen) programa de cine en Canal Plus- y, sobre todo, Marta Sánchez, que está allí para juzgar... para valorar.. pues para juzgar... Bien, no sé qué puede juzgar Marta Sánchez, cómo no sea testar el nivel de pluma de Jousi o comprobar si la francesa sabe cantar con acento galo su gran hit "Soy yo". Salvo por estos pequeños detalles, la presencia de Marta Sánchez en un concurso pretendidamente intelectual es, cuando menos, un misterio. A ver para cuándo Iker Jiménez dice alguna chorrada al respecto...

3 comentarios:

inquilino dijo...

???? ¿Con nombre de barra de pegamento? ¿Pritt? ¿Fixo?
Joer, no caigo :-/

inquilino dijo...

Por aquí se han reído de lo lindo con lo de la barra de pegamento. Por lo visto, las barras de pegamento Imedio son de lo más común en la infancia de algunos :-P

Hala, chato, ya tienes algo con lo que reirte de mí en los próximos copazos X-DDDDD

Arual dijo...

Me centro en SUPERMODELO que es lo que veo casi todos los días. No vi casi nada de las anteriores ediciones así que no puedo compararlas, sí que recuerdo de algún zapping lo mal que lo hacía Judit Mascó presentando y de ahí que haya agradecido el cambio de presentadora, la verdad. Por lo demás el programa es la leche, yo me río un montón. El jurado no tiene desperdicio, sobre todo "Jousie", es la bomba, se ve que es manchego y se llamaba José pero para dar glamour se cambió el nombre y le añadió un look a su persona de lo más aterrador, la combinación funciona y su boca es un dechado de palabros y frases para la posteridad, escúchale, no tiene desperdicio, te deja sin "parole". Y de los concursantes qué decir, tenemos a Maria Amparo, a la que Vargtimen definió como el "Marcos" de SUPERMODELO, pero no sólo eso, tenemos las miradas felinas de Iván, que son la bomba, y esa sonrisa profidén, Dios es como si se le hubieran pegado con Superglue (hablando de pegamentos) las comisuras de los labios, tenemos la mala leche y la chuleria de Abdel, tenemos la idiosincrasia de Yara, bueno tenemos un mundo ahí para entre cabezada y cabezada de nuestra siesta la sonrisa se dibuje inconscientemente en nuestro careto alucinado. Que no hombre que no, que SUPERMODELO tiene su miga y ya lo verás, jeje!