18.7.08

Cine de verano

Me estoy volviendo un poco misántropo. Y me temo, que como en la obra de Molière, no es un proceso fácilmente reversible. La culpa, de momento, la tiene el cine, una de mis mayores pasiones y, a la vez, un nuevo suplicio. Y es que, cada vez con mayor frecuencia, no dejo de acudir a ciertas proyecciones con miedo a enfadarme/cabrearme/irritarme/(aquí irían más sinónimos) ante la marea de individuos que se sientan en mi misma sala con la única intención de hacer saltar, una por una, las más mínimas normas de cortesía. Y así, en tardes como hoy, me descubro en una sala donde suenan móviles cada cinco minutos -más de uno, por cierto, contesta y charla aunque los demás chisten y/o insulten al interlocutor-, donde hay quien se descalza y planta el pie en el brazo de la butaca delantera, donde la gente come cosas inverosímiles (¿cómo se puede alguien tomar nachos con queso fundido y olor intenso a chorizo en una sesión a las cinco de la tarde?), donde los adultos sufren incontinencia (¿en una hora y media se pueden ir tantas veces al baño ni no es para practicar el sano deporte del cruising?) y donde, en definitiva, me pregunto por qué no le habré dado al e-mule y me habré ahorrado, no el dinero de la entrada, sino el mal rato de la zafiedad ajena.
Dejando a un lado mi cada día más acendrada pasión por el consumo masivo de dvds (home, sweet home), pasamos a comentar -brevísimente- tres pelis estivales...

1. Funny games
De nuevo, una provocación. Y esta vez, una provocación no solo narrativa, sino esencialmente metanarrativa, en tanto que se trata de un plagio de sí mismo. A fin de cuentas, otros autores llevan años plagiándose y vendiéndonos cada copia como una película diferente. Haneke no. Haneke retoma su genialidad inicial y la filma de nuevo, con unos actores estupendos (qué fabulosa es Naomi) y nos demuestra, encima, que su película sigue siendo tan morbosa, atractiva, brutal, dolorosa y salvaje como el primer día. No entraré en el debate de si es o no necesario hacer un remake de un filme propio. Me limitaré a mostrar mi emoción al volver a ver una película que ya me pareció soberbia en su momento y que, en el nuevo formato, lo sigue siendo.

2. Hancock
Pffff... Una propuesta que parecía interesante sobre el papel. Un director que podía haber dado más de sí (esperaba más al Berg de Very bad things que al Berg de... esto). Y un reparto con ciertas posibilidades (la Theron consigue que la cinta despegue en algún momento, aunque es demasiado para ella solita). Sin embargo, la película no acaba de acogerse a ningún género y, aunque en esa indefinición reside su mayor mérito, esa ausencia de identidad constituye también su mayor defecto. En especial, porque el humor no acaba de funcionar: gags manidos, facilones y reiterativos. La acción no está mal rodada, pero carece de emoción. Y la parte sensiblera... En fin, la parte sensiblera sobra como siempre en estas películas familiares de Hollywood. Al menos, eso sí, no es aburrida y hasta tiene algún apunte interesante o, cuando menos, original: un superhéroe bebiendo en pleno vuelo de salvación o ingresando en la cárcel para hacer méritos de cara a la galería. Sin embargo, la opción de caminar por el lado oscuro de la historia debió asustar a la productora y se ha preferido esta mezcla final blandita y simplona que solo sirve para pasar un par de horas de verano. Poco más. Ah, y ni siquiera nos ofrecen la habitual escena de black exploitation de Will Smith luciendo musculado cuerpazo como ya hiciera en Soy leyenda o Yo, robot, donde sus sesiones de gimnasia sin camiseta son las únicas escenas que he visto completas en ambos filmes. A ver si el verano que viene el muchacho no nos decepciona de nuevo.
3. Hulk
Pues bueno, si dicen que es mejor que la de Ang Lee, yo me lo creo. La primera me durmió plácidamente. En esta, con tanto ruido, no pude ni dormir. La Taylor demuestra por enésima vez que es una actriz pésima y Roth hace lo contrario: hasta en un papel de juguete actúa con un mínimo de dignidad. William Hurt resulta pelín patético (da pena verlo metido en esto mientras uno se acuerda de cómo bordaba clásicos modernos como aquel Fuego en el cuerpo) y Norton, que siempre me ha parecido un actor interesante, hace lo que puede con un no-guión o guión de videojuego en el que todo consiste en superar una persecución para pasar a la siguiente fase. Nada del otro mundo, pero al menos nos ahorran el discurso metafísico y, sobre todo, la película dura lo justo. Sobra el cameo final (¿?) y, junto con él, los demás cameos, que uno empieza a estar harto de ver a Stan Lee en cuanta peli marvel se estrena (qué tostón de señor, en el plano fílmico, quiero decir) y tampoco termina de ser ni siquiera gracioso el cameo de Ferrigno, a quien, por cierto, nadie del público potencial del filme (adolescentes, adolescentes y adolescentes) reconoce.

