3.11.08

De la fe castradora

Los hombre con mente femenina conducen fatal. Esta es la perla filosófica de hoy de mi inefable profesor de autoescuela, quien, en su nueva jornada de humillación del alumnado, ha sido capaz de sumar la misoginia y la homofobia en una sola frase. Lástima que la reina no escuchara semejante afirmación antes de publicar su magno libro, porque podría haberla incluido en la sarta de conservadoras idioteces que le ha regalado a Pilar Urbano. Por otro lado, resulta de lo más curioso ver cómo todo el mundo se escandaliza al saber que tenemos una reina de derechas..., cuando era previsible que fuera republicana... En fin, me limitaré a parafrasear a Lewis Carroll y su que le corten la cabeza, aunque mi espíritu antimonárquico choca con mi pasión por la revista ¡Hola! que, desde luego, quedaría mucho más pobre sin la presencia de esta familia borbónica tan normal según las retrógradas palabras de su matriarca.

Y de matriarcas trata la nueva versión de Retorno a Brideshead que, sin ser una obra maestra, sí es una película digna e interesante. Y lo es, sobre todo, porque encierra una crítica necesaria al catolicismo fundamentalista que tantas vidas ha arruinado y sigue arruinando con su moral pacata y su concepto de culpa. Como afirma Cora en la película: Prefiero la visión mediterránea: disfruta y vive; luego confiésate. Para que no nos quede duda alguna sobre el tema, Emma Thompson hace una interpretación breve pero espléndida de la matriarca castradora del atormentado clan familiar y el reparto de jóvenes actores mantiene un nivel respetable a lo largo de una película que, por una vez, no se excede en su metraje. Mathew Goode es más guapo que complejo, pero tampoco importa demasiado: el paisaje, el vestuario y los coches de época le sientan como un guante. La película es tan previsible como ya lo fuera la novela y su versión televisiva, pero el retrato de caracteres está logrado y el filme se sigue con notable interés (bravo por el actor que interpreta a Sebastian, capaz de darle matices a pesar del trazo algo caricaturesco por el que apostara la novela original). Incluso hay alguna línea de guión memorable en el que, sin embargo, se aprecian demasiadas lagunas y -supongo- cortes de montaje (¿por qué desaparece la mujer de Charles, por ejemplo?).

De matriarcados y niños va también la nueva -quinta ya- temporada de Mujeres desesperadas, que retoma la mala leche de la cuarta y da un salto en el tiempo cinco años más tarde (como ya nos adelantaran en aquel estupendo último capítulo de la temporada anterior). Y así, con los niños como punto de unión -y de arranque- de sus cinco primeros capítulos se nos presenta una nueva entrega de la serie que promete estar al nivel de sus mejores tiempos. Reinventarse -bien lo saben sus guionistas- o morir, that's the question.

Y terminaremos -aprovechando la cita teatral- con una recomendación: el estreno de mi último texto, Improclásicos, mañana en el Centro Cultural Julio Cortázar, a las 20 h. (Madrid). La función se representará allí también el día 19 a la misma hora y el día 13 de noviembre a las 20 h. en el Centro Cultural de Moncloa. Esta vez, sin embargo, se trata de un texto de encargo que no he montado ni dirigido yo (insisto en esto último...). Cuenta con la garantía de su productora, mi gran amiga Ainhoa, y con un reparto magnífico. El resultado final, si venís, lo discutimos en persona con unas cañas.

