8.6.08

Apuntes alfabéticos

Intensas semanas laborales, teatrales y personales (algún día prometo dedicar un post a cómo va ser nuestro nuevo piso... design, design, design), así que hoy me limito a un breve inventario -por orden alfabético, eso sí- con algunas de las escalas culturales más (o menos) interesantes que he hecho estos días.

A, de Antes que el diablo sepa que has muerto
Interesante. Dura. Muy bien estructurada. Con un final tal vez algo atropellado en su violencia pero contundente -imponente- en su ejecución. Un reparto de (elevadísima) altura. Unas interpretaciones memorables. Silencios donde debe haberlos sin explicaciones que puerilicen al espectador. En conjunto, una suma del mejor Lumet que, con luces y sombras, sigue siendo uno de los grandes del thriller americano. Hay que verla.

E, de Elegy
Una película infumable que constituye el perfecto reverso de la anterior. Donde Lumet construye diálogos inteligentes a partir de acciones intersantes, Coixet emplea acciones absolutamente faltas de interés en las que se traban diálogos que, de puro pretenciosos, son ridículos. Un canto -más- a la paja mental de esta mujer que alterna películas dignas como La vida secreta de las palabras, con monumentos a la sensiblería y a la intelectualidad mal entendidad. Además, sale Penélope Cruz haciendo de... Penélope Cruz. Eso sí, sus tetas, estupendas. Lo mejor de esta (infame) peli.

I, de Indiana Jones
Cine comercial. De aventuras. Palomitero. Familiar. Pero cine del que marca una infancia -la mía, al menos- porque se recuerdan escenas y personajas de esos que no es fácil olvidar. La calidad, claro, discutible, pero discutir la calidad en casos como este da lugar a debates bizantinos sin demasiada validez. Por eso, y porque me había comprado la nueva y fantástica edición en dvd de la trilogía, sentí tal decepción al comprobar que este nuevo ejercicio de nostalgia era otra amenaza fantasma más. Un horrible remix de los vicios de los anteriores indianas condimentado con falta de gracia, exceso de persecuciones y nulo carisma de los intérpretes (¿quién demonios se ha empeñado en convertir a Shia-como-se-apellide en una estrella?). Cate Blanchett -cuya pasión por sobreactuar consigue sacarme de quicio y a la que le estoy tomando una intensa manía- trata de salvar una función donde todo está perdido de antemano. El desenlace, hórrido -tanto el de la trama de acción, una suerte de Expediente X bollywoodiense, como el de la trama emocional...- y los diálogos, patéticos. El intento retro, además, cansino y obvio. ¿Tantos años buscando un guión para... esto?


K, de Kylie Minogue

¿Y quién iba buscando un concierto purista esa noche? Me río de la crítica publicada en El País por el esnob de turno que, seguramente, estaba asqueado por haber tenido que acudir a semejante evento, tan lejano de los sones de la música alternativa. Y sí, muy bien, bravo por la alternativa (sobre todo desde que hace unos años, por culpa de grandes amigos como Yol, fidelio e inquilino, cada vez me gustan más ciertos grupos que ahora son imprescindibles en mi discoteca), pero Kylie Minogue no va de eso. Va de estética pop, de Gaultier, de cambios de vestuario, de puesta en escena, de baile, de sudor, de pista llena e histérica, de mundo gay rabiosamente trendy o rabiosamente a secas, de famoseo vip y, sobre todo, de fiesta colectiva y de gran espectáculo. Y sí que lo fue. Desde las nueve y media hasta las doce y media disfrutamos de la diva más simpática que recuerdo en mucho tiempo y, además, acompañado de mon frère Dave. ¿Se puede pedir más? ;-)

Z, de Zapping mileurista
Pues sí, tuvimos otra función más. Este jueves y en Alcorcón. Ellas, espléndidas. Alcorcón, pues como siempre: un lugar a investigar en cuanto a (mala) organización de eventos se refiere. Lo mejor, además de la actuación de mis chicas, saber que me volvía muy bien acompañado a casa y que podría despotricar -en su hombro, en nuestra cama- tras asistir a la vulgaridad provinciana que, lástima, no es patrimonio exclusivo alcorconero, sino mal endémico de una sociedad que se vuelve más y más chabacana por momentos.

Y ahora, en la recta final hacia mi cumple (ays, el 28 se vuelven 31...), me quedan la S, de El sexo que sucede (el 6 de julio actuamos con ella en Madrid, en la sala DT), la B de Bosé (repetimos tras la gozada de concierto-karaoke del año pasado) y la J de Juanes. Espero que los de El País manden a otro crítico a ambos, porque si no, puede que al de Kylie le dé un ataque de comercialidad. Y de eso, seguro, no hay quien se recupere...

