20.12.08

Radiofórmula

Esta fue una semana de cenas navideñas, de bailes, de despedidas de un año que se acaba y en el que ha cambiado mi mundo. Un año en el que he dicho que sí a la persona más importante de mi vida, en el que me he instalado en un hogar hecho a medias y donde la luz entra con tanta fuerza y tanta intensidad como la alegría de estar en él. De estar aquí con él. Un año en el que siento, con más fuerza si cabe, que mis amigos son absolutamente esenciales en mi vida y que cada encuentro -cada coincidencia que nos hizo conocernos- fue un regalo del azar. Un año en el que me reafirmo en que he encontrado el trabajo de mi vida, algo que idealizaba de adolescente y que ahora se materializa en las risas con mis alumnos, en la emoción que me provocan, en la vida compartida en las aulas. Un año en el que vuelvo a sentir ganas de escribir novela, en el que he acabado más de un texto y en el que siguió habiendo suerte con la locura del teatro que tanto me aporta, que tanto me agota, que tanto necesito. Y por eso, de estas cenas, de estos bailes, de esta semana de eterna resaca y de noches en vela, me quedo con tres canciones que, casualidad o no, he bailado las tres noches y que tienen, como en toda radiofórmula que se precie, su pertinente dedicatoria...


El tú de esta canción es evidente. Ese tú que me hace sentir vivo, que me equilibra, que me complementa, que me apasiona, que me inspira ternura y morbo, inteligencia y sensibilidad, presencia y necesidad. Así que, aunque él -como me confesaba esta mañana- prefiera la versión de Marisol, aquí dejo una -creo que lo fue- canción del verano que, en su estilo naive, resume exactamente lo que, hasta un ateo confeso como yo, se atrevería a decir: y doy gracias a la vida y le pido a Dios que no me faltes nunca... que mi vida comienza cuando te conocí. Exactamente entonces. Cuando te conocí.


Aquí va una para los amigos -y las amigas- a las que he visto emocionarse con esta letra. Porque todos tenemos fracasos y éxitos, todos guardamos pasados y recuerdos, todos convivimos con la dificultad de ser solos y, a la vez, ser duales. Ser sociales. Así que, de nuevo en su simplicidad pop, la letra habla de esos imposibles que lejos de ser sencillos, resultan tan complejos. Y tan amargos. Pero para eso están los bailes, la tónica (con vodka o con lo que se tercie), la cerveza, la risa y la complicidad. Para seguir andando. Y para dar aquello que nos quema a quien sí lo merezca. O a quien sí se atreva a recibirlo. O, siempre libres, a quien nos dé la gana.


Dime si tú sientes lo mismo, si estás conmigo o contra mí... Y eso se sabe, se sabe con la rotundidad con la que lo expresa Lydia, Camino, Silvia, David, Paloma, Pilar, Rafa, Mercedes, Gracia, María Jesús... Todos ellos estuvieron junto a mí esta semana. Todos ellos caminan en esta dirección que es la nuestra: la de compartir, la de soñar, la de crecer, la de ser diferentes y, sin embargo, siempre tan parecidos. Así bailar es muy sencillo: ellos -con su entusiasmo- marcan el ritmo. Porque estas ansias de vivir no caben en una canción...

Necesito dormir. Me consta. Es evidente. Pero tengo tantos motivos como canciones para hacerlo. Y si me abrazas, si tú me abrazas fuerte como lo haces cada noche, el descanso vendrá acompañado del más hermoso -el más nuestro- de los sueños.

3 comentarios:

Dave dijo...

Gracias a ti mon frère por estar ahí siempre, en los buenos y malos momentos, por aguantar bailes, cristales,y nuevos singles de SP, por este año de conciertos,por tantos y tantos momentos únicos, inolvidables...

Descansa, te lo mereces, y toma impulso para este 2009 que ya amanece y seguro, se dislumbra tan enérgico, dulce y amable como tú eres.

Disfruta de las fiestas con los que te quieren, con los que te queremos y de nuevo gracias por tenerte a mi lado año tras año, Martini tras Martini, roscón tras roscón...

hug kisses

NaT dijo...

Feliz navidad!!!!!
No dudo que la estarás disfrutando como sólo tú sabes ;)

Un beso

coxis dijo...

Precioso texto y precioso estado de ánimo

Muy Feliz Navidad