24.6.08

Sexo en Nueva York

Quien espere ver una película como tal. Quien no sea fan de la serie. Quien no se riera con El diablo se viste de Prada. Quien no sienta un cosquilleo ante un escaparate de Vuitton, Ferragamo, Dior o Channel. Quien no hojee el Vogue o el Vanity Fair. Quien no esté dispuesto a ser benévolo con uno de los eventos televisivos -que no cinematográficos- del verano. No, definitivamente, quien no cumpla al menos una de las anteriores condiciones, mejor que no vaya a ver Sexo en Nueva York.

En el fondo, no se trata más que de un largo capítulo (cinco, en realidad) de una serie que o se ama o se odia, pero ante la que no caben términos medios. Personalmente, comencé a seguirla con prejuicios (muchos), hasta que me enganchó por completo y devoré, en menos de un mes, sus seis temporadas. La película respeta todos los tópicos que esperamos los fans de la saga y encuentra sus puntos fuertes en la estética -un auténtico catálogo de marcas, diseñadores, desfiles, bolsos y zapatos: fabulosa la escena (casi publirreportaje) de los trajes de novia- y en la sucesión de gags que, sin ser hilarantes, sí dejan un buen sabor de boca. Samantha, a mi modo de ver, se adueña de la proyección gracias a que mantiene su toque bitch de la serie (aunque hayan dulcificado sus actuaciones: ¿por qué no se acuesta con el macizo vecino playero, auténtica revelación masculina del film?) y se lleva algunas de las mejores escenas, como el episodio del sushi, por ejemplo.

A cambio, Carrie se convierte en un centro demasiado obvio de una narración que pedía a gritos ser mucho más coral. Su crisis (la boda) no aporta nada nuevo a las seis temporadas anteriores y condena a la narración a una situación dramática que no acabo de ver necesaria en una película como esta. Charlotte no añade absolutamente nada ni a su personaje ni a la trama (está divertida y tiene algún buen episodio cómico, aunque es un personaje que pudo dar más de sí) y de Miranda esperaba una reacción menos pueril que la que tiene en la relación con su marido (¿no es más conservadora la película que la serie?). Eché de menos la voz en off de Carrie (aminorada a pesar de ser una de las marcas de la franquicia) y me hubiera gustado algo más de sexo oral (conversacional, en realidad).

Aún así, disfruté enormemente como espectador (benévolo) de esta cinta. Sobre todo, lo confieso, en lo personal, porque no deja de tener su gracia que una de las marcas más mencionadas en la película (con regalo de Carrie incluido) sea Louis Vuitton, autor de las sandalias con las que, obviamente, acudí fashionablemente calzado a la proyección ;-) Además, vi en la cinta muchos ecos del proceso que estoy -estamos- viviendo, desde la remodelación del piso (con un vestidor que me recuerda al que en breve pensamos estrenar) hasta el viaje a México (que tan buenos y especiales recuerdos me trajo) o los paseos por un Nueva York que recorrimos los dos juntos -tiendas incluidas, of course- hace solo un par de años. Guiños que hicieron que me sintiera aún más en esa city que da título a una película que, en realidad, no es tal. Pero ahí, sobre todo, radica su mayor acierto: no aspira a serlo.
Por supuesto, es preciso comprarla en dvd y sumarla a la colección. Es, aunque no lo hayan dicho, la séptima temporada de la serie.
P.S.1. Confieso que hasta yo vi los penaltis el otro día (sí, y me sorprendí gritando un bien del que aún hoy me arrepiento...) Y solo dos consideraciones: 1. qué sexy estaba Casillas (aunque tenga ese toque de yerno buenecito que tan poco me pone) y 2. qué terrible comprobar - en el susodicho Casillas- que el hombre en camiseta de tirantes sigue siendo un tópico visual del que no acabaremos de librarnos nunca... ¿Tanto Nike Pro para esto?
P.S.2. Cuatro estrena, al fin, Dexter. Yo ando ya acabando la segunda temporada y he vuelto a caer en una serie tramposa en la que me ganan los actores (bravo por su protagonista), su ritmo y su endiablado sentido del humor. Sus flash-backs, impagables. No se la pierdan.

7 comentarios:

SisterBoy dijo...

Precisamente lo que me gustaba de lo poco que ví de la serie era lo petarda y golfa que era. Pero si además me dices que la peli es algo más conservadora creo que paso. Es como si el doctro Troy en Nip Tuck se volviera un padre ejemplar

Cinephilus dijo...

Jajaja... Hombre, no llega a tanto Sisterboy... Digamos que se podría haber ido más lejos. Aún así, la película es bastante petarda, aunque tal vez menos golfa...
En cuanto al doctor Troy de mi adorada NipTuck, en fin, has dado con uno de mis iconos televisivos favoritos (en todos y los más tórridos sentidos) ;-)

coxis dijo...

Mare Meua todos hemos ido a verla este pasado finde!

Anónimo dijo...

Habrá que iniciarse en Dexter, entonces... Me han dicho que está muy bien, y tras habernos visto enterita Desperated Housewives nos hemos quedado huérfanos ;)

A ver si nos vemos pronto, que te tenemos que contar nuestros planes para México de este verano! :D

Un abrazo.


Klingsor

Fidelio dijo...

Pues tío … esta tarde Clara & Friends irán a ver la peli en versión original … así que ya me contarán … por lo demás, ya desde mi casa nueva, espero que todo vaya bien por ahí y que encontremos ese hueco para vernos y, tú con tus sandalias, yo con mi reloj, demos un toque de glamour y distinción a esta ‘city’ que tanto me gusta …

Abrazos ¡!

Arual dijo...

Yo tengo que verla, simplemente tengo que verla!

Reality Bit dijo...

Jo, Dexter, qué pasote!