P.S. Pregunta sin relación con lo anterior pero que no deja de preocuparme:
a) ¿Por qué todos los libros de texto de literatura para Secundaria y Bachillerato omiten el nombre de las grandes escritoras desde el siglo XVII hasta la actualidad? ¿Por qué se habla de Gracián y no de María de Zayas? ¿De Valera y no de Pardo Bazán?
b) ¿Por qué parece que Vivi Ruano y Anabel Medina no hubieran ganado el Roland Garrós? ¿Se les prestaría una atención tan limitada si fuera una pareja masculina? ¿Es justo que la esperanza de que hoy gane Nadal ocupe más líneas en prensa que la victoria femenina ya consumada?
c) ¿Realmente no quedan barreras misóginas que atravesar? Esta creo que la respondo con R de reivindicación...

6 comentarios:

inquilino dijo...

Yo no esperaría gran cosa del concierto de Juanes, pero en fin, ya nos contará.
Y, yendo al tema, nunca he comprendido por qué a veces se introduce Pepita Jiménez como lectura escolar obligatoria en lugar de Los Pazos de Ulloa. Entiéndanme, no es que me parezca mala la obrita de Valera, pero me quedo cien veces la novela de la Pardo Bazán -por cierto, una de las personalidades más fascinantes de nuestro XIX.
En cuanto al tema deportivo, habría tanto por reivindicar... De momento, creo que a mí me bastaría con que no se dedicaran veinte minutos de cada telediario a especular sobre el último estornudo del seleccionador de Fútbol.

Cinephilus dijo...

Seguro que Juanes está a la altura ;-) Aunque creo que solo es apto para fanáticos de su celebérrima camisa negra... A mí, la verdad, es que me ha gustado desde que empezó y, bueno, aquí seguimos... Ahora hasta viéndolo en directo... Ya le contaré el resultado, jeje.
Y sí, hay que reivindicar a la P. Bazán. Qué gran novelista... Y qué gran novela.
Besitos varios :-)

SisterBoy dijo...

A) Soy "lumetico" de toda la vida así que espero ver esta peli antes de que sea arrasada por el comienzo del verano

B) De Elegy ya hablé en mi casa, no soy tan duro como tú pero tampoco me gustó demasiado excepto las tetas de Pe. En eso coincidimos

C)De Kylie ya te hablará uno que yo me conozco

Arual dijo...

Vaya actividad chaval, estás que no paras, yo le tengo ganas a la peli de Lumet a ver si la consigo y la veo en casa, lo de ir al cine ya lo he finiquitado de momento, y de conciertos aún menos. Lloro con pena las dos entradas para el concierto de Bruce este verano en Barcelona que me regaló mi hermana por navidad y que tuve que declinar para que otros las disfrutaran, pero es que lo primero es lo primero y mi pequeñín en cuanto se decida a salir de aquí lo es... Disfruta!

Anónimo dijo...

Qué genial lo de Kylie. Sabía que irías y esperaba tu crónica, la verdad. Ni caso a la bandada de culturetas, mi cantante favorita a los 14, 15, 16 (y confesaré que a los 17) era Kylie Minogue, de la que tengo desde aquel primer disco enorme de vinilo donde sale con un superchic (ejem) sombrero hecho con pelo¡! hasta el "Better the devil you know" a partir del que muchos "profetas del pop" vaticinaron su ocaso. La verdad es que en aquella época en España ella no era tan conocida, excepto en mi grupo de amigas y en toda Gran Bretaña, claro, a lo mejor en el año 90 le hubiera parecido una cantante mucho más guay, de puro alternativa.
Yo creo que es fantástica y no me parece en absoluto incompatible con el resto de música que hoy escucho y adoro. A saber dónde empezó el señor crítico su viaje en el universo de la música. La gente olvida muy rápido.
Respecto al Roland Garros de dobles, me temo que es una cuestión más de estética que de misoginia (difíciles de separar a veces). Si una de nuestras heroínas tuviera el look de Anna Ivanovic, ya verías que publicidad, ya...

Un besazo, guapo

Sinclair

NaT dijo...

¿Por qué ayer en la sala de eventos, (que tú conoces y no podemos utilizar como comedor) se proyectó en pantalla gigante el fútbol para que quien quisiera bajara a verlo?
¿Nos van a poner el final de Bety la fea a los demás, o el final del culebrón de moda?
No creo... y por muhco que reivindiquemos, la sociedad sigue siendo machista.

Besines!!! hacía muhco que no te dejaba comentario, pero eso no quiere decir que no te lea, lo de la amistad me gustó (de ahí saqué un post), celebro tu felicidad aunque no te lo diga y me alegra que estés en un momento tan estupendo de la vida y como digo siempre, a quien no le guste ¡¡ajo y agua!!!

otro beso