Yo, por cierto, iré este miércoles después de superar la clase número ¿¿¿cuarenta y...??? con ese ejemplar simiesco que no sé si me está enseñando a conducir (¿por qué habré decidido asumir ese reto al que durante años me negué?), pero con el que sin duda estoy aprendiendo que la evolución no es un proceso homogéneo y que hay individuos tan primitivos, intolerantes, ineptos y llenos de prejuicios que serían capaz de convertir a la reina en un prodigio de modernidad y tolerancia. Para que luego digan que el personaje de la Thompson en Retorno a Brideshead pertenece al pasado... Sí, lamentablemente, pertenece al pasado: a pasado mañana...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Ay, mi Cinephilus! Tu post de hoy me resulta tan nostálgico…

Cuánto me conmueve tu experiencia con el troglodita y cuánto te compadezco. Sé de lo que hablas porque también tuve que sufrir a un profesor de autoescuela que era un ejemplar… en fin… no hay palabras. Sólo te daré un dato: durante los meses de las clases me vi obligada a llevar siempre en el bolso un botecito del alcohol para desinfectarme las manos cada vez que soltaba el coche. Teniendo en cuenta que dejaba el coche en Barceló y por aquel entonces vivía justo encima de la Casa del Libro de Fuencarral, la urgencia del ritual posconducción creo que es lo suficientemente elocuente…

Me viene estupendamente la crítica de “Retorno…”. Creo que le debo a esta mítica serie y a “Arriba y abajo” mi primigenia fascinación por lo británico. Era una enana cuando me quedaba pegada a la tele viendo los capítulos sin entender muy bien la hondura de historia y la complejidad de los personajes. Eso sí, recuerdo vivamente la magnética interpretación de Anthony Andrews y de Jeremy Irons. Si tú dices que la adaptación cinematográfica está bien, habrá que ir a comprobarlo.

Nos vemos el sábado. ¡Qué ganas!

Besos,

P.

SisterBoy dijo...

Es curioso pero recuerdo que, comentando la serie de televisión en su día, Luis Maria Anson dijo que lo más destacable era la conversión al catolicismo practicante del protagonista. Como siempre tantas visiones distintas como seres humanos

Cinephilus dijo...

Ay, Pal, sí! Qué ganas de vernos este sábado! Y qué (sorprendentemente) fácil ha resultado! ;-) En cuanto a la serie de Brideshead, confieso que no la vi más que a ratos sueltos y, debido a mi corta edad, jeje, no entendí casi nada... En conclusión, que no puedo comparar (ahora estoy buscándola en dvd, a ver si aparece). Imagino que será superior a la película -Jeremy Irons es tan magnético...-, pero sea como sea, y vista sin comparaciones, el filme no desmerece y, cuando menos, compensa el dinero de la entrada...

Me dejas perplejo, Sisterboy, sabía que Ansón manipulaba la información... ¡pero tanto! Convertir el alegato antifanático de Brideshead en todo lo contrario es rozar la cuadratura del círculo...

Anónimo dijo...

Mira que generalizar no es bueno, pero ¿cuántos especímenes hay que contabilizar para que científicamente se considere al "profesor de autoescuela" como una SUBespecie del género humano? Porque vaya con el comentario a Cinephilus... Y P., bien me acuerdo de aquel que denominábamos "Torrente". Observo que yo tuve suerte porque el mio solo intentaba sobetearme las piernas continuamente con la excusa de que acelerase...
Y es que los hombres con el cerebro derretido enseñan fatal.
Besotes ilusionadísimos!!!

Sinclair

Anónimo dijo...

Chéri, pregúntale a tu profesor que qué sabe del Siglo de las Luces, sin duda te contestará que su autor más representativo es un tal Gálibo.
Ya sabes a palabras necias oidos sordos...
Ánimo con el carnet, no podrán contigo (sería la 1ª vez).

bs

Ton frère aîné

fr

SisterBoy dijo...

Y, como todos los que meten por lo bajini, seguro que el tipo no valia un pimiento ¿a qué no?

Vargtimen dijo...

Creo que la revista Hola y sus lectores podrían sobrevivir sin ver a los Borbones en sus páginas, así que... que le corten la cabeza!

No he visto aún la 5ª temporada de M.D. Esperaré a que la pasen doblada por la Fox.

Tengo la novela de "Retorno a Brideshead", pero ni la he leído aún, ni he visto la serie o la película. A ver si me pongo las pilas.

Ánimo con ese permiso de conducir. Yo ni lo tengo ni me interesa, y vivo tan feliz.