Y de momento, nada más. O estrena pronto Pixar su Wall-e o me doy al emule misántropo en las próximas semanas. Queda dicho.

P.S. Gran día hoy para el mundo Barbie tras su victoria sobre las Bratz. Personalmente, siempre he sido mucho más fan de la primera que de las horteras de sus imitadoras. Aún así, y como sé que este tema es de gran calado social, evitaré pronunciarme con mayor rotundidad para no herir sensibilidades. Imaginamos que el eunuco Ken (¿por qué nunca tuvo el sexo que todos le buscábamos bajo sus pantalones?) estará encantado con la resolución judicial. ¿Lo celebrará con algún fornido GI Joe? Apuesto a que sí...

6 comentarios:

Reality Bit dijo...

Con los calores que están haciendo, uno pide Hancock, Hulk y gansadas por el estilo. Eso sí, para tardes de melancólico sábado, yo propongo algo más sugerente, y me parece que Funny games lo es.
Yo para esta tarde tengo previsto Transamérica, en el dvd de casa, tengo ganas de dramón sobre disforia de género, hay veces que el cuerpo pide salsa.
Saluditos apretados

Cinephilus dijo...

Transamérica es, dentro de su sencillez, una hermosa película... También la tengo en casa y me gusta tanto por la honestidad del trabajo de sus intérpretes como por su guión, coherente y lleno de pequeños grandes aciertos. Una película de culto que destaca por su sensibilidad. Disfrútala ;-)

SisterBoy dijo...

Yo ya me dedico a elegir la sesión más adecuada como si se tratara de planear un asalto guerrillero a una fábrica cuando hay menos vigilancia. Aún así reconozco que siempre voy al cine con una sensación desagradable (¿habra suerte hoy?) y tampoco debería ser así.

Por otro lado de acuerdo en lo de Funny Games como bien tú sabes. Las otras no las he visto.

coxis dijo...

No he visto ninguna de las tres que mencionas por causas diversas: ni Hancock ni Hulk me llaman la atenci�n y Funny Games dicen que es tan sumamente fuerte que prefiero pasarla de largo...

Lo que s� es cierto es lo del comportamiento de la gente en los cines, la otra tarde, viendo la infumable del Panda de los c******, a la se�ora que hab�a justo detr�s de m� le son� el m�vil y tras cogerlo al cuarto o quinto pitido la muy c****** se puso a conversar tan ricamente (acompa�aba a un ni�o que no par� de gritar a la pantalla como si estuviera en el sal�n de su casa). �Quiero unos Cines Renoir en Murcia!

Reality Bit dijo...

Pues vi Transamérica y me llegó al corazón, cosa que pocas películas consiguen. estoy de acuerdo, es una película pequeña, pero cuyas interpretaciones están llenas de sentido.
Saluditos apretados

Arual dijo...

De cine últimamente na de na aunque no he podido resistirme a bajarme SEXO EN NY para cuando tenga algún minuto libre y pueda verla en casa...