18.1.09

La clase (Entre les murs)

A modo de esquema esbozado en la pizarra, aquí van unas cuantas razones para ver esa joya del cine francés -merecidísima Palma de Oro en Cannes y preseleccionada para los Oscar- que es La clase (Entre les murs):
1. Porque respira verdad y autenticidad, ya que se basa -sin tremendismos- en las experiencias de un profesor francés que se limita a contar cómo vive su día a día y cuáles son sus limitaciones, sus miedos, sus necesidades, incluso sus utopías...
2. Porque la suma de documental y ficción funciona de manera ejemplar, con una dirección de actores brillantes y una ubicación de la cámara que permite disfrutar de la inteligencia de su director a la vez que deja todo el protagonismo a la historia y a sus personajes, sin subrayados inútiles ni retruécanos vacíos.
3. Porque el tema es necesario, urgente e imprescindible. Porque es imposible salir de la película sin ganas de debatir, de buscar preguntas (a lo mejor, incluso alguna respuesta), de hablar de algo tan importante -tan olvidado- como la educación y la adolescencia.
4. Porque no hay lecciones morales, ni grandes episodios catárticos, ni conversiones ficticias. Porque los profesores son humanos y tienen miedos y debilidades, porque se indaga en ellos, en su furia, en su frustración, en sus ganas (fabuloso el monólogo del profesor desesperado tras una clase infame; el golpe a la silla del protagonista; las miradas de emoción, duda o hastío de cada uno de ellos). Porque no es una visión maniqueísta ni idealizadora. Porque podría creerse que han puesto una cámara oculta en un instituto y todo sería igualmente creíble.
5. Porque es una propuesta arriesgada, honesta, bien ejecutada. Porque su creador obtiene un sobresaliente en la dirección de los adolescentes, creíbles hasta el punto de hacernos pensar que son nuestros alumnos mientras avanza la proyección. Porque nos hace sentir partícipes de lo que ocurre, como padres, como tutores, como estudiantes. Porque cada minuto de la película es útil y está lleno de matices narrativos.
6. Porque capta el transcurso del tiempo -la esencia de la vida escolar- en la suma de los pequeños detalles. Porque no se olvida de cómo se funde lo terrible y lo hermoso en esas horas que conforman el horario lectivo, como ocurre en la brillante escena del brindis en la sala de profesores. Porque parece que las dos horas fueran realmente un año escolar.
7. Porque su título resume su tema con acierto, aunque en la traducción española lo hayan pervertido. Porque así, entre paredes, es como se siente el profesorado que busca armas -¿cómo encontrarlas en ese espacio tan reducido?- para reconducir a sus alumnos por la vía de la educación, de la superación, de la afirmación personal.
8. Porque sabe expresar impresiones y matices de los nuevos adolescentes, sin caer en estereotipos ya desfasados. Porque sus alumnos son los de hoy, los jóvenes suspicaces y que se sienten atacados por todo. Los que solo saben reclamar derechos. Los que han perdido toda noción de la palabra autoridad porque son hijos de padres-amigos y similares errores de concepto. Los de la generación del colegueo adulto-niño malentendido. Los de esta nueva generación a los que entre esas paredes del aula es difícil ponerles límites ya que nadie antes de llegar a esas aulas ha intentado ponérselos jamás.
9. Porque encuentra metáforas simples y cotidianas, como la del fútbol, para abrir debates tan serios como el de la integración racial en las aulas. Porque sabe tratar cada tema con inteligencia y sensibilidad. Porque todos se han molestado en documentarse y en abrir una puerta sincera hacia ese mundo extraño de la educación secundaria.
10. Porque no pertenece al subgénero de películas de instituto. Porque en España no hemos hecho una sola película similar sobre este tema -este año, en realidad, el cine español ha sido mediocre y malo hasta el dolor...-, porque resulta casi increíble que una película como esta -casi sin acción, sin actores estrella, de presupuesto modestísimo- haya conseguido estrenarse y distribuirse.
Se podrían enumerar muchas más razones para ver esta película, pero creo que, por el momento, hemos llenado nuestra pizarra.

6 comentarios:

inquilino dijo...

> Porque en España no hemos hecho una
> sola película similar sobre este
> tema

¡Qué dices! ¡¡Claro que sí!! Te olvidas de Cobardes
JO JO JO JO (disculpen, me acaba de dar un ataque de risa y me he caído de la silla)

La peli, genial. ¡Tenemos tanto de qué hablar sobre ella! Hoy, en los Verdi, a las 16, sesión sin numerar, ha habido auténticos problemas para sentar a todo el mundo. ¡¡Estaba hasta la bandera!! ¿Tendrá algo que ver la absurda decisión de los Renoir de estrenarla doblada?

coxis dijo...

¡qué ganas tengo de verla!

SisterBoy dijo...

Yo estoy esperando a que salgan subtitulos porque no creo que la estrenen aqui y si lo hacen no pienso verla con el doblaje que le han puesto

3'14 dijo...

Hola Cinephilus!

Hace mucho que no te visito, pero cuando salí el sábado de ver esta peli pensé en ti. Y hoy, frente a mi ordenador, a punto de escribir algo en mi blog sobre ella, he pensado que seguramente ya la habrías visto, dada la cercanía del tema a tu propia experiencia, y quería saber cual era tu opinión. No me ha defraudado. Efectivamente, todas las razones que enumeras son más que suficientes para verla.
Me pareció muy sincera y veraz. Un retrato fiel a la realidad actual en las aulas (y eso sin ser profesora) de ahí que me interesase tanto la visión de un profesional.
Me sentí tan impotente frente a esos hechos que se sucedían ante mí sin poder decir:
¿Pero es que nadie sabe cómo deshacer todo este entuerto en el que nos vemos sumidos? Que difícil educar con limitaciones, limitaciones desde el mismo sistema, desde la actitud de alumnos y profesores, de la equívoca implicación de la familia con los asuntos escolares de sus hijos...
Las dudas entre si es mejor o no llegar a una expulsión escolar es un tema a debate peliagudo. Pienso que no es la solución al problema, lo único que se consigue con ello es postponerlo o trasladarlo, sin embargo, también creo que llegados a un punto de falta de respeto, habiendo utilizado todos los recursos posibles por reconducir la actitud de un alumno conflictivo, no es justo ni para los profesores ni para el resto del alumnado, tener que soportar determinadas situaciones. Sin embargo, y vuelvo al principio, mordiéndome de esta forma la cola sin remedio, que, la exclusión social de una persona no es sólo el último escalón, si no que es el resultado de la resolución No solucionada de un problema. O a esa es a la conclusión a la que yo llego. Y es realmente lamentable.

Es espeluznante que al final de un curso, un alumno manifieste que no ha aprendido absolutamente nada. Desolador.

Una película perfectamente relatada, la construcción de la trama, con la evolución del conflicto, estallo y "resolución" de este, de una manera magistral. Como tú dices, imposible no salir del cine sin ganas de abrir (continuar) el debate.

La lástima es que, por lo menos a la sesión en la que asistí, la edad del público superase los 40 años, y probablemente la mayoría de el, personas que se dedican a la enseñanza... Necesaria su proyección en los institutos. Y no cabe decir que también deber de los padres verla.

Un abrazo!

Cinephilus dijo...

Precioso tu texto, Pi. Me dejas sin palabras... Me quedo con tu abrazo y te lo devuelvo aún más fuerte (si cabe) :-)

coxis dijo...

la vi ayer por la tarde y desde luego que ¡AMÉN! a todo lo que escribes