19.6.08

Del lujo (II)

Levantarse cada mañana para hacer algo que te gusta es, sin duda, todo un privilegio. Si, además, ese algo tiene una remuneración digna y un horario con mucho tiempo libre para realizarte no solo profesional sino también personalmente, entonces, ese privilegio se hace aún más patente. Supongo que por eso me siento tan lleno desde que decidí dar un giro a mi vida y convertir la edición -que sigue apasionándome, aunque no su mundillo- en actividad free-lance para consagrarme a la docencia. Ahora, dos años después, solo sé que he encontrado algo que debe parecerse mucho a eso que llaman vocación y que, día a día, me puede y anima más.

Sobre todo en días como hoy, en los que -de repente- ante un trabajo creativo (si algo intento estimular en mis alumnos es la libertad de pensamiento y de creación) un grupo de alumnos se plantea un reto que va más allá de mis expectativas. La tarea encomendada a un grupo de 1º de Bachillerato (16/17 años) consistía en grabar un CD con canciones actuales que, en su opinión, les recordasen valores, ideas, tópicos y estéticas afines a los períodos literarios estudiados (Edad Media, Prerrenacimiento, Renacimiento y Barroco). La selección ha sido absolutamente genial y ha incluido temas que van desde Mecano hasta Mamá Ladilla, pasando por Escorbuto o Jeanette. Y como colofón, de repente, un grupo ha decidido que no le bastaba con seleccionar músicas ajenas, sino que quería componer, cantar y grabar su propia canción. Un tema rock cuyo título, La suerte del bufón, es un homenaje a algunos de los principales personajes del teatro barroco europeo. La letra, simplemente brillante, una revisión personal de Segismundo y su vida es sueño, a la que han sumado (tal y como ellos mismos han explicado) la influencia de Lorca y sus poemas del amor oscuro, que consideraban (y no sin razón) que retomaban muchos elementos poéticos barrocos. Sinceramente, y tal y como les he dicho a ellos después de oír su tema -cuya grabación les ha llevado días de esfuerzo-, experiencias como esta de hoy dan sentido a mi asignatura, a mi trabajo y, sobre todo, me dan la razón en que el sistema -con sus fallos y errores, graves sí, ya lo sé- puede funcionar si las personas que formamos parte de él lo transgredimos y mejoramos -la queja pasiva es inútil: la reivindación debe ser proactiva-, empleando la comunicación como arma. No siempre se puede, claro, no todos los grupos son iguales ni todos los centros ni todas las clases ni... Pero ante el discurso derrotista y terrible sobre la educación -puede que justificado: sería un osado si intentara juzgar algo así de forma dogmática-, creo que también es necesario mostrar otras realidades mucho más favorables, otros puntos de vista, otras visiones en las que se demuestre que sí hay alumnos brillantes, llenos de ganas de aportar cosas. Tan solo tenemos que dejar que lo hagan... Provocarles para que sientan la necesidad de hacerlo.

Por eso, porque me siento privilegiado (por no hablar de las ya inminentes vacaciones...), espero que en las oposiciones de mañana tengan suerte (merecidísima) quienes sé que son ya excelentes profesores (Ignacio -qué lujo haber sumado tu amistad a mi vida este año-, mi sultana -qué ganas y qué necesidad de verte pronto-, Vanessa -qué gran compañera eres-) y quienes sé, sin lugar a dudas, que van a serlo (Pal, cuánto pueden aprender de ti, cuánto mereces que mañana todo sea un éxito; Ainhoa, estoy deseando que contagies tu pasión por el teatro -por la vida- a tus futuros y afortunadísimos alumnos de la RESAD). Los institutos necesitan gente como vosotros. Y yo, desde luego, también.

Como colofón -y con permiso de su joven autor, Jorge González- aquí van algunos de los versos -un extracto de la primera parte- de esa suerte del bufón. Segismundo, estoy seguro, habría disfrutado con ellos...

Escapé de la torre para buscarte
agarrado a la noche y envuelto en locura.
Salté por los tejados, corrí las calles
y en cada hoguera fundí una luna.

Dando vueltas llegué a la playa
donde poco antes te acostaste.
Soñabas con mi llegada
y no quise despertarte
(por si acaso era yo el que soñaba...)

Lentamente se descosió la noche
y en el roto se abrió un claro.
Me agarré con fuerza a los barrotes:
He vuelto a amanecer encerrado.
J.G.

5 comentarios:

David dijo...

Es un placer compartir amistad y profesión contigo.

Bs

El otro filólogo

Anónimo dijo...

Es que hay profesores y profesores y la teoría esa de que lo disfrutable, medianamente lúdico y apetecible se acabó en 2º de la ESO no me la creo.

Anónimo dijo...

:-)




Klingsor

Amelia dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=PZ92O8z8NCU

UNA FORTA ABRAÇADA!

coxis dijo...

qué lujazo cuando uno tiene una clientela tan buena!

Felices Juntas de Evaluación...