28.1.09

5x10

Nos ha costado llegar a su quinta y última temporada. Quizá porque la cuarta resultó demasiado errática -con desaciertos de guión que rompían la línea casi perfecta seguida hasta entonces-, o quizá porque cada episodio de Six feet under (A dos metros bajo tierra) es siempre un puñetazo en el estómago que resulta difícil de soportar y que requiere tiempo para ser digerido. Tiempo para emocionarse con sus historias, para debatir sobre las reacciones de los personajes (cuántas conversaciones sobre Brenda, sobre Nate, sobre Claire...), para profundizar en los temas -tan próximos y tan lejanos a un tiempo- que nos plantea. Quizá también por eso ha sido tan emocionante hacer este viaje de cinco intensas temporadas en pareja (cómo me ha gustado compartir esta serie contigo, J.), porque me ha emocionado explorar esas vidas desde la mirada compartida de aquel con quien no solo comparto la perspectiva artística y cultural sino también algo todavía más importante: la cotidianidad.

Y por eso, porque esta serie se ha convertido en un pedazo -catódico- de nuestras vidas (basta tener un poco de sensibilidad para dejarse llevar por su exquisita y horrible forma de indagar en el alma humana), me ha parecido tan duro ese episodio décimo. Esos cincuenta minutos ya cercanos al final definitivo de la serie en los que no he podido disimular las lágrimas, ni la desazón, ni la soledad que provoca su desenlace.

Pocos momentos televisivos me han dejado tan impactado, tan marcado, tan emocionado como este. Y aquí encuentro una justificación -en realidad, cincuenta minutos de justificación- para seguir defendiendo que las actuales series -las americanas, claro, porque de las españolas mejor no hablamos- son el mejor heredero de la novela decimonónica. Y hasta de la novela de principios del XX. Porque seguro que Balzac, Dostoievsky, Clarín, Mann o Proust habrían seguido muchas de ellas y también -aunque fueran tipos duros o quisieran parecerlo- se habrían estremecido en este 5x10 que pone el primer punto y final a un viaje que forma parte -por derecho propio- de la historia de la televisión.

7 comentarios:

SisterBoy dijo...

Yo deje de ver la serie cuando dejaron de ponerla por la dos pero Mer http://mellamomer.blogspot.com/ una de las mayores expertas en series de tv practicamente me obligó a ver lo que quedaba y no se lo agradeceré bastante.

Creo que es posiblemente la única serie que ha podido influir en mi visión de la vida.


SPOILER





Hablando de otras cosas el capitulo en el que Dave es secuestrado por un maniaco es lo más angustioso que he visto en mucho tiempo

inquilino dijo...

Ya llegasteis. La congoja que sentí al ver ese 5x10 solo fue comparable a mi incredulidad: ¿de verdad alguien de una industria tan potente y comercial como la de la TV americana se había atrevido a semejante giro? Porque hay que ser valiente. Y genial.

Atención al 5x12 porque será difícil que alguna serie logre alguna vez superar ese cierre.

Cinephilus dijo...

Los cinco minutos finales de ese último episodio -ese magistral 5x12- se clavaron en mi memoria como pocas escenas lo han hecho jamás. Es difícil quitarse esa canción y esas imágenes de la cabeza. En realidad, creo que -como espectador emocionado- no quiero hacerlo.

Javier dijo...

Hola Cinephilus,
Comparto totalmente contigo la idea de que Allan Ball, y diría también que David Chase (Los Soprano) son de algún modo los herederos de Balzac o Mann. Felicitarte por tus análisis que me parecen precisos y muy legibles gracias a la elegancia de una escritura difícil de encontrar en la blogosfera. Por otra parte, quisiera pedirte una dirección de correo electrónico para hablarte de un proyecto que probablemente te interese.
Saludos cordiales, Javier R

Javier dijo...

Hola Cinephilus,
Comparto totalmente contigo la idea de que Allan Ball, y diría también que David Chase (Los Soprano) son de algún modo los herederos de Balzac o Mann. Felicitarte por tus análisis que me parecen precisos y muy legibles gracias a la elegancia de una escritura difícil de encontrar en la blogosfera. Por otra parte, quisiera pedirte una dirección de correo electrónico para hablarte de un proyecto que probablemente te interese.
Saludos cordiales, Javier R

Cinephilus dijo...

Gracias por tu comentario, Javier y, sobre todo, por dedicar un rato a este blog. Mi correo electrónico es nandojlopez@gmail.com

Anónimo dijo...

Gracias por compartir la serie conmigo.